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"Los Nervios", el Susto y el Ataque de Nervios

Cuando llamaron para avisar que el abuelo había muerto, la tía soltó un grito que se oyó hasta la calle. Empezó a temblar, a llorar sin control, dijo que le subía un calor por el pecho y se dejó caer al piso. En segundos la rodearon: alguien trajo agua, otra prima la abanicaba, el tío la sostenía. Más tarde, agotada, casi no se acordaba de lo que había pasado.

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Nadie en la sala dudó de qué era: le dio un ataque de nervios.

Si creciste en una familia latina, probablemente has visto algo así, o has oído que alguien "anda mal de los nervios", o que a un niño "le dio susto" después de una caída. Durante mucho tiempo la medicina de EE.UU. trató estas palabras como superstición o, peor, como una rareza de "los latinos". Hoy la psiquiatría las toma en serio. Esta pieza explica por qué, y cuándo una de estas experiencias pide algo más que agua y compañía.

Lo que dice la psiquiatría

El manual de diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría, el DSM-5, incluye una sección sobre conceptos culturales de malestar: maneras en que cada cultura vive, nombra y explica el sufrimiento. El ataque de nervios está en esa lista, junto a otros de Asia como el taijin kyofusho japonés o el khyâl cap camboyano. También están el susto y los nervios.

La idea de fondo es sencilla: el sufrimiento humano es universal, pero la forma en que se expresa no. Un médico que solo busca los síntomas del manual, tal como aparecen en un paciente de Ohio, puede no ver lo que le pasa a una señora de Oaxaca o de Bayamón. Por eso el DSM-5 trae también una Entrevista de Formulación Cultural: preguntas para entender cómo la persona explica su propio problema. Un ensayo en seis países, con 318 pacientes y 75 médicos, la encontró factible, aceptable y útil.

Tres palabras, tres experiencias

Qué es Qué dice la investigación
Nervios Un estado que dura: vivir tenso, preocupado, frágil ante los golpes de la vida En un estudio en Guadalajara fue más común en mujeres y estuvo muy ligado al estrés y a los síntomas de depresión
Susto Un mal que se atribuye a un espanto fuerte, después del cual "algo" se va de la persona Se cruza con la depresión, el estrés postraumático y los síntomas físicos sin explicación
Ataque de nervios Un episodio de golpe, casi siempre tras una mala noticia o un conflicto Lo reporta entre el 7 % y el 15 % de los distintos grupos latinos en EE.UU.

Los nervios

"Ando mal de los nervios" no describe un momento, sino una temporada. En un estudio con adultos de Guadalajara, tanto el susto como los nervios resultaron muy comunes en todas las edades y niveles sociales. Los nervios eran más frecuentes en mujeres y tenían una relación más fuerte que el susto con el estrés del momento y con los síntomas de depresión. La mayoría de quienes tenían depresión decían haber tenido susto, nervios o ambos.

El susto

El DSM-5 lo define como una explicación cultural del malestar en América Latina: una enfermedad atribuida a un hecho aterrador que hace que el alma salga del cuerpo y trae tristeza, enfermedad y dificultad para cumplir con la vida diaria. En distintas regiones se habla de perder el alma, la sombra o el ajayu, como dicen en los Andes. Una revisión de 2023 encontró que lo que la gente describe como susto se parece, según el caso, a la depresión, al estrés postraumático o a síntomas físicos sin causa clara. Los autores piden más investigación para saber si el susto viene antes que esos trastornos o es otra forma de nombrarlos.

El ataque de nervios

Es el más dramático: gritos, llanto, temblor, sensación de calor que sube, a veces enojo intenso o agresividad, a veces la sensación de "no estar ahí". Puede durar minutos, horas o incluso días. Suele llegar después de algo muy fuerte, como una muerte, una pelea familiar o una mala noticia, y muchas veces moviliza a la familia, que acude a cuidar.

En la Encuesta Nacional de Latinos y Asiáticoamericanos, con 2,554 latinos de todo EE.UU., lo reportó entre el 7 % y el 15 % de los distintos grupos. Los puertorriqueños lo reportaron con más frecuencia. Era más común en mujeres, en personas separadas, divorciadas o viudas y, curiosamente, en quienes estaban más adaptados a la cultura estadounidense. Y no es exclusivo de los latinos: estudios con estudiantes y con pacientes en EE.UU. encontraron episodios parecidos en personas blancas y afroamericanas.

Un ataque de nervios no es teatro ni locura. Es una forma muy humana de decir "esto me rebasó", y conviene escucharla.

¿Es lo mismo que un ataque de pánico?

A veces sí, a veces no. Un estudio con 66 pacientes dominicanos y puertorriqueños comparó las dos cosas. Un 36 % de sus ataques de nervios cumplía los criterios de un ataque de pánico. La diferencia principal estaba en dos detalles. El ataque de nervios casi siempre tiene un detonante claro (la llamada, la pelea), y el ataque de pánico muchas veces llega sin aviso. Además, el pánico sube a su punto máximo en cuestión de minutos. Los investigadores concluyeron que el ataque de nervios es una categoría más amplia: comparte síntomas sueltos con el pánico, pero no suelen aparecer todos juntos.

Un pasado incómodo

En 1961, revistas de psiquiatría de EE.UU. publicaban artículos sobre el "síndrome puertorriqueño". Ponerle a una forma de sufrir el nombre de un pueblo entero hizo que se viera como una rareza étnica en vez de una experiencia humana. Hoy se usa el término de la propia gente, ataque de nervios, y se sabe que no es exclusivo de ningún grupo. Ese cambio de nombre importa: muchas personas dejaron de contar lo que les pasaba por miedo a que se burlaran de ellas.

Cuándo es algo más

Aquí está lo práctico. Los mismos estudios que reivindican estas experiencias muestran que también pueden ser una señal. En la encuesta nacional, quienes habían tenido un ataque de nervios tenían más trastornos de ansiedad, del ánimo y de consumo de sustancias. En el estudio de los desastres de 1985 en Puerto Rico pasó lo mismo con la ansiedad y la depresión. Los investigadores lo llaman un marcador de vulnerabilidad: no una enfermedad en sí, sino un aviso de que conviene mirar más de cerca.

Busca ayuda profesional si:

  • Los ataques se repiten, o llegan sin ningún motivo que los explique.
  • Los "nervios" o el susto duran semanas y vienen con tristeza, falta de sueño o de apetito, o ganas de no hacer nada.
  • En un ataque hay intentos de hacerse daño o de hacer daño a otros.
  • Hay dolor en el pecho, falta de aire fuerte o desmayo: eso va a urgencias, porque también puede ser el corazón.

Y cuando vayas al médico, usa tus palabras. Di "me dan ataques de nervios" o "desde el susto no soy la misma". Un buen profesional te preguntará qué crees tú que te pasa, y eso no es perder el tiempo: es parte de una buena evaluación.

No tienes que escoger entre la explicación de tu abuela y la del médico. Pueden convivir. Lo que importa es que nadie se quede sufriendo solo.


Para llevar

Los nervios, el susto y el ataque de nervios son formas culturales de vivir y nombrar el sufrimiento, y el DSM-5 los reconoce como tales. No son superstición ni teatro. Se parecen en parte a la ansiedad, el pánico, la depresión o el estrés postraumático, pero no son idénticos. Y también funcionan como aviso: quienes los viven tienen más probabilidad de tener un trastorno tratable. Respetar la palabra y buscar ayuda no se contradicen.

Para hacer: piensa en alguien de tu familia que "siempre ha sido nerviosa" o que "nunca se recuperó del susto". Pregúntale, con calma y sin diagnosticar, cómo se siente estos días y si duerme bien. A veces esa conversación es la primera vez que alguien se lo pregunta.


Fuentes y para profundizar

Fuentes
- Hofmann, S. G. y Hinton, D. E., "Cross-cultural aspects of anxiety disorders", Current Psychiatry Reports, 2014 (ataque de nervios en la lista del DSM-5 de conceptos culturales de malestar).
- Martínez-Radl, F. B. et al., "Susto as a cultural conceptualization of distress", Transcultural Psychiatry, 2023 (definición del DSM-5 y solapamiento con otros trastornos).
- Weller, S. C. et al., "Susto and nervios: expressions for stress and depression", Culture, Medicine and Psychiatry, 2008.
- Guarnaccia, P. J. et al., "Ataque de nervios as a marker of social and psychiatric vulnerability: results from the NLAAS", International Journal of Social Psychiatry, 2010; y Guarnaccia et al., estudio de los desastres de Puerto Rico, Journal of Nervous and Mental Disease, 1993.
- Lewis-Fernández, R. et al., "Comparative phenomenology of ataques de nervios, panic attacks, and panic disorder", Culture, Medicine and Psychiatry, 2002.
- Estudios con muestras no latinas: Keough et al., Depression and Anxiety, 2009; y un estudio de 2018 con 245 adultos con trastornos de ansiedad en Depression and Anxiety.
- Lewis-Fernández, R. et al., ensayo internacional de la Entrevista de Formulación Cultural, British Journal of Psychiatry, 2017.
- La lista de conceptos culturales del DSM-5 relacionados con la ansiedad (ataque de nervios, nervios y otros): Khambaty, M. y Parikh, R. M., "Cultural aspects of anxiety disorders in India", Dialogues in Clinical Neuroscience, 2017.

Para profundizar
- 🌐 NIMH en español: trastornos de ansiedad y otros temas
- 🌐 Línea 988 en español
- 🌐 Piezas relacionadas en esta serie: Por Qué Sientes Antes de Pensar y Salud Mental Sin Vergüenza

Nota sobre un tema sensible: esta pieza es información general, no consejo médico ni un diagnóstico. Si tú o alguien de tu familia tiene ataques frecuentes, piensa en hacerse daño o se pone en peligro, busca ayuda. En EE.UU., llama o textea al 988 (para español, marca 988 y presiona 2, o envía la palabra AYUDA al 988), gratis, confidencial y a cualquier hora. Fuera de EE.UU., busca la línea de crisis de tu país y guárdala; ante un peligro inmediato, llama al número de emergencias local.


Para tu español

malestar (distress) · rebasar (to overwhelm, exceed) · detonante (trigger) · espanto (fright) · abanicar (to fan) · reivindicar (to vindicate, reclaim) · marcador (marker) · solapamiento (overlap)