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Política latinoamericana: presidentes con plazo fijo, partidos que cambian y cómo leer los casos discutidos

Un presidente elegido por plazo fijo, un congreso que no puede cambiarlo, una dictadura reciente y una pregunta que se repite: ¿por qué algunas democracias de la región resisten y otras se vacían por dentro? Las herramientas de la carrera, aplicadas a la región donde vives, con fechas, cifras y las dos versiones de cada disputa.

20 min de lecturaA fondoInteractiva

En diciembre de 2022 el presidente de Perú, Pedro Castillo, declaró en un mensaje a la nación la disolución del Congreso; ese mismo día, el Congreso lo destituyó por 101 votos a favor y 6 en contra. La escena sorprende, pero cualquier politólogo que haya estudiado la región reconoce el diseño que la hizo posible: un presidente con plazo fijo, un congreso con poder de destituir y pocos mecanismos intermedios para salir de un choque. La política latinoamericana no es «más caótica» que otras: es un laboratorio con instituciones parecidas y resultados muy distintos, y por eso la disciplina la estudia tanto.

Esta pieza toma las herramientas de Política comparada (34/51) y de Elecciones, partidos y opinión pública (34/53) y las lleva a la región. No repite las piezas más suaves de la colección, Presidencialismo y reelección (18/08) y Las constituciones de América Latina (18/06): allí están las reglas de reelección y el recuento de textos constitucionales; aquí están los debates académicos, los datos y los casos que esas piezas dejan fuera.

Cómo trata esta pieza los temas discutidos. Venezuela, Nicaragua, El Salvador, México, Argentina, Perú y Bolivia aparecen con hechos fechados, hallazgos atribuidos al organismo que los emitió y, aparte, lo que sostiene cada gobierno o cada parte. No usa adjetivos partidistas ni te dice quién tiene la razón: te da con qué comparar. Donde un caso cambia rápido (Venezuela en 2026, Perú), la pieza lo dice y te remite a fuentes actuales.

La materia en una caja
Quién la cursa
Estudiantes de Ciencias Políticas en el tercer año, como materia de área regional; también estudiantes de Derecho, Periodismo y Relaciones Internacionales que quieren leer la política de la región con método.
Para qué sirve
Aplicar a un caso real los conceptos de la carrera (sistema presidencial, sistema de partidos, régimen, populismo, calidad de la democracia) y distinguir, ante una noticia, qué es un hecho fechado, qué es una medición con método y qué es una posición.
Viene después de
Política comparada (34/51) y Elecciones, partidos y opinión pública (34/53).
Lleva a
Es una materia de cierre. Se apoya además en Teoría política (34/09), Derecho constitucional (34/06) y Políticas públicas (34/16), y se continúa en Relaciones internacionales (34/52), Economía política (34/54) y Métodos de investigación en ciencia política (34/55), y en el trabajo de análisis político, periodismo, diplomacia y organismos internacionales.
Qué te da esta pieza
No te vuelve experto en dieciocho países. Sí te da un mapa de los debates principales, los números con los que se discuten y un método para leer los casos en disputa. No es asesoría política ni legal, y no evalúa a ningún gobierno.

Presidencialismo: el debate de Linz y sus respuestas

En 1990, el politólogo Juan Linz publicó en el Journal of Democracy un artículo, «The Perils of Presidentialism», que ordenó el debate durante décadas. Su argumento, resumido: en un sistema presidencial el presidente tiene un plazo fijo, y eso vuelve rígida la política; la elección es de suma cero, porque quien pierde espera fuera del poder el plazo entero; y presidente y congreso salen cada uno de las urnas, con lo que ambos pueden reclamar legitimidad democrática («legitimidad dual») sin un árbitro que resuelva el choque. En un sistema parlamentario, en cambio, un gobierno que pierde la mayoría cae y se forma otro sin que el régimen entre en crisis. Linz y Arturo Valenzuela reunieron los estudios de caso en The Failure of Presidential Democracy (1994).

La respuesta más citada es la de Scott Mainwaring y Matthew Shugart (1997, Comparative Politics). Aceptan en buena parte que los sistemas presidenciales, tal como suelen funcionar, sostienen la democracia con más dificultad que los parlamentarios, pero añaden matices: el presidencialismo es menos «el ganador se lleva todo» que el parlamentarismo de tipo Westminster, y pasar de uno a otro podría empeorar la gobernabilidad en países de partidos muy indisciplinados. La conclusión práctica, para ellos, no es «cambiar de sistema», sino mirar qué poderes tiene el presidente y cómo es el sistema de partidos.

Y ahí la región ofrece su aportación: los presidentes latinoamericanos rara vez gobiernan con mayoría propia. El sociólogo brasileño Sérgio Abranches describió en 1988 (Dados) el «presidencialismo de coalición»: un sistema con representación proporcional, muchos partidos y un ejecutivo fuerte, que obliga al presidente a armar coaliciones multipartidistas para gobernar. Abranches lo consideraba de alto riesgo, porque depende del desempeño del gobierno y de la disposición del presidente a ceder posiciones programáticas. Chile es otro ejemplo de coalición estable: la Concertación, formada el 2 de febrero de 1988 para el «No» contra Pinochet, ganó todas las elecciones presidenciales entre 1990 y 2010, con Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet.

La pregunta práctica es una cuenta: ¿cuántos partidos hacen falta para llegar a la mayoría? El interactivo usa los resultados reales de siete elecciones. Es la aritmética que los analistas hacen cada vez que un presidente nuevo asume.

Interactivo · La aritmética de la coalición
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Datos: escaños obtenidos en cada elección (fuentes al final). Los «bloques» son los partidos, federaciones o listas que aparecen en cada resultado; sumar de mayor a menor es un ejemplo, no un pronóstico de qué alianza se formó. Los umbrales de tres quintos y de dos tercios son ejemplos genéricos de mayorías calificadas: cada constitución fija los suyos. Aquí se cuentan escaños de una sola cámara.

Fíjate en lo que muestra: en Brasil (2022) el bloque más grande tenía alrededor de 19 % de los escaños y se necesitan varios bloques para llegar a la mitad; en México (2024), en cambio, el resultado dio a la coalición de gobierno 364 de 500 escaños, más de dos tercios. En Perú (2021), el partido más grande tenía 37 de 130. Sistemas parecidos en el papel producen vidas políticas muy distintas según el reparto de escaños. Para los efectos de las reglas de reelección sobre este mismo cuadro, ver Presidencialismo y reelección (18/08).

Las olas: autoritarismo burocrático, transiciones y democracia delegativa

Hasta los años sesenta, muchos politólogos esperaban que el desarrollo económico trajera democracia (era la tesis de Seymour Martin Lipset). Guillermo O'Donnell, en Modernization and Bureaucratic-Authoritarianism (1973), argumentó lo contrario para el Cono Sur: la industrialización avanzada produjo un nuevo tipo de autoritarismo, dirigido por militares profesionalizados y tecnócratas, distinto de los caudillos tradicionales y de los gobiernos populistas. El «autoritarismo burocrático» describe regímenes como los de Brasil después de 1964, Argentina en 1966 y 1976, Chile después de 1973 y Uruguay desde ese mismo año. Es una tesis que la disciplina discute y matiza.

Cuando esas dictaduras terminaron, nació otra pregunta: ¿cómo se sale de un régimen autoritario? El libro de O'Donnell y Philippe Schmitter, Transitions from Authoritarian Rule: Tentative Conclusions about Uncertain Democracies (1986), dentro de la obra de cuatro volúmenes que coeditaron con Laurence Whitehead, propuso un enfoque estratégico: cuatro actores (los «duros» y los «blandos» dentro del régimen, y las oposiciones moderada y radical) que calculan en medio de la incertidumbre. En español se publicó como Transiciones desde un gobierno autoritario (Paidós). La distinción que la literatura popularizó es entre transiciones negociadas o «pactadas», donde el régimen y la oposición acuerdan reglas, y transiciones que siguen a un colapso del régimen. La clasificación de cada caso se discute; el interactivo te da los hechos fechados de seis transiciones para que juzgues cuánto tuvieron de una cosa y de la otra.

Interactivo · Seis salidas del autoritarismo, con fechas

Solo aparecen hechos con fecha y cifras de las fuentes citadas al final. México no tuvo una dictadura militar: se incluye porque su salida fue electoral y gradual, y permite comparar. Qué tuvo de pactada y qué de colapso cada transición es una pregunta abierta de la disciplina; esta tarjeta no la resuelve.

En 1994, en el Journal of Democracy, O'Donnell propuso otro concepto: la democracia delegativa. En ella, quien gana la elección se siente autorizado para gobernar «como crea conveniente», como encarnación de la nación por encima de partidos y de instituciones, y el electorado queda como público que aplaude. Hay elecciones limpias (por eso es una democracia), pero los controles entre poderes son débiles. En un texto posterior (1998) acuñó el concepto de rendición de cuentas horizontal: los controles que unas instituciones del Estado ejercen sobre otras, distintos del control vertical que ejerce el voto. Los críticos del concepto señalan que convierte en una idea negativa el modelo del «delegado», que es central en muchas democracias actuales. Es una herramienta para preguntar cuánto control tienen las instituciones, no un veredicto sobre un gobierno.

Populismo: tres definiciones, ninguna es un insulto

«Populista» se usa como insulto en la calle y como categoría en la academia; por eso conviene saber cuál es cuál. Los politólogos manejan sobre todo tres definiciones:

  • Ideacional (Cas Mudde, «The Populist Zeitgeist», 2004). El populismo es una «ideología de centro delgado» que divide la sociedad en dos grupos enfrentados, «el pueblo puro» y «la élite corrupta», y sostiene que la política debe expresar la voluntad general. Se combina con otras ideologías, de izquierda o de derecha.
  • Discursiva (Ernesto Laclau, On Populist Reason, 2005). Es una lógica del discurso: demandas insatisfechas distintas se agrupan en torno a un símbolo y frente a un adversario. Laclau no lo juzga bueno ni malo; en su tradición hay quienes lo ven como una vía de emancipación.
  • Estratégica (Kurt Weyland, «Clarifying a Contested Concept», Comparative Politics, 2001). Es una estrategia política: un líder personalista busca apoyo directo, sin intermediarios, de seguidores poco organizados. Quienes la critican señalan que deja fuera a los partidos y movimientos populistas.

Cada definición recorta casos distintos. La literatura clásica sobre la región habla de los gobiernos de Perón en Argentina y de Vargas en Brasil; los trabajos de Weyland incluyen a los presidentes que combinaron apelación directa y reformas de mercado en los años noventa (entre ellos Alberto Fujimori en Perú); entre los ejemplos del siglo XXI que la literatura cita está Evo Morales en Bolivia. Mudde y Cristóbal Rovira Kaltwasser (Government and Opposition, 2013) distinguieron entre un populismo «inclusionario», más frecuente en América Latina, y uno «excluyente», más frecuente en Europa, según a quién se considera parte del pueblo. De ahí una lección útil: la etiqueta se aplica a la izquierda y a la derecha, y quien la usa tiene que decir cuál de las definiciones emplea. El interactivo lo muestra con un perfil hipotético.

Interactivo · ¿Cuenta como populismo? Depende de la definición

Perfiles hipotéticos, no personas reales: la idea es ver cómo cambia el veredicto con la definición. La lógica simplificada de cada una (ideacional: exige el rasgo 1; discursiva: exige el 3; estratégica: exige el 2 y el 4) es una síntesis de las fuentes citadas, no su texto literal. Ninguna definición dice si el fenómeno es bueno o malo.

Sistemas de partidos: los que se hundieron y los que resistieron

Para medir cuántos partidos «cuentan» en un congreso, la ciencia política usa el número efectivo de partidos de Markku Laakso y Rein Taagepera (1979, Comparative Political Studies). Cada partido pesa según su tamaño: un partido que tiene la mitad de los escaños cuenta más que cuatro partidos que tienen cada uno el 5 %.

N = 1 / Σ pᵢ² pᵢ es la fracción de escaños (o de votos) de cada partido; con dos partidos iguales N = 2

Un ejemplo con números: si un congreso se reparte 50 %, 30 % y 20 %, entonces Σ pᵢ² = 0.25 + 0.09 + 0.04 = 0.38 y N = 1 / 0.38 ≈ 2.63. Hay tres partidos, pero el sistema se comporta como uno de poco más de dos y medio.

Interactivo · Número efectivo de partidos con datos reales

Reparto propio. Escribe cuántos escaños tendría cada uno de cinco partidos (puede ser 0):

Calculado con escaños, no con votos; otras elecciones o cámaras darían otros números. Los repartos de Venezuela en 1988 (Cámara de Diputados) y en 1993 (Senado) no son de la misma cámara: se muestran para ver el cambio de un reparto dominado por dos partidos a uno de cinco, no como una serie exacta.

Dos casos de los datos merecen una lectura. En Venezuela, en la elección presidencial del 4 de diciembre de 1988, Acción Democrática y Copei sumaron cerca del 93 % de los votos (52.91 % y 40.42 %). Cinco años después, el 5 de diciembre de 1993, sus candidatos sumaron cerca del 46 % (23.60 % y 22.73 %), y ganó Rafael Caldera con 30.46 % por una agrupación nueva, Convergencia Nacional; en el Senado de ese año, AD y Copei tuvieron 30 de los 50 escaños, y entraron con fuerza la Causa R y el MAS. Lo que vino después queda fuera de esta pieza. En Perú, el Congreso elegido en 2021 repartió sus 130 escaños entre diez partidos y el mayor tenía 37.

Del otro lado, Uruguay tiene, tras la elección de 2024, una Cámara donde tres partidos ocupan 94 de los 99 escaños. En Chile, la Concertación gobernó de 1990 a 2010; en la elección de noviembre de 2025, los 155 escaños de la Cámara se repartieron entre cinco listas y un independiente. Qué causa que un sistema de partidos se hunda o resista es una pregunta abierta: se han propuesto el desempeño económico, los escándalos de corrupción, las reglas electorales y la fuerza de los vínculos locales. Esta pieza muestra los datos; no los explica con una sola causa.

Presidentes que no terminan el mandato

Con las dictaduras atrás, uno esperaría que la inestabilidad terminara. Aníbal Pérez-Liñán, en Presidential Impeachment and the New Political Instability in Latin America (Cambridge University Press, 2007), estudió esa paradoja: los presidentes electos siguen cayendo, pero ahora por vías constitucionales, y el juicio político ha pasado a ser el principal instrumento con que las élites civiles remueven a un presidente impopular. El libro analiza seis juicios políticos entre 1992 y 2004, y sus capítulos se ocupan del escándalo, de la indignación popular y de un «escudo legislativo» (el apoyo del congreso que protege al presidente).

Cada vía tiene su nombre y sus reglas: el juicio político (impeachment) por faltas tipificadas, la vacancia peruana por «incapacidad moral permanente», la censura o voto de desconfianza, y la renuncia. Que la caída sea constitucional no impide que la parte afectada la llame «golpe»: por eso cada caso del interactivo trae, aparte de lo que consta, cómo lo describieron las partes.

Interactivo · Ocho caídas desde 2012, con fechas y con las dos versiones

La selección no es una lista completa de todas las caídas de la región, sino ocho casos documentados en las fuentes citadas. Las votaciones son las que indican esas fuentes; donde las fuentes difieren, se dice. Esta pieza no califica ninguna caída como «golpe» o «constitucional»: reproduce cómo la describen los actores.

Violencia, crimen organizado y capacidad del Estado

La región tiene una peculiaridad que las comparaciones con Europa o Asia no capturan: convive la democracia electoral con tasas de homicidio muy altas. Los politólogos hablan de capacidad del Estado para nombrar la distancia entre lo que una ley promete y lo que el Estado puede hacer cumplir en todo su territorio: seguridad, justicia, cobro de impuestos. Cuando el Estado no llega a un territorio, otros grupos (bandas, grupos armados, mafias) ofrecen su propio orden. Es un concepto, no una acusación.

Interactivo · Homicidios por cada 100,000 habitantes

Fuente: datos de homicidio intencional de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), según la compilación de Wikipedia consultada el 3 de noviembre de 2026. Los años no coinciden (de 2021 a 2024, indicados en cada fila) y cada país registra los homicidios con su propio método: la tabla sirve para comparar órdenes de magnitud, no para ordenar con precisión países parecidos.

Dos precauciones. Primera: la tasa de homicidios mide una cosa (muertes intencionales registradas) y no mide otras (desapariciones, muertes en custodia, extorsión). Segunda: las cifras dependen de quién las compila; en el caso de El Salvador, la compilación de UNODC da 3.3 para 2024 y el gobierno salvadoreño informa 1.9 para el mismo año (ver el apartado de casos discutidos). Una cifra con su fuente y su fecha es un dato; una cifra suelta es una afirmación.

Cómo se mide la democracia: V-Dem, Freedom House y Latinobarómetro

Tres fuentes dominan las conversaciones sobre el estado de la democracia en la región, y miden cosas distintas:

  • V-Dem (Varieties of Democracy): un conjunto de datos «multidimensional y desagregado» que distingue cinco principios (electoral, liberal, participativo, deliberativo e igualitario). A partir de él se construyó Regimes of the World (Lührmann, Tannenberg y Lindberg, 2018), que clasifica los países en cuatro tipos: autocracia cerrada, autocracia electoral, democracia electoral y democracia liberal. El Democracy Report 2026 de V-Dem tiene versión en español.
  • Freedom House (Freedom in the World): una nota de 0 a 100 por país (hasta 40 puntos por derechos políticos y hasta 60 por libertades civiles), basada en juicios de analistas. Es la que usa Derecho comparado en América Latina y Europa (34/31).
  • Latinobarómetro: una encuesta de opinión pública que se hace desde 1995 (salvo 1999), con unas 20,000 entrevistas al año en 18 países. No mide cómo es el régimen, sino qué piensa la gente: si prefiere la democracia, si confía en las instituciones.

Son tres preguntas distintas: qué tipo de régimen hay (V-Dem), qué libertades se respetan según analistas (Freedom House), y qué cree la gente (Latinobarómetro). Un país puede puntuar alto en una y bajo en otra, y eso no es un error, sino información. Para la serie de Latinobarómetro, estas son las cifras de apoyo a la democracia regional que recogen los informes y la prensa que los cita:

Interactivo · Apoyo a la democracia en América Latina (Latinobarómetro)

No es la serie anual completa: son los años cuyas cifras aparecen en la cobertura de los informes. Las fuentes no siempre coinciden en un mismo año (2010 aparece como 61 % o 63 %). Las cifras de años anteriores a 2024 provienen de cobertura periodística que cita a Latinobarómetro; para la serie oficial completa, consulta su plataforma de análisis.

Interactivo · Freedom House, tres ediciones, por país

Fuente: Freedom House, Freedom in the World, fichas por país de las ediciones 2021, 2024 y 2026 (los mismos datos de Derecho comparado en América Latina y Europa, 34/31). Una diferencia de uno o dos puntos no es significativa; la de 97 a 13 sí.

Para el apoyo a regímenes no democráticos, la cobertura del informe más reciente habla de 16 % en 2024 y 17 % en 2026 de personas que señalan un gobierno autoritario como el modelo más adecuado; y por países, la misma cobertura sitúa a Argentina (73 %), Uruguay (64 %), Costa Rica, Chile y Venezuela (63 % cada uno) entre los de mayor apoyo y a Guatemala (35 %) y Brasil (41 %) entre los de menor. Son cifras de opinión, con el margen que tiene toda encuesta.

Casos discutidos: lo que consta y lo que dice cada gobierno

Aquí aplicamos el método de la pieza Derecho comparado en América Latina y Europa (34/31) a cinco casos que dividen opiniones. Para cada uno: lo que consta con su fecha y su fuente, y aparte, lo que sostiene el gobierno o las partes. No se califica a nadie. Los hechos de cada caso están en continuo cambio, y esta pieza se escribió el 3 de noviembre de 2026: busca en fuentes recientes cualquier novedad.

Interactivo · Cinco casos: documentos con fecha y posición de cada parte

Los bloques «Qué consta» se limitan a lo que aparece en las fuentes citadas, con su fecha. Las posiciones de cada parte son las que esas fuentes recogen. La pieza no resuelve ninguna disputa: para formarte un juicio, lee los documentos originales.

Para el lector que estudia: observa qué clase de enunciado hay en cada columna. «El CNE declaró 51.95 %» es un hecho fechado de un organismo; «el Centro Carter dijo que no pudo verificar» es un hallazgo atribuido; «la oposición publicó actas que, según ella, muestran otro resultado» es una posición. Mezclarlos es el error más común al leer política latinoamericana en redes y en los titulares.

Lo que un graduado ve sin pensarlo

  • Un presidente con plazo fijo y un congreso con poder de destituir pueden entrar en un choque sin salida: Linz lo llamó legitimidad dual, y Mainwaring y Shugart replican que lo que decide es qué poderes tiene el presidente y cómo es el sistema de partidos.
  • Antes de opinar sobre un presidente, cuenta: ¿con cuántos partidos necesita sumar para llegar a la mayoría? La aritmética de escaños explica más de lo que parece.
  • El número efectivo de partidos resume cuántos partidos «cuentan»: 1 / Σ pᵢ². Tres partidos pueden contar como dos y medio.
  • Las transiciones no son todas iguales: unas se negocian, otras siguen a un colapso, y la clasificación de cada una se discute.
  • Democracia delegativa no es un insulto: es la pregunta de cuánto control tienen las instituciones sobre un presidente electo.
  • «Populista» no significa nada hasta que dices cuál de las tres definiciones usas (ideacional, discursiva o estratégica), y se aplica a la izquierda y a la derecha.
  • Que una caída presidencial sea constitucional no impide que la parte afectada la llame golpe, y que el congreso la llame legal no impide que alguien la discuta; el buen analista cuenta votos, fechas y mecanismos antes de poner la etiqueta.
  • V-Dem, Freedom House y Latinobarómetro miden cosas distintas (régimen, libertades según analistas, opinión): ninguna sustituye a las otras.
  • Una cifra necesita su fuente y su fecha: dos fuentes pueden dar tasas distintas para el mismo país y año.
  • En un caso discutido hay tres cosas distintas: lo que consta, lo que concluye un organismo y lo que dice el gobierno. Nunca van en la misma frase.

Dónde aparece después

  • Relaciones internacionales (34/52): la suspensión de Paraguay en 2012 y el retiro de Nicaragua de la OEA en 2023 son casos de cómo reaccionan los bloques regionales ante una crisis interna.
  • Economía política (34/54) y Políticas públicas (34/16): detrás de varios casos están ciclos de precios de materias primas, desigualdad, informalidad y capacidad de cobrar impuestos; cómo se diseñan políticas de seguridad o de justicia, y qué falla después.
  • Derecho constitucional (34/06) y Derecho comparado en América Latina y Europa (34/31): las reglas de reelección, la destitución y la reforma judicial son temas constitucionales; aquí se vieron desde sus consecuencias políticas.
  • Métodos de investigación en ciencia política (34/55): cómo se construye un índice como V-Dem o una serie como Latinobarómetro, y qué se puede concluir de ellos.
  • En tu propia carrera: el análisis de riesgo político, el periodismo que cubre elecciones y crisis, la diplomacia, el trabajo en organismos como la OEA, y el activismo y la asesoría legislativa dependen de leer un congreso, una coalición o un índice como los de esta pieza.

Si quieres profundizar

  • 📘 Libro (en español). Juan J. Linz y Arturo Valenzuela (eds.), The Failure of Presidential Democracy (Johns Hopkins, 1994): existe en español con el título La crisis del presidencialismo (Alianza; los catálogos dan fechas distintas, revisa la edición de tu biblioteca). El debate fundacional sobre el presidencialismo.
  • 📘 Libro (en español). Guillermo O'Donnell, Philippe Schmitter y Laurence Whitehead (comps.), Transiciones desde un gobierno autoritario (Paidós, cuatro volúmenes: Europa meridional, América Latina, perspectivas comparadas y conclusiones tentativas; los catálogos dan años entre 1988 y 1994). El volumen 2 trata América Latina.
  • 📘 Libro (en español). Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, Cómo mueren las democracias (Ariel, 2018). Una lectura accesible sobre cómo las democracias se debilitan desde dentro.
  • 📘 Libro (en inglés). Scott Mainwaring y Aníbal Pérez-Liñán, Democracies and Dictatorships in Latin America: Emergence, Survival, and Fall (Cambridge University Press, 2013). El estudio de largo plazo de los regímenes de la región.
  • 📘 Libro (en inglés). Aníbal Pérez-Liñán, Presidential Impeachment and the New Political Instability in Latin America (Cambridge University Press, 2007). Para el apartado de los presidentes que no terminan el mandato.
  • 📘 Libro (en inglés). Cas Mudde y Cristóbal Rovira Kaltwasser, Populism: A Very Short Introduction (2017). Breve y claro sobre la definición ideacional.
  • 🌐 Curso de bajo costo, en español. DDHH y democracia: una visión desde América Latina, de la Universidad de los Andes (Colombia): cinco módulos sobre las formas de la democracia, la separación de poderes, el sistema interamericano y la participación ciudadana (Coursera: puedes auditar el curso gratis para ver el contenido; el certificado y las evaluaciones con nota son de pago, con ayuda financiera).
  • 🌐 Recursos gratis. Our World in Data, «Democracy» (gráficos interactivos por país con los datos de V-Dem; en inglés); V-Dem (conjuntos de datos y el Democracy Report 2026, con versión en español); Latinobarómetro (plataforma de análisis en línea); Freedom House; y Constitute para leer las constituciones. Para el debate sobre el presidencialismo, empieza por la pieza Presidencialismo y reelección (18/08).
Para llevar

La política latinoamericana se estudia con las mismas herramientas que cualquier otra, y su valor está en los casos: presidentes con plazo fijo que rara vez tienen mayoría propia y arman coaliciones (Linz y sus críticos), transiciones de la dictadura que se negociaron o siguieron a un colapso, tres definiciones de populismo que recortan casos distintos, sistemas de partidos que se hundieron o resistieron y caídas presidenciales que cada parte nombra a su manera. Y un método: separar lo que consta (con fecha y fuente), lo que mide un organismo y lo que sostiene cada gobierno.

Prueba esto: elige el último presidente de tu país (o del de tu familia) y busca tres datos: cuántos escaños tiene su partido en la cámara baja, cuántos partidos necesita sumar para llegar a la mitad y qué nota le da Freedom House al país. Luego pregúntate cuál de las tres cifras dice más sobre cómo gobierna.

Fuentes y para profundizar

Fuentes. Juan J. Linz, «The Perils of Presidentialism», Journal of Democracy 1(1), 1990; Linz y Valenzuela (eds.), The Failure of Presidential Democracy (1994); Scott Mainwaring y Matthew Shugart, «Juan Linz, Presidentialism, and Democracy: A Critical Appraisal», Comparative Politics 29(4), 1997, pp. 449–471; Sérgio Abranches, «Presidencialismo de coalizão: o dilema institucional brasileiro», Dados, 1988; Guillermo O'Donnell, Modernization and Bureaucratic-Authoritarianism (1973), «Delegative Democracy», Journal of Democracy 5(1), 1994, pp. 55–69, y «Horizontal Accountability in New Polyarchies», Journal of Democracy 9(3), 1998; O'Donnell y Schmitter, Transitions from Authoritarian Rule (1986); Cas Mudde, «The Populist Zeitgeist», Government and Opposition 39(4), 2004, pp. 541–563; Mudde y Rovira Kaltwasser, «Exclusionary vs. Inclusionary Populism», Government and Opposition 48(2), 2013, pp. 147–174; Kurt Weyland, «Clarifying a Contested Concept», Comparative Politics 34(1), 2001; Ernesto Laclau, On Populist Reason (2005); Markku Laakso y Rein Taagepera, «“Effective” Number of Parties», Comparative Political Studies 12(1), 1979, pp. 3–27; Aníbal Pérez-Liñán, Presidential Impeachment and the New Political Instability in Latin America (2007); Lührmann, Tannenberg y Lindberg, «Regimes of the World (RoW)», Politics and Governance 6(1), 2018, pp. 60–77.

Resultados electorales (Wikipedia, páginas de cada elección, consultadas el 3 de noviembre de 2026): Brasil 2022; Chile 2025 (elecciones generales del 16 de noviembre y 14 de diciembre de 2025); Uruguay 2024; Perú 2021; México 2024; Venezuela 1988 y 1993. Transiciones: Wikipedia, «Spanish transition to democracy», «1983 Argentine general election», «1985 Brazilian presidential election», «1984 Uruguayan general election», «1988 Chilean national plebiscite», «2000 Mexican general election» y «Concertación». Caídas presidenciales: Wikipedia, «Impeachment of Dilma Rousseff», «Impeachment of Fernando Lugo», «Martín Vizcarra», «Pedro Castillo», «Dina Boluarte», «Censure of José Jerí» y «2019 Bolivian political crisis». Casos discutidos: Wikipedia, «2024 Venezuelan presidential election», «Nayib Bukele», «Politics of Nicaragua», «2025 Mexican judicial election» y «Javier Milei», más cobertura de prensa de enero de 2026 sobre Venezuela y de octubre de 2025 sobre las elecciones legislativas argentinas. Homicidios: UNODC, según la compilación de Wikipedia. Latinobarómetro: latinobarometro.org; Bloomberg Línea; Radio de la Universidad de Chile (20 de diciembre de 2024); Diario Constitucional (28 de enero de 2025). Freedom House: Freedom in the World, 2021, 2024 y 2026. V-Dem: v-dem.net y Our World in Data. Las páginas de Wikipedia se usan como compilación y no sustituyen a las fuentes primarias que citan.

Para tu español
presidencialismo (presidential system) · juicio político (impeachment) · vacancia (declaration of a vacant presidency, Peru) · moción de censura (no-confidence motion) · escaño (seat in a legislature) · bancada (legislative caucus) · mayoría calificada (supermajority) · pacto (pact) · rendición de cuentas (accountability) · acta (tally sheet; also minutes)