La corrupción es uno de los temas que más preocupan en América Latina, y también uno de los más difíciles de medir: por definición, quien la practica intenta ocultarla. Esta pieza explica cómo se mide, qué limitaciones tienen esas mediciones y qué dice la evidencia sobre lo que ha funcionado para reducirla. No evalúa a ningún gobierno ni partido actual.
Cómo se mide: percepciones
El indicador más citado es el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de Transparencia Internacional. Así funciona, según la propia organización:
- Mide la corrupción percibida en el sector público, en una escala de 0 (muy corrupto) a 100 (muy limpio).
- No es una encuesta propia, sino una combinación de 13 fuentes de otras instituciones, entre ellas el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial, basadas en evaluaciones de expertos y en encuestas a empresarios.
- Un país solo entra en el índice si aparece en al menos 3 de esas fuentes. Que un país no aparezca no significa que no tenga corrupción, sino que no hay datos suficientes.
- Desde una revisión metodológica de 2012, las puntuaciones son comparables de un año a otro.
En el IPC 2025, que incluye 182 países y territorios, el promedio mundial cayó a 42, y más de dos tercios de los países quedaron por debajo de 50. En las Américas el promedio también fue de 42. Algunas puntuaciones de la región:
| País | IPC 2025 |
|---|---|
| Uruguay | 73 |
| Costa Rica | 56 |
| República Dominicana, Colombia | 37 |
| Argentina | 36 |
| Brasil | 35 |
| Ecuador | 33 |
| El Salvador | 32 |
| Perú | 30 |
| México | 27 |
| Nicaragua | 14 |
| Venezuela | 10 |
Desde 2012, según Transparencia Internacional, 12 de los 33 países de las Américas empeoraron de forma significativa, y solo dos mejoraron de forma significativa, entre ellos la República Dominicana.
Hay otros índices. Los Indicadores Mundiales de Gobernanza del Banco Mundial incluyen una dimensión de "control de la corrupción", construida con 35 fuentes para más de 200 economías desde 1996. El proyecto V-Dem usa una red de más de 4.000 expertos por país y modelos estadísticos para combinar sus juicios.
Lo que las percepciones no capturan
Transparencia Internacional es explícita sobre lo que el IPC no mide: las percepciones o experiencias directas de los ciudadanos, el fraude fiscal, el lavado de dinero, los flujos financieros ilícitos, la corrupción en el sector privado, los facilitadores (abogados, contadores, asesores financieros) y las economías informales.
Eso deja espacio para dos lecturas razonables:
El caso a favor de los índices de percepción. La corrupción es oculta por naturaleza, así que no hay un registro directo que contar. Las personas que trabajan con un gobierno, como expertos e inversionistas, suelen saber mucho de cómo funciona. Combinar muchas fuentes reduce el sesgo de cada una, y la comparación en el tiempo permite ver tendencias.
El caso escéptico. Una percepción no es un hecho. Puede reaccionar a escándalos muy visibles más que a cambios reales, tardar en ajustarse cuando un país mejora y reflejar sobre todo la mirada de élites y empresas. Un país que investiga y castiga más la corrupción puede, paradójicamente, parecer más corrupto porque se habla más del tema.
Por eso conviene complementar con mediciones de experiencia. El Barómetro Global de la Corrupción de Transparencia Internacional para América Latina y el Caribe preguntó directamente a más de 17.000 personas en 18 países, entre enero y marzo de 2019:
- El 21% de quienes usaron un servicio público en el último año dijo haber pagado un soborno: unos 56 millones de personas.
- Las diferencias son enormes: 50% en Venezuela, 34% en México, 30% en el Perú, frente a 11% en Brasil, 9% en Barbados y 7% en Costa Rica.
- A una de cada cuatro personas le ofrecieron sobornos a cambio de su voto en los cinco años anteriores, y una de cada cinco sufrió extorsión sexual al usar un servicio público, o conoce a alguien que la sufrió.
- Y el 77% cree que la gente común puede hacer una diferencia en la lucha contra la corrupción.
Medir la corrupción es como medir algo en la oscuridad: cada instrumento ilumina una parte. Las percepciones de los expertos, la experiencia de la gente y las auditorías cuentan historias distintas, y juntas cuentan una más completa.
Qué ha funcionado: la evidencia
Las mejores pruebas vienen de estudios que pudieron comparar lugares parecidos donde se aplicó y no se aplicó una medida.
Auditorías, sobre todo si se publican. Volvamos a Brasil. Claudio Ferraz y Frederico Finan compararon municipios con niveles parecidos de corrupción detectada, auditados antes y después de las elecciones municipales de 2004. Publicar los resultados antes de votar perjudicó de forma significativa a los alcaldes que buscaban la reelección cuando se les había detectado corrupción, y el efecto fue mayor donde había radio local para difundir la noticia. Un estudio posterior de Eric Avis, Ferraz y Finan encontró que haber sido auditado reduce la corrupción futura en un 8% y aumenta en un 20% la probabilidad de enfrentar una acción judicial.
Más control desde arriba. En Indonesia, Benjamin Olken hizo un experimento con más de 600 proyectos de caminos rurales. Subir la probabilidad de auditoría del 4% al 100% de los proyectos redujo los gastos faltantes en unos ocho puntos porcentuales. En cambio, aumentar la participación de los vecinos en la vigilancia tuvo poco efecto en promedio.
Información en manos de quien se ve afectado. En Uganda, Ritva Reinikka y Jakob Svensson estudiaron una campaña en los periódicos que publicaba cuánto dinero debía llegar a cada escuela. Con esa información, padres y escuelas pudieron vigilar a los funcionarios locales: se redujo la captura de los fondos, y eso mejoró la matrícula y el aprendizaje.
Tres lecciones aparecen una y otra vez: la probabilidad de ser descubierto importa, la información pública importa si llega a quien puede usarla, y las consecuencias (electorales o judiciales) hacen que las dos primeras funcionen.
Lo que se discute
La evidencia no zanja todos los debates.
- ¿Control desde arriba o desde abajo? El experimento de Indonesia sugiere que las auditorías del Estado pueden funcionar mejor que la vigilancia ciudadana; el de Uganda muestra que la información en manos de la gente también puede funcionar. Quizá la diferencia está en los detalles: qué información, para quién y con qué poder para actuar.
- ¿Instituciones independientes o voluntad política? Unos sostienen que lo decisivo son fiscalías, tribunales y contralorías con independencia real; otros, que sin una coalición política dispuesta a sostenerlas, esas instituciones se debilitan. Hay buenos argumentos para cada posición, y probablemente hacen falta las dos cosas.
- ¿Campañas anticorrupción a costa de otras garantías? Quienes apoyan medidas duras subrayan que la impunidad también es una injusticia. Quienes piden cautela advierten que la lucha contra la corrupción puede usarse para perseguir a rivales o saltarse el debido proceso. Las dos preocupaciones son legítimas, y conviene juzgar cada caso con las reglas del Estado de derecho (ver Derechos, Constituciones y Estado de Derecho).
Para llevar
La corrupción se mide sobre todo por percepciones, como el Índice de Percepción de la Corrupción, que combina 13 fuentes de expertos y empresarios, y por encuestas de experiencia, como el Barómetro Global, que en 2019 encontró que uno de cada cinco usuarios de servicios públicos en la región había pagado un soborno. Ninguna medición lo capta todo. La evidencia más sólida sobre lo que funciona apunta a auditorías creíbles, información pública que llegue a quien puede usarla y consecuencias reales. Los debates sobre cómo combinar control estatal, vigilancia ciudadana e independencia institucional siguen abiertos.
Para hacer: busca la puntuación de tu país en el IPC de este año y mira su evolución desde 2012. Luego busca si tu país publica las auditorías de su contraloría o tribunal de cuentas, y lee una sobre tu municipio.
Fuentes y para profundizar
Fuentes
- Transparencia Internacional, Corruption Perceptions Index 2025 (página principal, comunicado regional de las Américas y "The ABCs of the CPI: How the Corruption Perceptions Index is calculated").
- Transparencia Internacional, Global Corruption Barometer: Latin America & the Caribbean 2019 — Citizens' Views and Experiences of Corruption.
- Banco Mundial, Worldwide Governance Indicators (sitio oficial); V-Dem Institute (sitio oficial).
- Claudio Ferraz y Frederico Finan, "Exposing Corrupt Politicians: The Effects of Brazil's Publicly Released Audits on Electoral Outcomes", Quarterly Journal of Economics (2008).
- Eric Avis, Claudio Ferraz y Frederico Finan, "Do Government Audits Reduce Corruption? Estimating the Impacts of Exposing Corrupt Politicians", Journal of Political Economy (2018).
- Benjamin A. Olken, "Monitoring Corruption: Evidence from a Field Experiment in Indonesia", Journal of Political Economy (2007).
- Ritva Reinikka y Jakob Svensson, "Fighting Corruption to Improve Schooling: Evidence from a Newspaper Campaign in Uganda", Journal of the European Economic Association (2005).
Para profundizar
- 🌐 Índice de Percepción de la Corrupción — puntuaciones y metodología (Transparencia Internacional)
- 🌐 Worldwide Governance Indicators — seis dimensiones de gobernanza, incluida el control de la corrupción
- 🌐 V-Dem — datos sobre democracia y corrupción, país por país
- 🌐 Piezas relacionadas en esta biblioteca: Cómo Funciona Realmente un Gobierno y Derechos, Constituciones y Estado de Derecho
Para tu español
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