Japón parece estar en el otro extremo del mundo para cualquier lector hispano, pero los caminos se han cruzado más de lo que creemos. En 1614, un samurái llamado Hasekura Tsunenaga, después de cruzar la Nueva España de Acapulco a Veracruz y de pasar por La Habana, subió por el Guadalquivir hasta Coria del Río, cerca de Sevilla. Iba camino de Roma a ver al papa. Hoy, en Coria del Río hay un monumento a Hasekura y familias con el apellido Japón, y durante mucho tiempo se contó que descendían de aquellos viajeros. Un estudio genético dirigido desde la Universidad de Nagoya, publicado en 2017, lo descartó.
Si hubieras nacido en Japón, ese pasado compartido te sonaría lejano. Lo cercano sería otra cosa: un país muy ordenado, muy seguro y muy envejecido, donde los niños aprenden pronto a valerse por sí mismos.
Palabras que viajaron en barco
Los portugueses fueron los primeros europeos en llegar a Japón, en 1543, y dejaron palabras que se usan todavía. La más cotidiana es pan (パン), del portugués pão. Un hispanohablante en una panadería de Tokio puede pedir «pan» y lo entenderán.
Pero cuidado con las coincidencias. Mucha gente cree que arigatō («gracias») viene del portugués obrigado. No es así: la palabra japonesa aparece en textos del siglo VIII, ochocientos años antes de que llegaran los portugueses. Es un falso amigo histórico.
Los primos del otro lado del Pacífico
Para muchas familias de Perú y Brasil, Japón no es un país exótico: es el país de los abuelos. El 3 de abril de 1899 llegó al Callao el barco Sakura Maru con 790 inmigrantes japoneses, y Perú se convirtió en el primer país latinoamericano en recibir inmigración japonesa. Brasil empezó en 1908 con el Kasato Maru, y hoy tiene unos 2 millones de descendientes de japoneses, la mayor población de origen japonés fuera de Japón. Perú tiene la segunda de Sudamérica; uno de esos descendientes, Alberto Fujimori, llegó a presidente, y su hija Keiko gobierna el país desde julio de 2026.
La historia también viajó en sentido contrario. En 1990, Japón reformó su ley de inmigración y permitió a los descendientes de japoneses nacidos en el extranjero, hasta la tercera generación, trabajar en el país con visas de residencia de larga duración. Miles de brasileños y peruanos «nikkei» se fueron a trabajar a Japón; en Latinoamérica se les llama dekasegi, de una palabra japonesa que significa más o menos «trabajar lejos de casa». En 2015 vivían en Japón unos 60,000 peruanos. Solo de Brasil hay unas 200,000 personas así en Japón. Si hubieras nacido en Japón en esos años, quizá tu compañero de pupitre hablaba español o portugués en casa.
La infancia: la mochila, el almuerzo y el primer mandado
- El año escolar empieza en abril. No en marzo ni en septiembre: en abril. La educación obligatoria dura nueve años, seis de primaria y tres de secundaria inicial.
- La randoseru. Al entrar a primaria, por tradición los niños reciben una mochila rígida de cuero o material sintético, la randoseru, que usan hasta sexto grado. Su nombre viene del neerlandés ransel o del alemán Ranzen, «mochila».
- Los alumnos sirven el almuerzo. En las escuelas que ofrecen kyūshoku, el almuerzo escolar, el menú lo planifican nutricionistas y suelen ser los propios alumnos quienes sirven la comida a sus compañeros. La tradición empezó en 1889 en una escuela de lo que hoy es Tsuruoka, que daba de comer gratis a los niños que no podían llevar comida.
- Los juku. Muchos padres mandan a sus hijos por la tarde a academias privadas, los juku, para preparar los exámenes de ingreso, que siguen siendo muy competitivos.
- El primer mandado. Desde 1991, un programa de televisión, Hajimete no Otsukai («Mi primer mandado»), sigue a niños pequeños que van solos a hacer compras, con una cámara detrás. Desde 2022 se puede ver en Netflix con el título Old Enough!. Que sea entretenimiento familiar dice mucho de la confianza en el barrio.
Lo que en muchas ciudades hispanas parecería una imprudencia, que un niño de primaria camine solo hasta la tienda, en buena parte de Japón es una muestra de que el barrio entero cuida de él.
El kōban: el policía de la esquina
En muchos barrios japoneses hay un kōban, una pequeña caseta de policía. El primero se construyó en 1874. Sus agentes dan direcciones, toman denuncias y, sobre todo, guardan objetos perdidos: si alguien encuentra una cartera y la entrega, el kōban avisa al dueño para que pase a recogerla. El modelo se ha copiado en otros países, como Singapur.
Ritos de paso: del Shichi-Go-San al Día de la Mayoría de Edad
Donde nosotros tenemos bautizos, primeras comuniones y quinceañeras, Japón tiene sus propios ritos. El 15 de noviembre se celebra el Shichi-Go-San («siete, cinco, tres»), para niñas de tres y siete años y niños de cinco, y a veces de tres, que se visten de gala para agradecer que estén creciendo sanos.
El segundo lunes de enero es el Día de la Mayoría de Edad, con ceremonias organizadas por los ayuntamientos. Muchas jóvenes van con furisode, un kimono de mangas largas. Desde el 1 de abril de 2022, la mayoría de edad legal bajó de 20 a 18 años, aunque algunos municipios siguen invitando a la ceremonia a quienes cumplen 20. Es, en cierto modo, una quinceañera colectiva, solo que cinco años más tarde y para chicos y chicas a la vez.
Un país que envejece
Según el Banco Mundial, Japón tenía en 2024 unos 4.1 millones de habitantes menos que en 2010, su punto más alto. Casi 30 de cada 100 japoneses tienen 65 años o más, la proporción más alta de los 26 países de esta serie. Para un niño japonés de hoy, crecer rodeado de personas mayores es parte del paisaje.
Tu país frente a Japón
Japón ocupa los extremos de casi todas las tablas: vida muy larga, muy pocos bebés y la mortalidad infantil más baja de la serie. Elige tu país, o cualquier otro, y compara.
Japón en 2024, según el Banco Mundial (el comparador necesita JavaScript):
| Indicador | Japón |
|---|---|
| Población | 123,975,371 |
| Esperanza de vida al nacer (años) | 84.0 |
| Hijos por mujer | 1.15 |
| Menores de 15 años (%) | 11.4 |
| De 65 años o más (%) | 29.8 |
| Población urbana (%) | 92.2 |
| Usuarios de internet (%) | 85.5 |
| Muertes infantiles por cada 1,000 nacimientos | 1.8 |
Fuente: Banco Mundial, Indicadores del Desarrollo Mundial (valores de 2024, base de datos actualizada el 8 de octubre de 2026), que a su vez toma datos de la División de Población de la ONU (población, edades, esperanza de vida, fecundidad, población urbana), del grupo interinstitucional de la ONU sobre mortalidad infantil (muertes infantiles) y de la UIT (uso de internet). Muchas cifras son estimaciones modeladas, no conteos directos; lo «urbano» sigue la definición de cada país. Los puestos comparan solo los 26 países de las ediciones en inglés y en español de esta serie.
Mira la fila de fecundidad: unos 1.15 hijos por mujer, muy lejos de los 2.1 que, como referencia habitual, se necesitan para que una población se mantenga estable sin inmigración. Por eso el debate sobre la inmigración, incluida la de los nikkei latinoamericanos, sigue tan vivo en Japón.
Cuatro preguntas rápidas sobre lo que acabas de leer. Toca una respuesta para comprobarla.
1. ¿De dónde viene la palabra japonesa arigatō («gracias»)?
- Del portugués obrigado
- Del propio japonés antiguo: aparece en textos del siglo VIII
- Del español agradecido
Es un falso amigo histórico. La que sí viene del portugués es pan, de pão.
2. ¿Qué país latinoamericano fue el primero en recibir inmigración japonesa?
- Brasil
- Perú
- México
El Sakura Maru llegó al Callao en 1899 con 790 inmigrantes, nueve años antes del primer barco a Brasil.
3. ¿En qué mes empieza el año escolar en Japón?
- Marzo
- Abril
- Septiembre
Las clases suelen ser de lunes a viernes, en dos o tres trimestres.
4. ¿A qué edad es uno legalmente adulto en Japón desde 2022?
- A los 18 años
- A los 20 años
- A los 21 años
Antes eran 20. Algunos municipios mantienen la ceremonia del Día de la Mayoría de Edad a los 20.
Nacer en Japón significa crecer en una sociedad que confía en el orden y en el barrio: niños que van solos al colegio con su randoseru, alumnos que sirven el almuerzo a sus compañeros y un kōban en la esquina que guarda las carteras perdidas. También significa crecer en uno de los países más envejecidos del mundo. Y, para muchos latinoamericanos, Japón es además una historia familiar: la de los abuelos que llegaron al Callao y a Santos, y la de los nietos que volvieron a Japón como dekasegi.
Para hacer: pregunta en tu familia o entre tus amigos si alguien tiene raíces japonesas o ha trabajado en Japón. Si no, busca la historia de la colonia japonesa más cercana a tu país y compárala con la de otros inmigrantes que conozcas.
Para profundizar:
📘 Kokoro — Natsume Sōseki (novela clásica sobre la soledad y el cambio en el Japón de principios del siglo XX)
📘 El elogio de la sombra — Jun'ichirō Tanizaki (breve ensayo sobre la estética japonesa de la penumbra)
🌐 Asociación Peruano Japonesa (APJ), Lima
🌐 Pieza relacionada en esta biblioteca: Japón, en la serie de historia condensada de naciones, y If I Was Born in Japan (edición en inglés)