En algún lugar de una casa de campo hay un hacha. Su dueño dice que era de su abuelo. La cabeza se ha cambiado dos veces y el mango tres. Sigue siendo, dice él, la misma hacha. Un cómico británico hizo un chiste de esto en una comedia de televisión (la escoba de un barrendero con "17 cabezas nuevas y 14 mangos nuevos"), y el chiste funciona porque intuimos que dos cosas que creemos no pueden ser del todo ciertas a la vez: que una cosa es la misma solo si está hecha de la misma materia, y que una cosa puede sobrevivir al cambio.
Tu cuerpo es una versión más lenta del hacha: las moléculas que lo forman se renuevan todo el tiempo, y aun así nadie piensa que se vuelve otra persona cada año. Un río es "el mismo río" aunque su agua nunca sea la misma dos veces, un rompecabezas con el que Heráclito ya lidiaba hacia el 500 a. C.
No son juegos de palabras. Que sobrevivas es lo que un hospital, un tribunal y un testamento dan por sentado sin decirlo. La metafísica pregunta en qué se apoyan esas suposiciones. No es "lo paranormal" (suele explicarse el nombre como un accidente de cómo se ordenaron los libros de Aristóteles, "después de la Física", aunque esa historia también es incierta). Pregunta qué es ser la misma cosa a lo largo del tiempo, qué hace que un suceso sea causa de otro, si el presente es especial y qué hacer con las palabras de bordes borrosos.
En español la disciplina tiene un hito propio. El jesuita Francisco Suárez publicó en 1597 sus Disputationes metaphysicae, un tratado en 54 disputaciones, cada una dedicada a un problema (el ser, las causas, el ser finito, los entes de razón), que revisa las posturas de cientos de autores antes de dar la suya. Schopenhauer lo llamó "un auténtico compendio de toda la tradición escolástica", y Leibniz está entre quienes lo citaron como fuente de inspiración. La tradición escrita en español se cuenta en Filosofía en español (34/81); aquí seguimos los problemas.
- Quién la cursa
- Los estudiantes de Filosofía, normalmente en el año 2, a menudo con un nombre como "Metafísica" u "Ontología" (o "Problemas de la filosofía"). La mayoría de los programas la incluyen en el núcleo, y el Subject Benchmark Statement de Filosofía del Reino Unido nombra las preguntas sobre qué existe y qué son las personas entre los temas centrales de la disciplina. Quienes estudian Física, Derecho o ciencias cognitivas se topan con trozos de ella en otras asignaturas.
- Para qué sirve
- Para hacer explícitas las suposiciones sobre cosas, personas, causas y tiempo que todas las demás materias dan por sentadas, y ponerlas a prueba con casos límite.
- Viene después de:
- Lógica y argumentación (34/67): hay que saber reconocer un argumento válido para ver qué premisa de una paradoja estás abandonando.
- Lleva a:
- Filosofía de la mente (34/71), que necesita las ideas de identidad y de causalidad entre mente y cuerpo; también alimenta Filosofía de la ciencia (34/72) y Filosofía del lenguaje (34/73, vaguedad y referencia). Las escuelas india y china se cuentan completas en Filosofía china e india (34/76).
- Qué te da esta pieza
- No podrás defender una teoría del tiempo en un seminario. Sí conocerás seis rompecabezas clásicos, la mejor respuesta de cada bando, lo que muestra la encuesta a filósofos profesionales (PhilPapers, 2020) sobre dónde se inclina la opinión, y por qué ninguno está cerrado. Lecturas más fáciles, en inglés: Por qué el tiempo es más raro de lo que crees (en inglés, 13/03) y Libre albedrío: ¿de verdad eliges? (en inglés, 05/12).
Las cosas que persisten: el barco de Teseo
El biógrafo griego Plutarco (hacia el año 100 d. C.) recoge el rompecabezas en su Vida de Teseo. Los atenienses conservaron durante siglos en el puerto el barco del héroe Teseo y fueron reemplazando los tablones que se pudrían, de modo que los filósofos discutían si era el mismo barco u otro. El giro que lo hace morder llegó después. En 1655 Thomas Hobbes preguntó: supón que alguien recoge los tablones descartados y con ellos reconstruye un barco. Ahora hay dos candidatos. ¿Cuál de los dos, si alguno, es el barco de Teseo?
Reconstruyamos cada respuesta en su mejor versión. La postura material: una cosa es su materia, así que el barco reconstruido, que tiene los tablones originales, es el original. La postura de la continuidad: una cosa es lo que se rastrea a través de un cambio ininterrumpido de lugar y forma; el barco reparado en el puerto nunca dejó de estar en servicio, así que es el original y el reconstruido es una copia hecha con piezas rescatadas. La postura convencional: nada en el mundo lo decide; "el mismo barco" sirve a un propósito (navegar, ser propietario, un museo) y la respuesta sigue al propósito. La postura cuatridimensionalista (David Lewis y otros): los barcos se extienden en el tiempo, como los caminos. Dos barcos comparten sus etapas tempranas como dos caminos comparten un tramo antes de bifurcarse. Entonces nunca hubo una cosa que "se convirtió" en dos; hubo dos desde siempre, superpuestas.
Cada una tiene un costo: la postura material ata la identidad a átomos que no puedes sentir; la de la continuidad dice que una reconstrucción perfecta con tus piezas originales no eres tú; la convencional hace que la identidad parezca cuestión de gusto; la cuatridimensional te pide creer en objetos estirados en el tiempo. La máquina de abajo aplica cada regla al mismo barco. Coinciden hasta que la regla se ve obligada a elegir.
tablón original tablón nuevo
Los tablones se cuentan exactamente; los "veredictos" aplican cada regla tal como la enuncian sus defensores.
Sin JavaScript: cuando se reemplaza la mitad de los tablones y los viejos se reconstruyen como un segundo barco, la postura material y la de la continuidad discrepan sobre cuál es el barco de Teseo; con 100 reemplazados, el barco reconstruido tiene todos los tablones originales y el del puerto ninguno.
Con 10 tablones reemplazados nadie duda de que el barco A es el barco; con 100, y con los tablones viejos reensamblados, la intuición de muchos se invierte hacia B. Ese vuelco es una prueba de cómo funciona el concepto: usamos a la vez materia y continuidad, y solo se separan en casos raros que nunca tuvimos que resolver. El rompecabezas tiene parientes, como la estatua y el barro del que está hecha (si aplastas el barro, la estatua desaparece; el barro no).
¿Quién es la misma persona?
Ahora cambia el barco por ti. John Locke sostuvo en 1694 (segunda edición de su Ensayo, libro II, capítulo 27) que una persona no es un cuerpo ni un alma, sino un ser capaz de pensarse como la misma cosa pensante en momentos distintos: la identidad sigue a la conciencia, sobre todo a la memoria. Thomas Reid objetó en 1785 con el oficial valiente. Un niño es azotado por robar manzanas; de joven oficial captura un estandarte; de viejo general recuerda haber capturado el estandarte, pero ya no recuerda los azotes. El oficial es el niño, el general es el oficial, y sin embargo el general no es el niño, lo que rompe la transitividad de la identidad (si A = B y B = C, entonces A = C). La reparación habitual separa la conexión (vínculos directos, como un recuerdo) de la continuidad (cadenas de vínculos que se solapan). La identidad solo exige continuidad, así que el general es el niño.
El desarrollo moderno más conocido es Reasons and Persons de Derek Parfit (1984; en español, Razones y personas). Parfit llevó los experimentos mentales hasta que la pregunta "¿seré yo?" empieza a parecer vacía. En el teletransportador, entras en una cabina; tu cuerpo se escanea y se destruye, y se construye en Marte una copia perfecta con átomos locales. ¿Es un viaje o una muerte? En la versión de la línea ramificada el escaneo se hace pero el original sobrevive un tiempo: ahora hay un tú en la Tierra y un tú en Marte, cada uno con tus recuerdos, cada uno convencido de ser tú. No pueden ser ambos idénticos a ti, porque entonces serían idénticos entre sí. Parfit concluyó que la identidad no es lo que importa. Lo que importa es la "relación R", la conexión y continuidad psicológicas (con el tipo de causa adecuado), y R puede darse en grados y puede ramificarse. Añadió que le parecía liberador.
La visión de Parfit es una postura entre varias. La biológica (animalista) dice que eres un organismo vivo, así que la copia es una réplica y tú moriste. La del hecho adicional dice que hay un hecho profundo sobre si continúas, como un alma, aunque ninguna prueba pudiera detectarlo. En la encuesta PhilPapers de 2020 a filósofos profesionales, entre quienes respondieron la pregunta sobre identidad personal, cerca del 44 % se inclinó por la visión psicológica, 19 % por la biológica y 15 % por un hecho adicional; el resto eligió otras opciones. En otras partes las personas se entienden de otro modo: en la tradición akan de Ghana, según la describen Kwame Gyekye y Kwasi Wiredu, una persona tiene varios elementos y se constituye en parte por la comunidad, y el pensamiento ubuntu ("una persona es una persona a través de otras personas") apunta en el mismo sentido.
La literatura en español ha jugado mucho con esto. En "Borges y yo" (en El hacedor, 1960), Jorge Luis Borges se desdobla en el escritor público al que le pasan las cosas y el que camina por Buenos Aires, y termina sin saber cuál de los dos escribe la página. No es un argumento, es un experimento mental narrado, y por eso se lee junto con los de Locke y Parfit.
Un modelo de juguete, no datos: la conexión entre dos momentos separados por n años se toma como (traspaso)n. Parfit llama "fuertemente conectados" a dos momentos que comparten al menos la mitad de los vínculos directos que se dan en un solo día en casi cualquier vida; aquí la mitad es el umbral.
Sin JavaScript: con 90 % de traspaso cada año, la persona de setenta años comparte bastante menos del 1 % de las conexiones directas con la de diez, y aun así cada año está fuertemente ligado al siguiente, de modo que la continuidad psicológica se mantiene todo el camino.
Sin yo: la respuesta budista y el vacío de Nāgārjuna
Parfit notó que su conclusión se parecía a la del Buda. Los filósofos de la India llegaron a la suya por su propio camino y discutieron sobre ella durante siglos, así que merece su propio relato.
La enseñanza budista temprana sostiene que lo que llamamos persona es una corriente de cinco agregados (cuerpo, sensación, percepción, formaciones mentales, conciencia), ninguno de los cuales es un yo, y que aferrarse a un "yo" permanente es la raíz del sufrimiento. La doctrina es anattā (pali) o anātman (sánscrito): no-yo. La ilustración clásica está en el Milindapañha ("Preguntas del rey Milinda", compilado entre el siglo I a. C. y el siglo II d. C., aproximadamente). El monje Nāgasena dice que solo se le llama "Nāgasena" como nombre. El rey pregunta si el yo es el cabello, las uñas, el cuerpo, las sensaciones. No. Nāgasena pregunta cómo llegó el rey, y el rey dice que en carro. ¿El carro es el eje? ¿Las ruedas? ¿La vara? ¿El armazón? Ninguno de ellos, ni el conjunto, ni algo aparte. Así que "carro" es una designación cómoda para partes dispuestas de cierta manera, y "persona" también. Esto es verdad convencional, no nada: los carros llevan reyes y las personas sufren y cosechan lo que siembran.
No todos estuvieron de acuerdo. La escuela Nyāya argumentó que tiene que haber un yo, porque un mismo conocedor reconoce "vi esto y ahora lo toco"; ningún estado momentáneo podría hacerlo. El Advaita Vedānta (Śaṅkara, hacia el siglo VIII) sostuvo que el yo (ātman) existe pero es pura conciencia, no la personalidad, y en última instancia es uno con Brahman. Los budistas respondieron que la unidad de la experiencia la produce la continuidad causal, no una cosa debajo.
Nāgārjuna (hacia el siglo II d. C.) llevó el argumento más lejos en los Mūlamadhyamakakārikā ("Versos fundamentales del camino medio"). Su blanco no era solo el yo sino el svabhāva, la naturaleza intrínseca: la idea de que algo existe por sí mismo, independiente de causas, partes y de los conceptos que le aplicamos. Todo surge en dependencia de otras cosas, así que nada tiene naturaleza intrínseca, y esa ausencia es el vacío (śūnyatā). No es que nada exista. En el capítulo 24 escribe que el surgir dependiente, el vacío y la designación convencional son uno y el mismo "camino medio". Y el vacío es a su vez vacío: no es una sustancia más profunda detrás de las apariencias, por lo que advirtió que quienes hacen del vacío una tesis son "incurables". Candrakīrti sometió después el carro a un análisis séptuple. Si esto es una forma de nihilismo, como dijeron los críticos, o el rescate de la vida ordinaria frente a la exigencia de fundamentos últimos, como dicen los defensores del Madhyamaka, se discute hasta hoy.
Puestos uno al lado del otro forman un mapa, no un ganador: el trabajo analítico pregunta qué criterio decide un caso (cuerpo, memoria, cerebro); el trabajo budista pregunta qué es ese "yo" que el criterio quiere rastrear, y responde que es un proceso, no una cosa.
La causalidad: el "porque" en el mundo
David Hume (Investigación sobre el entendimiento humano, 1748, sección 7) encontró que nunca observamos una conexión necesaria entre causa y efecto, solo un suceso que sigue a otro. Da dos definiciones en un mismo pasaje. La primera es de regularidad: un objeto seguido de otro, de modo que todos los objetos parecidos al primero van seguidos de objetos parecidos al segundo. La segunda es contrafáctica: "si el primer objeto no hubiera existido, el segundo nunca habría existido" (cita aproximada, en traducción nuestra). Dos siglos después, David Lewis ("Causation", 1973) convirtió la segunda en una teoría: c es causa de e si, de no haber ocurrido c, e no habría ocurrido.
Ese examen tiene nombre en el derecho de tradición continental: conditio sine qua non, la teoría de la "equivalencia de las condiciones". Se aplica suprimiendo mentalmente el hecho y viendo si el daño desaparece. La doctrina chilena y colombiana sobre responsabilidad civil señala su defecto: al tratar todas las condiciones como equivalentes, puede convertir en causa incluso al factor más remoto. Por eso, junto a ella, se discute la causalidad adecuada y, más recientemente, la imputación objetiva, y los tribunales no siempre aplican las teorías como las formularon sus autores. El juicio sobre qué cuenta como causa jurídica, pues, ya no es una prueba única (mira Responsabilidad civil, 34/04, y Derecho y proceso penal, 34/05).
El examen sine qua non es un buen primer paso en el consultorio y en el tribunal. Su problema famoso es la preempción. Suzy y Billy lanzan piedras a una botella. La de Suzy llega primero y la rompe; la de Billy la habría roto un instante después. Sin el lanzamiento de Suzy la botella se rompe igual, así que según la prueba simple el lanzamiento de Suzy no es causa. Y sin embargo ella claramente la rompió. El problema inverso es la sobredeterminación: las dos piedras llegan en el mismo instante, de modo que ninguna pasa la prueba, aunque juntas sin duda lo lograron. Lewis y otros repararon la teoría con cadenas de sucesos, pero las reparaciones tienen sus propios contraejemplos, y ningún análisis es aceptado por todos. Los modelos causales de Judea Pearl (Causality, 2000) desplazaron la pregunta hacia qué pasaría si intervinieras.
La botella se rompe cuando llega la primera piedra lanzada. La prueba sine qua non ("de no ser por…") pregunta si se habría roto igual, y cuándo, borrando ese lanzamiento.
Sin JavaScript: cuando la piedra de Suzy llega primero, la botella se rompe igual si se quita su lanzamiento (llega la de Billy), así que la prueba dice que ella no la causó, aunque sí lo hizo.
El libre albedrío es este rompecabezas apuntado hacia ti. Si todo suceso tiene causas, y las causas se remontan a antes de que nacieras, ¿tu elección es un eslabón más? El Argumento de la Consecuencia de Peter van Inwagen (1983) dice que si el determinismo es verdadero, tus actos son consecuencias de las leyes y del pasado remoto, y ninguna de las dos cosas depende de ti. Los compatibilistas responden que "libre" significa actuar por tus propias razones sin coacción, algo que la causalidad no amenaza; los libertarios dicen que el argumento muestra que el determinismo debe ser falso; los deterministas duros aceptan la conclusión. En la encuesta PhilPapers de 2020 cerca de seis de cada diez filósofos se inclinan por el compatibilismo, alrededor de uno de cada ocho por el libertarismo y uno de cada diez por la ausencia de libre albedrío. El debate completo, con los casos de Frankfurt y el reloj de Libet, está en Libre albedrío: ¿de verdad eliges? (en inglés, 05/12).
El tiempo: ¿existe el presente?
En 1908 J. M. E. McTaggart distinguió dos maneras de ordenar los sucesos. La serie A los ubica como pasado, presente o futuro, y esto cambia: el presente se mueve. La serie B los ordena como anteriores o posteriores unos a otros, y esto nunca cambia. De ahí salen los bandos. Un presentista dice que solo existe el presente. Un eternalista dice que pasado, presente y futuro son igual de reales, como Londres y París son reales aunque tú estés en una sola. Un teórico del bloque creciente dice que el pasado y el presente existen y el futuro está por hacerse. El propio McTaggart sostuvo que el tiempo es irreal, porque la serie A es contradictoria y la serie B por sí sola no es cambio; pocos lo siguieron.
La física afiló la pregunta. La relatividad especial de Einstein (1905) dice que dos observadores en movimiento relativo discrepan sobre qué sucesos lejanos son simultáneos con un momento dado. En 1966–67 Rietdijk y Putnam argumentaron que si "lo real" es lo simultáneo conmigo, mi realidad incluye sucesos que, para ti, todavía son futuros, así que el futuro ya es real. Roger Penrose popularizó el punto en 1989 con un experimento mental sobre Andrómeda: dos personas que se cruzan caminando por la calle discrepan por unos días sobre si ya se ha tomado una decisión en la galaxia de Andrómeda. El tamaño de esa discrepancia es el producto de la velocidad al caminar por la distancia, dividido por la velocidad de la luz al cuadrado, y la herramienta de abajo lo calcula.
Δt = v · d / c², válido para velocidades muy inferiores a la de la luz, con c = 299,792,458 m/s. La inclinación del dibujo está exagerada para que se vea; el ángulo real es menor que una milmillonésima de grado incluso a 120 km/h.
Sin JavaScript: a paso de caminata (5 km/h) los dos "ahoras" difieren en unos cuatro días a la distancia de la galaxia de Andrómeda (unos 2.5 millones de años luz), y en mucho menos de un nanosegundo a la distancia de la Luna.
Lo que se sigue de esto es discutido. Los eternalistas dicen que apoya su postura, pues la relatividad no tiene un "ahora" privilegiado. Los presentistas responden que la relatividad quizá necesite un sistema de referencia preferido oculto, o que "real" no debería definirse por la simultaneidad. Otros dicen que el argumento no prueba nada sobre el tiempo mismo. En la encuesta PhilPapers de 2020, entre quienes respondieron la pregunta, 38 % se inclinó por la teoría B (sin presente móvil) y 27 % por la teoría A; otra vez el resto no eligió ninguna. Tradiciones antiguas e independientes también niegan que el mundo sea un conjunto de cosas estáticas: la momentaneidad budista, y el "movimiento sustancial" de Mullā Ṣadrā (las cosas cambian en su mismo ser a cada instante).
Borges negó el tiempo con otros medios. En "Nueva refutación del tiempo" (escrita entre 1944 y 1946; la primera parte apareció en 1944 en la revista Sur, de Buenos Aires, y se recogió después en Otras inquisiciones) sostiene que solo el instante es real y que las cronologías son construcciones arbitrarias. Es un ensayo de escritor, no un argumento de física, pero muestra que la idea de un tiempo sin presente privilegiado no es exclusiva de los físicos.
La vaguedad: ¿cuándo empieza un montón?
A Eubúlides de Mileto, contemporáneo de Aristóteles en el siglo IV a. C., se le atribuye la paradoja del montón (sōros, de ahí "sorites"). Un grano de arena no es un montón. Añadir un grano nunca convierte un no-montón en un montón. Así que ningún número de granos es un montón. Las dos premisas parecen verdaderas, la lógica es válida y la conclusión es claramente falsa. La misma forma sirve para calvo, alto, rojo, niño y adulto, y importa cada vez que el derecho, la medicina o una política pública trazan una línea sobre un continuo.
Las respuestas son el mapa. El epistemicismo (Timothy Williamson, Vagueness, 1994) acepta la respuesta chocante: sí hay un corte nítido, y nunca podemos saber dónde, porque el significado depende del uso de maneras demasiado sutiles para detectarlas. El supervaluacionismo (Kit Fine, 1975, y van Fraassen) dice que una palabra vaga tiene muchas maneras aceptables de volverse precisa. Una oración es verdadera si lo es en todas, falsa si es falsa en todas, y ninguna de las dos en otro caso; "hay algún corte" es verdadero, pero ningún corte en particular lo es. Las teorías de grados usan lógica difusa (Lotfi Zadeh, 1965): "montón" es verdadero en cierto grado, y la segunda premisa es casi, pero no exactamente, verdadera cada vez, lo que se acumula. Los contextualistas dicen que el límite se mueve con la conversación. El nihilismo de Peter Unger dice que no hay montones. Ninguna sale gratis: el epistemicismo te pide creer en un límite que nunca encontrarás; las demás cambian la lógica o el significado de "verdadero".
Los rangos (cortes admisibles de 15 a 80; curva de grados centrada en 40 granos) son elecciones ilustrativas, no hechos sobre la arena. Tus propios veredictos se guardan solo en esta página, y solo hasta que la dejes.
Sin JavaScript: en una teoría de grados, quitar un grano de 200 cambia "montón" en una fracción diminuta, pero 200 pasos así lo llevan de casi totalmente verdadero a falso; así una premisa "casi verdadera" cada vez puede llevar a una conclusión falsa.
Lo que un graduado ve sin pensarlo
- "La misma cosa" puede significar la misma materia, la misma forma, la misma historia o el mismo propósito, y un rompecabezas suele aparecer cuando esas cosas se separan.
- Si una teoría de la identidad dice que la copia eres tú, pregunta qué dice cuando hay dos copias.
- Lo que importa en la supervivencia puede ser cuestión de grado: la conexión se desvanece con los años mientras la continuidad se mantiene.
- "Sin yo" es una afirmación antigua, discutida de la India a Oxford, y es una afirmación sobre un hecho profundo, no sobre si las personas importan.
- "Si no hubiera ocurrido, el efecto tampoco" es una buena prueba de causa, y falla cuando hay un respaldo; la conditio sine qua non del jurista es una regla práctica, no una definición.
- "Ahora" es local: dos observadores discrepan sobre la simultaneidad a distancia, así que un presente móvil universal es difícil de definir en física.
- Una paradoja es un argumento válido con una conclusión que parece falsa: hay que abandonar una premisa, y cada elección tiene su precio.
- Las palabras vagas tienen casos límite, y las líneas nítidas del derecho (la mayoría de edad a cierta edad, un límite de alcohol en sangre) son decisiones, no descubrimientos.
Dónde aparece después
- Filosofía de la mente (34/71): si una mente podría sobrevivir a ser copiada o ejecutarse en silicio es, otra vez, el teletransportador.
- Filosofía de la ciencia (34/72): la causalidad, las leyes y el "porque" son lo que usa una explicación; el problema de Hume es el problema de la inducción.
- Derecho y medicina: la causalidad en la responsabilidad civil (Responsabilidad civil, 34/04), el debate sobre la muerte cerebral (cuándo termina una persona) y el estatuto jurídico del embrión y de las personas jurídicas.
- En el mundo: argumentos sorites en cada umbral que fija un regulador, y razonamientos al estilo de Parfit en los debates sobre las generaciones futuras.
Si quieres profundizar
- 🌐 Texto gratis (en inglés). Entradas de la Stanford Encyclopedia of Philosophy: Personal Identity, Nāgārjuna, Causation, Time, The Sorites Paradox y, sobre la tradición propia, Francisco Suárez.
- 🌐 Curso gratis (en inglés). PHIL 176 Death, de Shelly Kagan (Open Yale Courses): de la lección 10 a la 13 trata la identidad personal y "lo que importa".
- 📘 Clásico (en español). Derek Parfit, Razones y personas (Machado Libros, Madrid, 2004, traducción de Mariano Rodríguez González), sobre todo la tercera parte.
- 📘 Libro de texto (en inglés). Michael Loux y Thomas Crisp, Metaphysics: A Contemporary Introduction (Routledge, 4.ª edición, 2017), texto estándar de pregrado. Theodore Sider, Four-Dimensionalism (Oxford, 2001), es el mejor alegato por la postura del tiempo extendido.
- 📘 Para empezar suave. Carlo Rovelli, The Order of Time (2018), sobre el tiempo, y Julian Baggini, The Ego Trick (2011), sobre la identidad personal (ambos en inglés aquí; busca su edición en español en tu librería).
- 📘 Un clásico de la lengua. Borges, Otras inquisiciones (donde está "Nueva refutación del tiempo") y El hacedor (donde está "Borges y yo").
La metafísica pone a prueba las suposiciones escondidas en palabras cotidianas: mismo, causa, ahora, montón. Los rompecabezas (el barco, el teletransportador, la piedra que se adelanta, el paseo hasta Andrómeda, la arena) no son trucos; en cada uno dos reglas razonables para usar una palabra se contradicen. Los filósofos de 2020 se inclinan por un lado en la mayoría, y ninguno está resuelto.
Prueba esto: elige algo tuyo al que le hayan cambiado piezas, una bicicleta o una guitarra, y escribe cuál de las cuatro reglas (materia, continuidad, propósito, etapas) te hace decir que es "la misma". Luego pregúntate qué regla usarías si la vendieras.
Fuentes. Plutarco, Vida de Teseo 23; Hobbes, De Corpore (1655) 2.11.7; Locke, Essay II.27 (2.ª ed., 1694); Reid, Essays on the Intellectual Powers of Man (1785); Parfit, Reasons and Persons (1984; edición en español: Machado Libros, 2004); Milindapañha; Nāgārjuna, Mūlamadhyamakakārikā, caps. 18 y 24 (según la traducción de Garfield); Hume, Enquiry §7; Lewis, "Causation" (Journal of Philosophy, 1973); Pearl, Causality (2000); van Inwagen, An Essay on Free Will (1983); McTaggart, "The Unreality of Time" (Mind, 1908); Putnam, "Time and Physical Geometry" (1967); Penrose, The Emperor’s New Mind (1989); Williamson, Vagueness (1994); Zadeh, "Fuzzy Sets" (1965). Encuesta: PhilPapers Survey 2020 (Bourget y Chalmers, Philosophers on Philosophy), tabulada en survey2020.philpeople.org y en Daily Nous; los porcentajes son de quienes respondieron cada pregunta, y hay otras opciones. Suárez: entrada de la Stanford Encyclopedia of Philosophy (Disputationes metaphysicae, 1597, 54 disputaciones; la frase de Schopenhauer y la mención de Leibniz son de esa entrada). Borges, "Borges y yo" (El hacedor, 1960) y "Nueva refutación del tiempo" (Sur, 1944; ampliada en 1946; Otras inquisiciones), según la ficha de Wikipedia en español. Causalidad en el derecho civil: artículos de doctrina chilena y colombiana sobre la relación de causalidad (revistas.uautonoma.cl, noesis.uis.edu.co). Los pasajes de Hume están traducidos por nosotros. Entradas de la Stanford Encyclopedia of Philosophy como se enlazan arriba.
- 🌐 Stanford Encyclopedia of Philosophy (gratis, en inglés)
- 🌐 Open Yale: PHIL 176 Death (gratis, en inglés)
- 📘 Parfit, Razones y personas (en español) · Borges, Otras inquisiciones