Durante siglos la gente eligió bando. La naturaleza dice que nacemos con un carácter escrito en la biología. La crianza dice que llegamos en blanco y el ambiente lo escribe todo. Las dos se equivocan de la misma manera: tratan a los genes y al ambiente como rivales, cuando en realidad son socios que casi no tienen sentido por separado.
La parte que ya está resuelta: siempre son las dos cosas
En 2015, un equipo dirigido por Tinca Polderman y Danielle Posthuma juntó prácticamente todos los estudios de gemelos publicados en cincuenta años: 2,748 publicaciones, 17,804 rasgos y más de 14 millones de pares de gemelos. Su conclusión, promediando todos los rasgos: alrededor del 49% de las diferencias entre personas se relaciona con diferencias genéticas.
Fíjate en lo que dice ese número y en lo que no dice. Dice que, en conjunto, los genes importan mucho. Pero también dice que la otra mitad no viene de los genes. Y dice algo más sutil: la heredabilidad mide cuánto de la variación entre personas de una población se asocia con los genes. No dice qué porcentaje de tu carácter viene de tus padres. Esa pregunta, aplicada a una sola persona, no tiene respuesta.
Preguntar si la naturaleza o la crianza te hacen ser quien eres es como preguntar si el largo o el ancho forman el área de un rectángulo. Ninguno funciona sin el otro.
Los genes son tendencias, no planos
Una forma útil de pensarlo: tus genes no te entregan un resultado fijo. Te entregan un rango de posibilidades y unas tendencias, y el ambiente decide en qué parte de ese rango terminas y cuáles tendencias se expresan.
Alguien puede tener predisposición a la ansiedad, al atletismo o al mal genio. Que eso aparezca, y cómo, depende mucho de su vida: su familia, sus golpes, sus oportunidades, sus decisiones.
El ejemplo más claro viene de un lugar duro. Entre 1944 y 1945, el oeste de los Países Bajos pasó el Invierno del Hambre, una hambruna agravada por el embargo alemán al transporte de alimentos. Seis décadas después, unos investigadores compararon a personas que estuvieron expuestas al hambre en el vientre materno, sobre todo alrededor de la concepción, con sus propios hermanos del mismo sexo que no lo estuvieron. Los expuestos al hambre tenían menos marcas químicas (metilación) en un gen relacionado con el crecimiento, el IGF2. Mismos padres, misma familia, distinta experiencia antes de nacer, y una huella que duró sesenta años. Eso es la epigenética: el ambiente modulando cómo se usan los genes sin cambiar el ADN mismo.
El giro: el ambiente también depende de dónde naces
Hay un hallazgo que les interesa especialmente a las familias que han conocido la pobreza. En 2003, Eric Turkheimer estudió la inteligencia de gemelos de siete años en Estados Unidos, muchos de ellos de familias pobres. En las familias más pobres, las diferencias de CI se explicaban sobre todo por el ambiente compartido y la contribución de los genes era casi cero. En las familias acomodadas pasaba casi exactamente lo contrario.
La lectura es potente: cuando a un niño le falta lo básico, el ambiente aplasta las diferencias genéticas; el potencial no llega a expresarse. Y hay un dato todavía más revelador. En 2016, un metaanálisis de Elliot Tucker-Drob y Timothy Bates encontró ese efecto claramente en Estados Unidos, pero no en Europa occidental ni en Australia, donde la salud y la educación de calidad llegan a casi todos. Las políticas públicas cambian cuánto pueden expresarse los genes.
Tu naturaleza elige parte de tu crianza
Esta es la parte que deshace el pleito por completo. Solemos imaginar el "ambiente" como algo que le pasa a una persona pasiva. Pero las personas moldeamos nuestro propio ambiente, en parte según nuestras tendencias. En 1983, Sandra Scarr y Kathleen McCartney describieron tres maneras:
| Tipo | Cómo funciona | Ejemplo |
|---|---|---|
| Pasiva | Tus padres te dan genes y una casa | Padres músicos te heredan el oído y te llenan la casa de guitarras |
| Evocativa | Tus rasgos provocan respuestas en los demás | La niña curiosa pregunta mucho y los adultos le dan más libros |
| Activa | Eliges ambientes que encajan contigo | El chico atrevido busca el equipo, los amigos y el barrio que lo hacen aún más atrevido |
Con la edad y la libertad, la tercera pesa cada vez más. Naturaleza y crianza no solo están presentes; están enredadas. Tu naturaleza ayuda a escoger tu crianza, y tu crianza moldea cómo se expresa tu naturaleza.
Por qué esto importa en la vida diaria
No estás condenado por tus genes. "En mi familia todos son de mecha corta" es una razón para estar atento, no para rendirse. Una predisposición no es un destino.
Tampoco eres plastilina infinita. No puedes reescribirte en cualquier cosa a puro esfuerzo. Diseñar una vida que encaje con tu temperamento real suele funcionar mejor que pelear contra él.
Juzga también las circunstancias. Lo que parece puro carácter muchas veces es naturaleza y circunstancia encontrándose. Eso da humildad sobre nuestros logros y compasión ante las luchas ajenas.
Cambia cómo se cría. No se puede programar a un hijo desde cero, pero el ambiente importa de verdad: decide qué tendencias florecen. La palanca no es el control total; es crear las condiciones para que esa naturaleza dé lo mejor de sí.
Para llevar
Naturaleza contra crianza es una pelea falsa: casi todos los rasgos humanos salen de genes y ambiente actuando juntos. En promedio, cerca de la mitad de las diferencias entre personas se asocia con los genes, pero los genes marcan tendencias, no destinos; el ambiente, desde el hambre antes de nacer hasta la pobreza o la escuela pública, decide cuánto se expresan. Y tu propia naturaleza ayuda a elegir los ambientes que luego te moldean. Ni estás condenado por tu biología ni eres infinitamente moldeable: lo sabio es trabajar con tu temperamento, no contra él.
Para hacer: elige un rasgo que consideres "así soy yo". Pregúntate qué parte pudo venir de una tendencia de nacimiento y qué parte amplificaron tu ambiente y tus decisiones. Luego pregúntate: ¿qué ambiente sacaría la mejor versión de ese rasgo?
Fuentes y para profundizar
Fuentes
- Polderman, T. J. C. et al. "Meta-analysis of the heritability of human traits based on fifty years of twin studies". Nature Genetics, 2015.
- Heijmans, B. T. et al. "Persistent epigenetic differences associated with prenatal exposure to famine in humans". PNAS, 2008.
- Turkheimer, E. et al. "Socioeconomic status modifies heritability of IQ in young children". Psychological Science, 2003; Tucker-Drob, E. M. y Bates, T. C. "Large cross-national differences in gene × socioeconomic status interaction on intelligence". Psychological Science, 2016.
- Scarr, S. y McCartney, K. "How people make their own environments". Child Development, 1983 (a partir de la clasificación de Plomin, DeFries y Loehlin).
Para profundizar
- 📘 Behave — Robert Sapolsky (cómo la biología y el ambiente producen la conducta, brillante; en inglés)
- 📘 Blueprint — Robert Plomin (fuerte del lado genético; léelo con espíritu crítico; en inglés)
- 🌐 Pieza relacionada en esta biblioteca: El Apego: El Plano Que No Elegiste
Para tu español
de tal palo, tal astilla (like father, like son) · traerlo en la sangre (to have it in one's blood) · elegir bando (to pick a side) · heredabilidad (heritability) · hambruna (famine) · enredado (entangled) · de mecha corta (short-tempered) · plastilina (modeling clay)