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Literatura en español: mil años de una lengua

De unas notas al margen de un códice riojano a un premio Nobel en Bogotá, Lima o Ciudad de México: una sola tradición escrita en dos continentes, con escritores que nacieron en una orilla, murieron en la otra y escribieron para las dos.

22 min de lecturaA fondoInteractiva

Abre el Quijote en una edición escolar y lo lees casi sin tropiezos: «En un lugar de la Mancha...». Abre el Cantar de mio Cid en su manuscrito y ya necesitas notas: «De los sos oios tan fuertemientre lorando». Abre las glosas que un monje escribió entre líneas de un libro latino hace unos mil años y necesitas un filólogo. Las tres cosas son español, o el camino hacia él. Esa distancia que se acorta con los siglos es la primera lección de esta materia: la lengua cambia, y la literatura es el mejor registro de cómo cambió.

La segunda lección es geográfica. Desde 1492 la literatura en español se escribe en dos orillas del Atlántico, y muy pronto en más: un mestizo de Cuzco publica en Lisboa la historia de los incas; una monja de la Nueva España discute con un obispo y la leen en Madrid; un nicaragüense cambia la poesía de España; un filipino termina en Berlín la novela fundadora de su país; un escritor de Guinea Ecuatorial publica en Madrid. Estudiar «literatura española» y «literatura hispanoamericana» como asignaturas separadas, como hacen muchas facultades, es práctico; leerlas como una sola tradición con muchos centros es más fiel a cómo se escribieron.

Esta pieza cuenta la historia larga. Su compañera, Literatura moderna, poscolonial y contemporánea (34/87), mira el siglo XX y el presente con el mundo entero al lado. Las piezas más suaves de la colección sobre autores concretos están citadas en cada sección; aquí está el mapa que las une.

La materia en una caja
Quién la cursa
Estudiantes de Letras, Filología Hispánica y Literatura en el año 2, a veces como dos asignaturas (literatura española e hispanoamericana) o como varias por épocas (medieval, Siglo de Oro, siglos XIX y XX). También la ven quienes estudian traducción, enseñanza del español o estudios latinoamericanos.
Para qué sirve
Para situar cualquier texto en español en su siglo, su orilla y su tradición, y para leer su lengua como un dato más: la ortografía, el vocabulario y la forma dicen cuándo y dónde se escribió.
Viene después de:
Lectura atenta y poesía (34/82), Narrativa (34/57) y Epopeya, mito y las primeras literaturas (34/83).
Lleva a:
Literatura moderna, poscolonial y contemporánea (34/87) y Traducción y literatura mundial (34/88); va en el mismo año que Teatro y tragedia (34/84), La novela (34/85) y Teoría y crítica literaria (34/86).
Qué te da esta pieza
No podrás recitar el canon de mil años. Sí sabrás cómo nació el castellano escrito, qué hizo cada época, por qué la tradición tiene dos orillas desde el siglo XVI, cómo fechar un texto por su ortografía, quiénes se fueron al exilio y adónde, y cómo leer el mapa de los premios. Lecturas más fáciles: Al-Ándalus y la herencia árabe en el español (06/07), Sor Juana Inés de la Cruz: la décima musa (20/01), El Quijote: la primera novela moderna (20/02) y Rubén Darío y el modernismo (20/07).

Una tradición, dos orillas: el mapa del curso

Una historia de la literatura en español se puede contar como una sucesión de épocas: Edad Media, Siglo de Oro, Ilustración, Romanticismo, Realismo, modernismo, vanguardias, posguerra, Boom, presente. Cada etiqueta es una herramienta de profesor y todas tienen bordes discutidos. Lo que un graduado aprende a añadir es la geografía: en cada época, ¿qué se escribía en la Península, qué en América y qué en otras orillas (Filipinas, Guinea Ecuatorial, Estados Unidos, las comunidades sefardíes)? Elige un siglo y mira las tres columnas.

Interactivo · Línea de tiempo de las dos orillas

Selección de obras hecha para esta pieza, con fecha de primera publicación o de composición aproximada. La columna depende de dónde nació el autor; varios escribieron en la otra orilla, y eso es parte de la historia.

Fíjate en dos cosas. Hasta el siglo XV todo ocurre en la Península; desde el XVI aparece la columna americana y ya no se vacía. Y en los siglos XIX y XX la columna de América crece hasta igualar y superar a la peninsular, mientras se abre una tercera: Rizal en Filipinas, la primera novela de Guinea Ecuatorial, la literatura latina en Estados Unidos.

Antes del castellano escrito: glosas, jarchas y un cantar

Las lenguas no nacen un día, pero sí tienen primeros testimonios escritos. Los más famosos son las Glosas Emilianenses: unas mil anotaciones que un monje del monasterio de San Millán de la Cogolla, en La Rioja, escribió entre las líneas y en los márgenes de un códice latino, a finales del siglo X o a principios del XI. Unas cien están en un romance de la zona (los filólogos discuten si llamarlo castellano o navarroaragonés riojano) y dos en euskera, el primer testimonio no epigráfico de esa lengua. Las descubrió Manuel Gómez-Moreno en 1911 y se las envió a Ramón Menéndez Pidal. Hay documentos algo anteriores con palabras romances sueltas, como los Cartularios de Valpuesta, pero en latín con gramática latina; lo que hace especiales a las glosas es que tienen gramática romance.

En el sur, en al-Ándalus, poetas cultos que escribían en árabe o en hebreo cerraban algunos poemas (las moaxajas) con una estrofa breve en la lengua de la calle: la jarcha. Unas setenta están en romance andalusí, escritas con letras árabes o hebreas, y suelen poner en boca de una muchacha la queja por el amado ausente. Las más antiguas parecen de mediados del siglo XI; las identificó y tradujo por primera vez el hebraísta Samuel Miklos Stern, y como esas escrituras no anotan bien las vocales, cada lectura sigue siendo en parte una reconstrucción. Son los poemas en romance más antiguos que se conservan por escrito, lo que no quiere decir que sean los primeros que se cantaron. Su mundo lo cuenta Al-Ándalus y la herencia árabe en el español (06/07).

El primer gran poema es el Cantar de mio Cid: unos 3,700 versos sobre los últimos años de Rodrigo Díaz de Vivar, desterrado por el rey, que recupera su honra conquistando Valencia y casando bien a sus hijas. La mayoría de la crítica fecha su composición entre finales del siglo XII y 1207. Se conserva en un único manuscrito del siglo XIV, copia de otro que un tal Per Abbat terminó en 1207, y le faltan la primera hoja y otras dos. Hoy está en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid. La Fundación Juan March se lo compró a la familia Pidal en 1960 y lo donó al Estado.

Una hoja de pergamino amarillento escrita a mano con unos treinta versos en letra gótica; grandes manchas de color pardo oscuro cubren buena parte de la mitad inferior y del centro.
Copista anónimo, a partir de la copia de Per Abbat, Cantar de mio Cid, folio 1 recto (el primero que se conserva). Manuscrito en pergamino, siglo XIV. Biblioteca Nacional de España, Madrid. Per Abbat (copista) · dominio público · Wikimedia Commons

Mira la hoja. Empieza a mitad de una escena, porque la primera hoja se perdió: el Cid, llorando, vuelve la cabeza para mirar su casa vacía. En la primera línea se lee Delos sos oios: «de los sus ojos», con i donde hoy escribimos j. No hay separación entre cantares ni espacio entre versos; cada verso empieza con mayúscula. Y fíjate en las manchas pardas: no son suciedad del siglo XIV. Son restos de los reactivos químicos que lectores de siglos posteriores, desde el XVI, aplicaron para leer tinta que se había desvanecido, y que acabaron oscureciendo el pergamino. El único testimonio de la épica castellana casi completa es también un documento de cómo lo leyeron quienes vinieron después.

Entre el latín de los romanos y el castellano del Cid hubo cambios regulares de sonido que la filología describe como leyes. El castellano tiene algunos propios, que lo separan de sus vecinos: la f inicial latina se volvió una h que hoy no suena (en portugués e italiano se quedó la f), y la o y la e acentuadas se partieron en ue e ie. Sigue una palabra.

Interactivo · Del latín al español: sigue una palabra

Formas latinas en acusativo, que es de donde vienen casi todas las palabras del español. Las formas medievales son las habituales en los textos; la ortografía antigua variaba.

Alfonso X y la prosa: el castellano se vuelve lengua de saber

Hasta el siglo XIII, la ciencia, el derecho y la historia se escribían en latín. Lo cambió un rey. Alfonso X, llamado el Sabio (rey de Castilla de 1252 a 1284), reunió en Toledo a sabios cristianos, judíos y musulmanes (lo que se conoce como la Escuela de Traductores de Toledo) y les encargó traducir y escribir en castellano: tratados de astronomía traducidos del árabe, una historia de España (la Estoria de España), una historia universal (la General estoria) y un código legal, las Siete Partidas, redactado entre 1256 y 1265. Con él empieza, en buena medida, la prosa castellana. Un detalle que enseña mucho: para la poesía, el mismo rey escribió las Cantigas de Santa María en galaicoportugués, la lengua lírica de la corte. En la Edad Media, cada lengua tenía su oficio.

Después vinieron la prosa de ficción y el verso culto. Don Juan Manuel, sobrino del rey, escribió entre 1331 y 1335 El conde Lucanor: cincuenta y un cuentos con moraleja que un consejero, Patronio, le cuenta a su señor, un relato enmarcado como los que trata Narrativa (34/57). Gonzalo de Berceo, un siglo antes, había firmado con su nombre los Milagros de Nuestra Señora en el verso regular de los clérigos (el mester de clerecía). Y Jorge Manrique escribió, a partir de la muerte de su padre en noviembre de 1476, las Coplas por la muerte de su padre, una elegía que muchos hispanohablantes todavía saben de memoria. Junto a todo esto corría el romancero: romances anónimos en versos de ocho sílabas que se cantaban y se transmitían de boca en boca, y que viajaron con los sefardíes expulsados en 1492 y con los colonos a América.

1492 y después: Nebrija, la Celestina y el Lazarillo

En 1492, el año de la toma de Granada, de la expulsión de los judíos y del primer viaje de Colón, Antonio de Nebrija publicó su Gramática castellana, la primera gramática de la lengua castellana y una de las primeras de cualquier lengua romance. En el prólogo, dirigido a la reina Isabel, concluía «que siempre la lengua fue compañera del imperio». La frase se cita mucho, y con razón: describe cómo el castellano llegó a América.

Hacia el cambio de siglo apareció la Tragicomedia de Calisto y Melibea, conocida como La Celestina, atribuida a Fernando de Rojas. La edición más antigua conservada lleva la fecha de 1499 (Burgos), aunque hoy se discute si se imprimió de verdad ese año; la versión ampliada, en veintiún actos, es de hacia 1502. Es una obra toda en diálogo, demasiado larga para representarse, sobre dos amantes, una alcahueta y unos criados que solo piensan en el dinero; por eso se discute si es teatro o novela. Medio siglo después, en 1554, se imprimieron casi a la vez en Burgos, Amberes, Alcalá y Medina del Campo las ediciones más antiguas conservadas del Lazarillo de Tormes, anónimo: la carta de un pregonero de Toledo que le explica su vida a «vuestra merced». Con él nace la novela picaresca, que La novela (34/85) estudia como forma.

El Siglo de Oro en dos orillas

Entre el siglo XVI y finales del XVII, la literatura en español vivió su época más celebrada. En la Península: la poesía italianizante de Garcilaso de la Vega, que aclimató el soneto y el endecasílabo (lo estudia Lectura atenta y poesía, 34/82); la mística de Teresa de Ávila y Juan de la Cruz; el Quijote de Cervantes (1605 y 1615); el teatro de Lope de Vega, que en su Arte nuevo de hacer comedias defendió escribir para el público de los corrales, y el de Calderón de la Barca, cuya La vida es sueño se estrenó en 1635 (lo trata Teatro y tragedia, 34/84); la poesía difícil de Góngora y la satírica de Quevedo.

Al mismo tiempo, la tradición ya tenía otra orilla. Los conquistadores y los frailes escribieron crónicas: Bernal Díaz del Castillo terminó en Guatemala su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, que no se imprimió hasta 1632; Bartolomé de las Casas denunció la violencia de la conquista. Alonso de Ercilla, que combatió en Chile, publicó en Madrid, en tres partes entre 1569 y 1589, La Araucana, un poema épico sobre la guerra contra los mapuches que da a sus jefes un lugar heroico. El Inca Garcilaso de la Vega, nacido en Cuzco en 1539, hijo de un capitán español y de una noble inca, publicó en Lisboa en 1609 los Comentarios reales de los incas, la historia del Perú antiguo contada por alguien que había oído de niño los relatos de su familia materna; murió en Córdoba, España, en 1616. Felipe Guamán Poma de Ayala, un noble andino de Huamanga, terminó hacia 1615 una carta de casi 1,200 páginas al rey Felipe III, en español y quechua y llena de dibujos, para denunciar los abusos del gobierno colonial: la Nueva corónica y buen gobierno. Se encontró trescientos años después, a principios del siglo XX, en la Biblioteca Real de Copenhague. El dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón, nacido en Taxco en 1581, triunfó en Madrid con La verdad sospechosa.

Y en la Ciudad de México escribió la figura mayor del final del periodo: Sor Juana Inés de la Cruz (1648 o 1651–1695), monja jerónima, poeta, dramaturga y pensadora. Su Primero sueño, publicado en Sevilla en 1692, es el gran poema filosófico del barroco en español, y el único texto que, según ella, escribió por gusto. En marzo de 1691, en la Respuesta a sor Filotea de la Cruz, defendió ante el obispo de Puebla el derecho de las mujeres a estudiar. Su vida la cuenta Sor Juana Inés de la Cruz: la décima musa (20/01).

Retrato de cuerpo entero de una monja con hábito blanco y velo negro, sentada en un sillón ante una biblioteca llena de libros; apoya la mano derecha sobre un libro abierto en una mesa con mantel rojo, junto a un tintero con plumas; al fondo, un reloj de mesa y una cortina roja.
Miguel Cabrera, Retrato de sor Juana Inés de la Cruz, hacia 1750. Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, Ciudad de México. Miguel Cabrera · dominio público · Wikimedia Commons

El retrato es póstumo: Miguel Cabrera, el pintor más reconocido de la Nueva España de su tiempo, lo pintó unos cincuenta y cinco años después de la muerte de sor Juana. Mira cómo la presenta. No reza: lee. La mano descansa sobre un libro abierto y detrás de ella hay estanterías con lomos rotulados, un reloj y, en la mesa, plumas y tintero, los instrumentos del trabajo intelectual. En el pecho lleva el escudo de monja, un medallón pintado, y en la mano un rosario largo. El cuadro construye una imagen: la monja como sabia. Es la misma imagen que ella defendió en su Respuesta.

Leer la ortografía: cómo se fecha un texto

Un graduado de esta carrera puede fechar un texto en español, a veces con un margen de medio siglo, solo mirando cómo está escrito. La razón es que la ortografía cambió por etapas, y algunas tienen fecha. La Real Academia Española se fundó en 1713; publicó su Diccionario de autoridades en la década de 1720 y su primera Orthographia en 1741. En 1763 eliminó la s doble (passa, esse). En 1815 dejó de usar la x para el sonido de la j: por eso escribimos Quijote y no Quixote, dijo y no dixo, aunque México conserva la x antigua. La ortografía académica de 1854 es, con pocos cambios, la de hoy.

Hubo además una ortografía americana. En 1823 Andrés Bello y Juan García del Río propusieron desde Londres simplificar la escritura en América, y Chile adoptó una versión de esas reformas. Domingo Faustino Sarmiento, exiliado allí, publicó en 1845 su gran libro con el título Civilización i barbarie: con una i donde España ponía y. Chile fue el último país en mantener la ortografía de Bello, hasta 1927.

Portada impresa de un libro antiguo: en mayúsculas, EL INGENIOSO HIDALGO DON QVIXOTE DE LA MANCHA, compuesto por Miguel de Ceruantes Saauedra, dirigido al duque de Béjar; en el centro, un grabado ovalado con un halcón encapuchado sobre un puño y un león echado, rodeado de una leyenda en latín; abajo, Año 1605, Con privilegio, En Madrid por Iuan de la Cuesta.
Miguel de Cervantes, El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha, primera parte, Madrid, Juan de la Cuesta, 1605. Portada. Ejemplar digitalizado por la Biblioteca Nacional de España. Juan de la Cuesta (impresor); Miguel de Cervantes (autor) · dominio público · Wikimedia Commons

Lee la portada de 1605 como un filólogo. QVIXOTE: la V mayúscula valía por u y la x sonaba ya como nuestra j, pero se escribía así hasta 1815. Ceruantes Saauedra: la u y la v se usaban según su posición en la palabra, no según el sonido. Beiar (Béjar), Benalcaçar, con ç, Alcozer, Iuan: cada palabra trae su siglo puesto. En el grabado, la divisa latina Post tenebras spero lucem («después de las tinieblas espero la luz») es la marca del impresor. Ahora prueba tú.

Interactivo · ¿De qué siglo es?

Ocho fragmentos breves de obras en dominio público, en la grafía de ediciones antiguas o modernas según se indica al revelar. Los siglos de las respuestas son los de composición.

Ilustración, Romanticismo y las literaturas nacionales

Con las independencias de la década de 1810 y 1820, la tradición se partió en literaturas nacionales que, sin embargo, seguían leyéndose unas a otras. En plena guerra de independencia de México, José Joaquín Fernández de Lizardi publicó en 1816 El Periquillo Sarniento, que se suele considerar la primera novela hispanoamericana; la censura retrasó sus últimos tomos hasta 1831. La cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda, que se instaló en España a los veintidós años, publicó en 1841 Sab, considerada la primera novela antiesclavista. Sarmiento, exiliado en Chile, publicó por entregas en 1845 el Facundo, un ensayo sobre el caudillo argentino Facundo Quiroga que convirtió la pareja «civilización y barbarie» en la pregunta del siglo.

El Romanticismo dio en España el Don Juan Tenorio de José Zorrilla (1844) y las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, reunidas por sus amigos después de su muerte en las Obras de 1870 y 1871: poemas breves e íntimos que todavía leen los adolescentes. Rosalía de Castro escribió en gallego y en español. En América, el colombiano Jorge Isaacs publicó María (1867), la gran novela sentimental del continente, y el argentino José Hernández El gaucho Martín Fierro (1872), poema gauchesco en la voz de un gaucho perseguido, con una segunda parte de 1879. El realismo trajo La Regenta (1884–1885) de Leopoldo Alas, «Clarín», y las novelas de Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán; en el Perú, Clorinda Matto de Turner publicó Aves sin nido (1889), precursora del indigenismo. Y en Europa, en 1887, el filipino José Rizal publicó Noli me tángere, en español, contra los abusos del gobierno colonial en Filipinas; fue fusilado en Manila en 1896 y es el héroe nacional de su país.

Modernismo y el 98: la primera vez que América cambió a España

En 1888 el nicaragüense Rubén Darío publicó Azul... en Valparaíso y, con él, el modernismo se volvió un programa: la música del verso, metros nuevos, la belleza como valor propio. José Martí, Manuel Gutiérrez Nájera, José Asunción Silva y Julián del Casal ya iban por ese camino; Darío lo hizo un movimiento y lo llevó a Madrid. Por primera vez un cambio literario nació en América y cruzó el Atlántico hacia el este. Cuidado con el nombre: este modernismo no es el modernism inglés de Joyce, una trampa que trata Literatura moderna, poscolonial y contemporánea (34/87). La vida de Darío está en Rubén Darío y el modernismo (20/07).

En España, la derrota de 1898 frente a Estados Unidos y la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam provocaron una generación de examen de conciencia nacional. Azorín la bautizó en 1913 como «generación del 98»: Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Ramón del Valle-Inclán, Antonio Machado (Campos de Castilla, 1912), el propio Azorín. La etiqueta, como casi todas las de generación, la discutieron sus propios miembros, pero nombra algo real: escritores que se preguntaron qué era España ahora que ya no era un imperio.

Vanguardias, el 27 y las grandes poetas

Después de la Primera Guerra Mundial vinieron las vanguardias, y varias nacieron en América: el creacionismo del chileno Vicente Huidobro, el estridentismo mexicano y Trilce (1922) del peruano César Vallejo, que 34/87 trata con detalle. En España, la generación del 27 tomó su nombre del homenaje que unos poetas jóvenes rindieron a Góngora en el Ateneo de Sevilla en 1927, a los trescientos años de su muerte: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso. Volvieron a leer el barroco y lo mezclaron con la vanguardia. Lorca, asesinado en 1936, tiene su pieza: Federico García Lorca: poesía, teatro y un crimen sin tumba (20/08).

Al mismo tiempo, el Cono Sur dio un grupo de poetas que cambió la voz de la mujer en la poesía en español: la uruguaya Delmira Agustini (El libro blanco, 1907), la argentina Alfonsina Storni, la uruguaya Juana de Ibarbourou y la chilena Gabriela Mistral, cuyo primer gran libro, Desolación, se publicó en Nueva York en 1922 y que en 1945 fue la primera persona de América Latina en ganar el Nobel de Literatura. Su historia la cuenta Gabriela Mistral: la primera Nobel latinoamericana (20/03); la de Pablo Neruda, que lo ganó en 1971, Pablo Neruda: poesía, política y misterio (20/04).

Guerra, exilio y el Boom: cuando la tradición cruzó de vuelta

La guerra civil española (1936–1939) y la dictadura de Franco mandaron al exilio a buena parte de los escritores e intelectuales de la República, y muchos fueron a México. Allí se fundó en 1938 la Casa de España, creada para acoger a intelectuales exiliados, que en 1940 se convirtió en El Colegio de México. Cernuda murió en la Ciudad de México en 1963; Juan Ramón Jiménez, Nobel en 1956, murió en San Juan de Puerto Rico en 1958. Por segunda vez la tradición cruzaba el mar, esta vez de este a oeste y por la fuerza. En España, mientras tanto, la novela de posguerra empezó con La familia de Pascual Duarte (1942) de Camilo José Cela y con Nada (1944) de Carmen Laforet, primer Premio Nadal.

En América, la prosa se adelantó al mundo: Ficciones (1944) de Borges, Pedro Páramo (1955) de Rulfo, El laberinto de la soledad (1950) de Octavio Paz. Luego vino el Boom de los años sesenta, con Cortázar, Fuentes, Vargas Llosa y García Márquez, impulsado en buena parte por editoriales y agentes de Barcelona: la tradición, otra vez, de ida y vuelta. Lo cuentan El Boom latinoamericano y el realismo mágico (20/06), Octavio Paz: el poeta que pensó México (20/09) y Gabriel García Márquez más allá de Macondo (20/10). Muchos de estos escritores vivieron y murieron lejos de donde nacieron. Mira el mapa de esas vidas.

Interactivo · Nació aquí, murió allá

Lugar y año de nacimiento y de muerte según obras de referencia. «Cruzó» significa que nació y murió en continentes distintos.

Hoy: un idioma, muchos centros

Hoy el español lo hablan unos 600 millones de personas, casi 500 millones como lengua materna, según las cifras del Instituto Cervantes que recogen las obras de referencia. Su literatura ya no tiene una capital. Se escribe en Buenos Aires, Bogotá, Barcelona, Ciudad de México, Lima, Madrid, Santiago o Montevideo, pero también en otras orillas que esta materia no puede dejar fuera:

  • Guinea Ecuatorial, el único país de África con el español como lengua oficial. Su primera novela, Cuando los combes luchaban de Leoncio Evita, salió en 1953; Ekomo (1985) de María Nsue Angüe fue la primera novela de una mujer ecuatoguineana, y Las tinieblas de tu memoria negra (1987) de Donato Ndongo cuenta el final de la colonia con los ojos de un niño. Juan Tomás Ávila Laurel, de familia de la isla de Annobón, ha escrito sobre su isla y es una voz crítica del gobierno de su país.
  • Filipinas, donde José Rizal escribió en español Noli me tángere (1887), la novela fundadora del país.
  • Estados Unidos, con escritores en español y en inglés, y con todos los grados intermedios; lo trata 34/87.
  • Las comunidades sefardíes, que llevaron el judeoespañol y el romancero de 1492 al norte de África y a los Balcanes, y que perdieron la mayoría de sus hablantes en el siglo XX.

Los premios dibujan otro mapa. Once personas que escriben en español han ganado el Nobel de Literatura: cinco de España, dos de Chile y una de Guatemala, Colombia, México y Perú. El Premio Cervantes, que concede el Ministerio de Cultura de España desde 1976 a propuesta de las academias de la lengua, premia una obra entera; desde que en 1979 se repartió entre Jorge Luis Borges y Gerardo Diego, sus normas no permiten dividirlo. Mira cómo se reparten los dos premios y fíjate en los años: ¿ves algún patrón entre España y América?

Interactivo · Dónde fueron el Nobel y el Cervantes

Por país de nacimiento del autor. Nobel de Literatura a escritores en español, 1904–2010 (no ha habido otro desde entonces); Premio Cervantes, de 1976 a 2025 (en 1979 se repartió entre dos autores). Toca un país para ver los nombres.

Lo que un graduado ve sin pensarlo

  • La literatura en español es una sola tradición con dos orillas desde el siglo XVI, y con más orillas después.
  • Los primeros testimonios del romance son notas al margen (las glosas) y estribillos de poemas árabes y hebreos (las jarchas).
  • El Cantar de mio Cid se conserva en un solo manuscrito, y el manuscrito cuenta también la historia de sus lectores.
  • Del latín al español hay leyes de cambio: filium da hijo, noctem da noche, portam da puerta.
  • La ortografía fecha un texto: ss antes de 1763, x por j antes de 1815, i por y en el Chile de Bello.
  • El Inca Garcilaso, Guamán Poma, Ruiz de Alarcón y sor Juana son Siglo de Oro tanto como Cervantes.
  • El modernismo fue la primera vez que América cambió la literatura de España; el exilio de 1939 hizo el viaje inverso.
  • Las etiquetas de época y de generación son herramientas útiles y discutidas, también por quienes las llevan.
  • Ningún país es la capital: los premios y las editoriales mueven el centro, y Guinea Ecuatorial, Filipinas y Estados Unidos son parte del mapa.

Dónde aparece después

  • Literatura moderna, poscolonial y contemporánea (34/87): las vanguardias, el Boom y sus críticos, el testimonio, la memoria en España y la literatura latina en Estados Unidos, con el mundo al lado.
  • Traducción y literatura mundial (34/88): la Escuela de Traductores de Toledo, las traducciones del Quijote a otras lenguas y el «español neutro» de las traducciones de hoy.
  • Teatro y tragedia (34/84) y La novela (34/85): Lope y Calderón, la Celestina, el Lazarillo y el Quijote estudiados como formas.
  • Teoría y crítica literaria (34/86): Menéndez Pidal y la filología que nació estudiando el Cid.
  • En el mundo: el trabajo de editoriales, bibliotecas y archivos, la enseñanza del español como lengua extranjera, la corrección y la edición de textos, y cualquier conversación entre un mexicano, una española y un argentino sobre la palabra «correcta».

Si quieres profundizar

  • 🌐 Curso gratis (en inglés). Open Yale Courses, SPAN 300 Cervantes' Don Quixote, de Roberto González Echevarría: una lectura atenta del Quijote en el contexto del Renacimiento y el Barroco españoles, con clases grabadas y transcritas.
  • 🌐 Textos gratis, en español. Wikisource en español, donde están, entre otros, los Milagros de Berceo, las Coplas de Manrique en una edición antigua y el Lazarillo; y Memoria Chilena, de la Biblioteca Nacional de Chile, con documentos y libros digitalizados.
  • 📘 Manual, en español. Rafael Lapesa, Historia de la lengua española (Gredos). El clásico para la parte de la lengua: de las glosas a hoy.
  • 📘 Antología, en español. Cantar de mio Cid en la edición de Alberto Montaner (Real Academia Española, Biblioteca Clásica), con el texto antiguo y notas que lo hacen legible.
  • 📘 Para leer en español. El Lazarillo; los Comentarios reales del Inca Garcilaso; la Respuesta a sor Filotea de sor Juana; las Rimas de Bécquer; Azul... de Darío; Campos de Castilla de Machado; Ekomo de María Nsue Angüe.
Para llevar

La literatura en español nace en notas al margen y estribillos, se vuelve lengua de saber con Alfonso X y, desde 1492, se escribe en dos orillas que se responden: el Inca Garcilaso y sor Juana en el Siglo de Oro, Darío cambiando a España, los exiliados de 1939 en México, el Boom editado en Barcelona. Su ortografía es un reloj, sus etiquetas de época son herramientas discutibles y su mapa de hoy no tiene capital: incluye Guinea Ecuatorial, Filipinas y Estados Unidos.

Prueba esto: toma un libro en español de tu casa, el más viejo que encuentres, y busca tres pistas de su fecha en la ortografía o el vocabulario. Luego mira dónde nació su autor y dónde se imprimió.

Fuentes y para profundizar

Fuentes. Consultadas en noviembre de 2026, en Wikipedia en español salvo que se indique. Glosas Emilianenses (códice 60, finales del siglo X o inicios del XI, unas mil glosas, unas cien en romance y dos en euskera, Gómez-Moreno 1911, Cartularios de Valpuesta): «Glosas Emilianenses». Jarchas (unas setenta en romance, mediados del siglo XI, Stern): «Jarcha». Cantar de mio Cid (unos 3,700 versos: 3,735 según el artículo, 3,730 en la numeración de Menéndez Pidal; composición hacia 1195–1207, copia de Per Abbat de 1207, manuscrito único del siglo XIV en la BNE, hojas perdidas, manchas de reactivos, compra de la Fundación Juan March en 1960): «Cantar de mio Cid». Alfonso X (1252–1284, Escuela de Traductores, Siete Partidas 1256–1265): «Alfonso X de Castilla»; Cantigas de Santa María en galaicoportugués: «Cantigas de Santa María». El conde Lucanor (1331–1335), Coplas de Manrique (después del 11 de noviembre de 1476), Gramática de Nebrija (1492), La Celestina (1499 discutida, hacia 1502), Lazarillo (ediciones de 1554), La vida es sueño (1635), Historia verdadera (impresa en 1632), La Araucana (1569, 1578 y 1589), Comentarios reales (Lisboa, 1609), Inca Garcilaso (Cuzco 1539–Córdoba 1616), Nueva corónica (hacia 1615, Copenhague), Ruiz de Alarcón (Taxco 1581–Madrid 1639), sor Juana (Primero sueño, Sevilla 1692; Respuesta, marzo de 1691): artículos de cada obra o autor. Retrato de Cabrera (póstumo, hacia 1750, Museo Nacional de Historia): Wikipedia en inglés, «Miguel Cabrera (painter)», y ficha del archivo en Wikimedia Commons. Ortografía (RAE 1713, Autoridades, 1741, 1763, 1815, 1854; Bello y García del Río 1823; Chile hasta 1927): «Ortografía del español» y «Real Academia Española»; Civilización i barbarie (1845): «Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas». Siglo XIX: «El Periquillo Sarniento», «Gertrudis Gómez de Avellaneda», «Rimas (Bécquer)», «María (novela)», «El gaucho Martín Fierro», «La Regenta», «Aves sin nido», «Noli me tangere (novela)», «José Rizal». Modernismo, 98 y 27: «Modernismo (literatura en español)», «Generación del 98», «Generación del 27», «Campos de Castilla», «Delmira Agustini». Exilio: «El Colegio de México», «Fondo de Cultura Económica», «Luis Cernuda», «Juan Ramón Jiménez»; «Nada (novela)» (Premio Nadal 1944). Guinea Ecuatorial: «Literatura de Guinea Ecuatorial»; Ávila Laurel: Wikipedia en inglés. Judeoespañol: «Judeoespañol». Hablantes: «Idioma español» (cifras del Instituto Cervantes). Nobel: Wikipedia en inglés, «List of Nobel laureates in Literature». Premio Cervantes: «Premio Miguel de Cervantes», lista de galardonados. Cambios fonéticos del latín: gramática histórica estándar (Menéndez Pidal, Manual de gramática histórica española; Lapesa, Historia de la lengua española). Fragmentos del interactivo «¿De qué siglo es?»: Wikisource en español y ediciones indicadas en cada respuesta.

Para tu español
glosa (gloss, marginal note) · jarcha (short Romance refrain closing an Arabic or Hebrew poem) · cantar de gesta (epic poem) · romancero (body of Spanish ballads) · picaresca (picaresque) · cronista (chronicler) · Siglo de Oro (Spanish Golden Age) · ortografía (spelling) · exilio (exile) · las dos orillas (the two shores, Spain and Spanish America)