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Revoluciones e imperios, 1750–1914: el siglo que reescribió las reglas

Entre 1750 y 1914 unos pocos países aprendieron a convertir carbón en crecimiento, una ola de revoluciones de Filadelfia a Puerto Príncipe, Cádiz y Ayacucho discutió quién era ciudadano, la nación se volvió la forma normal de dibujar un mapa, América Latina vivió caudillos, reformas y guerras por el desierto, y unos cuantos imperios se repartieron casi todo el planeta, España perdió los últimos restos del suyo y Estados Unidos estrenó el propio. Los historiadores siguen discutiendo casi todas las causas.

29 min de lecturaA fondoInteractiva
Also in English: Revolutions & Empires, 1750–1914: The Century That Rewrote the Rules →

En 1820, una persona típica de China, México o Gran Bretaña era pobre para cualquier estándar actual, y la distancia entre el más rico y el más pobre de los tres era menor de cuatro a uno. En 1950, Gran Bretaña tenía casi catorce veces el ingreso por habitante de China. Algo pasó en medio, y no le pasó a todo el mundo a la vez: en 1913 la Argentina tenía casi el doble del ingreso por habitante de España, y México seguía en niveles parecidos a los de 1820 hasta bien entrado el siglo.

Ese "algo" es el tema de esta materia, y en realidad son varias historias trenzadas: una economía que aprendió a crecer, unas revoluciones que discutieron derechos, el nacimiento de las repúblicas hispanoamericanas y sus primeras décadas difíciles, la idea de nación, dos respuestas muy distintas a la presión extranjera en China y Japón, y un imperialismo que llegó a su punto máximo en África y cambió de manos en el Caribe y el Pacífico. Un graduado conserva las fechas, pero lo que dura es un hábito: cuando alguien ofrece una sola causa del mundo moderno, preguntar qué estaban haciendo las otras regiones.

La materia en una caja
Quién la cursa
Estudiantes de Historia, normalmente en el tercer año. En España y buena parte de América Latina esta etapa se estudia como Historia Contemporánea (desde fines del siglo XVIII) y, en los programas latinoamericanos, como historia de América independiente o de los siglos XIX. Estudiantes de Economía y de Relaciones Internacionales la encuentran como historia económica o como el origen del sistema de Estados.
Para qué sirve
Para explicar cómo el crecimiento industrial, la revolución política, la independencia, el nacionalismo y el imperio hicieron el mundo de 1914, y para leer los argumentos de los historiadores sobre ellos.
Viene después de:
El mundo moderno temprano, 1450–1800 (34/94).
Lleva a:
El siglo XX y después (34/96), Relaciones internacionales (34/52) y, en el último año, Las grandes preguntas de la historia latinoamericana (34/98). Las escuelas que aparecen aquí tienen su materia propia en Historiografía (34/92).
Qué te da esta pieza
No podrás fechar cada tratado. Sí verás las grandes ideas, los números que las sostienen (datos de ingreso del Proyecto Maddison, fechados) y lo que dice cada lado en las principales discusiones. Lecturas más fáciles en esta biblioteca: La Independencia: Cómo Nació un Continente (06/03), que cuenta país por país las guerras de 1809–1825, y las historias condensadas México: Historia Condensada de Imperios, Revolución e Identidad (27/02), España: Historia Condensada de Al-Ándalus, Imperio y Democracia (27/05), Argentina: Historia Condensada de Abundancia, Pasión y Contradicción (27/06), Filipinas: Historia Condensada del Galeón, la Revolución y el Poder Popular (27/07), Perú: Historia Condensada de los Andes, el Virreinato y la Resiliencia (27/09) y Colombia: Historia Condensada de la Palabra, la Violencia y la Paz (27/10). Esta pieza no repite la lista de batallas: pone esas independencias dentro del mundo y de sus debates.

La Revolución Industrial: el techo que se rompió

Durante casi toda la historia, una sociedad solo podía enriquecerse despacio, porque casi toda su energía venía del músculo, la leña, el viento y el agua, y todas estaban limitadas por la tierra. El carbón cambió la aritmética. Una máquina de Newcomen en el castillo de Dudley, en 1712, bombeaba agua de las minas; el condensador separado de James Watt (patentado en 1769) hizo el vapor mucho más eficiente; la línea de George Stephenson entre Liverpool y Mánchester, abierta en 1830, mostró que la luz del sol almacenada podía mover personas y mercancías más rápido que un caballo. Por primera vez una sociedad podía producir más por cabeza sin quedarse sin tierra.

La tecnología viajó pronto, pero de forma desigual. El primer ferrocarril de vapor de América Latina se abrió en Cuba, entonces colonia española, el 19 de noviembre de 1837, entre La Habana y Bejucal, once años antes que el primero de la península ibérica, el de Barcelona a Mataró (1848). La línea entre la Ciudad de México y Veracruz se inauguró el 1 de enero de 1873. Gran parte de los ferrocarriles latinoamericanos se construyó con capital extranjero y para llevar productos al puerto: café, azúcar, cereales, carne, minerales. Esa forma de crecer, exportando materias primas, es el centro de un debate que verás en Las grandes preguntas de la historia latinoamericana (34/98).

El tamaño del cambio es fácil de pasar por alto porque cada año parece pequeño. En Gran Bretaña, el ingreso por habitante en los datos del Proyecto Maddison pasó de unos 2,400 dólares en 1700 a unos 3,300 en 1800 (dólares internacionales de 2011), alrededor de un tercio de punto por año. De 1820 a 1913 pasó de unos 3,300 a unos 8,200, cerca de 1% anual. Prueba la calculadora: la gracia del interés compuesto es que una tasa que suena a nada rehace un país en tres generaciones, y que una tasa casi nula, como la de México entre 1820 y 1870, deja a un país donde estaba mientras otros se alejan.

Interactivo · ¿Qué hace un 1% anual?
Crecimiento anual
Años

Los ejemplos usan el Proyecto Maddison 2023 (PIB por habitante, dólares internacionales de 2011): Reino Unido, de 2,412 a 3,343 (1700–1800) y de 3,306 a 8,212 (1820–1913); Estados Unidos, de 2,674 a 10,108 (1820–1913); México, de 1,007 a 1,046 (1820–1870); Argentina, de 2,340 a 6,052 (1870–1913); China, de 1,513 a 19,238 (1973–2022). El control redondea a 0.1 puntos; la lectura da la tasa exacta.

Sin JavaScript: Gran Bretaña creció alrededor de 0.3% anual en 1700–1800 y cerca de 1.0% anual en 1820–1913, lo que multiplica el ingreso por unas 2.5 veces en 93 años. México creció alrededor de 0.08% anual entre 1820 y 1870, casi nada. La Argentina creció alrededor de 2.2% anual entre 1870 y 1913. China creció alrededor de 5.3% anual entre 1973 y 2022, un factor de casi trece.

El costo fue real y visible. La Ley de Fábricas británica de 1833 prohibió el trabajo de menores de nueve años en la mayoría de las fábricas textiles, lo que dice mucho de lo que era normal antes. Robert Allen ha sostenido que los salarios reales de los obreros británicos se estancaron durante décadas mientras crecía la producción por trabajador, una etapa que llama "la pausa de Engels", por La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845) de Friedrich Engels. El algodón de las fábricas venía en gran parte de plantaciones trabajadas por personas esclavizadas en el sur de Estados Unidos. Los historiadores discuten cuán central fue eso: Eric Williams (Capitalismo y esclavitud, 1944) puso la esclavitud cerca del corazón de la industrialización británica, y historiadores económicos posteriores le han dado un peso menor. Se discute también la palabra "revolución": las estimaciones de Nicholas Crafts y C. Knick Harley en las décadas de 1980 y 1990 bajaron el crecimiento medido antes de 1830, y algunos historiadores hablan ahora de una aceleración larga.

La Gran Divergencia: quién se enriqueció y por qué discuten los historiadores

La "Gran Divergencia" es el nombre de la brecha de ingreso que se abrió entre el noroeste de Europa (y sus derivaciones, como Estados Unidos) y gran parte de Asia, y que los datos muestran crecer después de 1800. América Latina tiene su propia versión de la pregunta: la región no se quedó quieta (la Argentina, Uruguay y Chile crecieron rápido entre 1870 y 1913), pero tampoco alcanzó a los primeros, y la distancia se abrió sobre todo en las décadas que siguieron a la independencia. Mira primero los números y luego las escuelas.

Interactivo · Ingreso por habitante, 1820–2022 (escala logarítmica)
Año

Fuente: Bolt y van Zanden, Proyecto Maddison 2023, PIB por habitante en dólares internacionales de 2011, vía Our World in Data, consultado el 3 de noviembre de 2026. Cada marca del eje vertical es cuatro veces la de abajo. Las estimaciones anteriores a 1870 son burdas para muchos países y cambian entre ediciones; compara órdenes de magnitud, no decimales. "s/d" quiere decir que la base no tiene dato para ese año.

Sin JavaScript: en 1820, el Reino Unido estaba en unos 3,300 dólares, España en unos 1,560, México en unos 1,010 y China en unos 880 (Reino Unido/China: 3.7 a 1). En 1913: Estados Unidos, 10,100; Reino Unido, 8,200; Argentina, 6,050; España, 3,060; México, 2,000; China, 990. En 1950 el Reino Unido estaba en 11,100 y China en 800 (13.8 a 1). En 2022: Reino Unido, 38,400; España, 34,100; Chile, 22,700; China, 19,200; Argentina, 18,300; México, 16,200.

Elige una escuela y léela en sus propios términos.

Interactivo · Seis explicaciones de la Divergencia

Sin JavaScript: Kenneth Pomeranz (carbón y colonias); Robert Allen (salarios altos y energía barata); Joel Mokyr y David Landes (cultura y conocimiento); Acemoglu, Johnson y Robinson (instituciones); Prasannan Parthasarathi (algodón indio y competencia global protegida); Broadberry y colegas (el ingreso ya divergía antes de 1800).

Para América Latina hay además una tradición propia. Desde la CEPAL, en Santiago de Chile, Raúl Prebisch y luego la teoría de la dependencia (Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto, entre otros) leyeron el atraso como consecuencia de la forma en que la región entró al mercado mundial, vendiendo materias primas y comprando manufacturas; sus críticos señalan instituciones, desigualdad y decisiones de política interna. Esa discusión es el corazón de Las grandes preguntas de la historia latinoamericana (34/98) y de Economía política (34/54).

Las revoluciones atlánticas y la lista de quién contaba

Entre 1775 y 1825, una cantidad inusual de personas anunció que los gobernantes gobiernan con el consentimiento de los gobernados. La revolución norteamericana (Declaración de Independencia, 4 de julio de 1776; Tratado de París, 1783) convirtió trece colonias en una república con constitución escrita (1787–89). La Revolución francesa empezó con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (26 de agosto de 1789), abolió la monarquía en 1792, pasó por el Terror (los registros oficiales muestran 16,594 condenas a muerte entre mediados de 1793 y mediados de 1794, además de un estimado de diez a veinte mil personas muertas sin juicio o en prisión) y terminó con el golpe de Napoleón en noviembre de 1799. Haití y la América española, que siguen, completan la ola.

Todas usaron el lenguaje de la igualdad de derechos, y todas tuvieron que decidir a quién incluían. En 1790 el nuevo Estados Unidos tenía unas 700,000 personas esclavizadas. En 1791 Olympe de Gouges publicó en Francia una Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, y en 1793 fue guillotinada. En la América española las revoluciones las dirigieron sobre todo élites criollas, y las mayorías indígenas, africanas y mestizas recibieron la igualdad en el papel mucho antes que en la práctica. La herramienta de abajo pone a prueba cuánto sabes de cuándo terminó de verdad la esclavitud en los lugares que tuvieron revoluciones.

Interactivo · Adivina el año en que se abolió la esclavitud

Año de la ley o el decreto principal en cada lugar; varios tuvieron pasos parciales antes o después (leyes de libertad de vientres, prohibiciones de la trata, aprendizajes forzosos), que se anotan en la lectura.

Sin JavaScript: Saint-Domingue francés, 1793–94; Chile, 1823; Centroamérica, 1824; México, 1829; Imperio británico, 1833 (en vigor en 1834); colonias francesas, 1848; Nueva Granada (Colombia) y Ecuador, 1851; Argentina, 1853; Perú y Venezuela, 1854; Estados Unidos, 1865; Paraguay, 1869; Puerto Rico, 1873; Cuba, 1886; Brasil, 1888.

Cómo encajan estas revoluciones es una discusión viva. R. R. Palmer y Jacques Godechot propusieron en las décadas de 1950 y 1960 una sola "revolución atlántica"; otros, como Alfred Cobban en 1964, atacaron la vieja imagen marxista de la Revolución francesa como revolución burguesa, y François Furet sostuvo que había que leerla por su política y su lenguaje. Historiadores globales recientes, como David Armitage y Sanjay Subrahmanyam, amplían la "era de las revoluciones" para incluir a Haití, al mundo hispánico y más allá del Atlántico.

Haití: la revolución que se tomó en serio la igualdad

En 1789 Saint-Domingue, la colonia francesa en la parte occidental de La Española, producía cerca de 60% del café del mundo y cerca de 40% del azúcar que importaban Francia y Gran Bretaña. Vivían allí unos 40,000 colonos blancos, 28,000 personas libres de color y unas 452,000 personas esclavizadas. En agosto de 1791 se levantaron los esclavizados del norte. En los doce años siguientes, con Francia, España y Gran Bretaña interviniendo, la revolución se volvió una guerra por la emancipación. El comisionado francés Léger-Félicité Sonthonax proclamó la libertad en el norte en agosto de 1793, y la Convención de París extendió la abolición a todas las colonias francesas el 4 de febrero de 1794. Toussaint Louverture, él mismo antes esclavizado, se convirtió en su líder más poderoso.

Napoleón envió en 1802 una expedición para recuperar el control y restablecer la esclavitud; capturó a Toussaint (que murió en una prisión francesa en abril de 1803) y perdió la guerra. Tras la batalla de Vertières (18 de noviembre de 1803), Jean-Jacques Dessalines declaró la independencia de Haití el 1 de enero de 1804. Fue la única rebelión de personas esclavizadas que fundó un Estado. Muchos historiadores relacionan el fracaso en Saint-Domingue con la decisión de Napoleón de vender la Luisiana a Estados Unidos en 1803.

Hoja impresa en francés, en tres columnas de texto apretado; arriba, en letras grandes, se lee Liberté ou la mort y, debajo, Armée indigène; al pie aparece la firma impresa de J. J. Dessalines y el nombre de la imprenta del gobierno en Port-au-Prince.
Gobierno de Haití, Acta de Independencia de Haití, impresa en Port-au-Prince por la Imprenta del Gobierno, 1804. The National Archives, Kew, Reino Unido (MFQ 1/184). Unknown author Unknown author · dominio público · Wikimedia Commons

Mira el encabezado antes de leer una palabra del texto: "Liberté ou la mort" (libertad o muerte) y, debajo, "Armée indigène" (ejército indígena). Los nuevos gobernantes no se presentan como franceses rebeldes ni como colonos, sino como un ejército "indígena", nacido en la isla; el nuevo nombre del país, Haití, viene de una palabra taína. Fíjate también en el formato: es una hoja impresa para circular, un acto de propaganda tanto como un acta. Esta copia está en un archivo británico, lo que dice algo de cómo viajaban las noticias de Haití por el Caribe y de cuánto preocupaban a los imperios esclavistas.

Las consecuencias son parte de la historia. En 1825 Francia aceptó reconocer a Haití solo a cambio de una indemnización de 150 millones de francos por "bienes perdidos", rebajada a 90 millones en 1838; el pago de esa deuda y sus intereses suele fecharse en 1947. Estados Unidos no reconoció a Haití hasta 1862. Michel-Rolph Trouillot (Silenciando el pasado, 1995) sostuvo que escritores europeos y norteamericanos trataron durante mucho tiempo la Revolución haitiana como "impensable" y por eso la dejaron fuera del relato de la época. Los jacobinos negros (1938), de C. L. R. James, es el relato clásico desde el otro lado. Haití también importa para la historia hispanoamericana: Simón Bolívar recibió en 1816 ayuda del presidente haitiano Alexandre Pétion para volver a Venezuela.

Las independencias hispanoamericanas y la Constitución de Cádiz

En 1808 Napoleón obligó a Carlos IV y a Fernando VII a renunciar al trono en Bayona y puso a su hermano José en Madrid. La monarquía hispánica se quedó sin un rey aceptado, y en ambos lados del Atlántico se formaron juntas que decían gobernar en nombre del rey cautivo: en La Paz y Quito en 1809, en Caracas, Buenos Aires, Bogotá y Santiago en 1810. El 16 de septiembre de 1810 el cura Miguel Hidalgo llamó a la insurrección en Dolores, en la Nueva España. La Independencia: Cómo Nació un Continente (06/03) cuenta, país por país, cómo siguió.

Lo que esa pieza no cuenta es que, al mismo tiempo, en la España no ocupada se hacía otra revolución. Las Cortes reunidas en Cádiz desde 1810, con diputados de la península, de América y de Filipinas, aprobaron el 19 de marzo de 1812 una constitución liberal, "la Pepa". Su primer artículo dice: "La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios". Proclamaba la soberanía nacional, la división de poderes y la igualdad entre peninsulares y americanos, y abolía instituciones del Antiguo Régimen. Rigió también en buena parte de América: se juró en México, en Lima, en Guatemala, y en ella se hicieron las primeras elecciones de muchos lugares.

Óleo de una plaza abarrotada: a la derecha, sobre un estrado adornado con guirnaldas, un hombre de traje oscuro lee en voz alta un libro rojo junto a autoridades civiles, militares y eclesiásticas; a la izquierda, una multitud de hombres y mujeres agita sombreros y vitorea; arriba, cartelas con los años 1808 y 1812 y un gran tapiz con escudos.
Salvador Viniegra, La promulgación de la Constitución de 1812, 1912. Óleo sobre lienzo. Museo de las Cortes de Cádiz. Salvador Viniegra · dominio público · Wikimedia Commons

Ten cuidado con esta imagen, porque es muy convincente. No la pintó un testigo: Salvador Viniegra, pintor gaditano (1862–1915), la hizo en 1912, para el primer centenario de la Constitución, cien años después de los hechos. Fíjate en lo que el pintor eligió mostrar: la multitud que vitorea (el pueblo como protagonista), el texto leído en voz alta desde un estrado (la ley como acto público), la mezcla de uniformes, sotanas y levitas (toda la nación unida), y las cartelas con 1808 y 1812 que convierten la guerra contra Napoleón y la constitución en un solo relato. Es una pintura de historia sobre la memoria liberal de 1912 tanto como sobre 1812. Las dos cosas se pueden estudiar; lo que no se puede es confundirlas.

La igualdad de Cádiz tenía letra pequeña. El artículo 5 hacía "españoles" a todos los hombres libres nacidos en los dominios de la monarquía, pero el 18 reservaba la ciudadanía a quienes "por ambas líneas" tuvieran su origen en esos dominios, y el 22 dejaba a los de origen africano solo una "puerta de la virtud y del merecimiento": la ciudadanía como concesión individual. Y el artículo 29 decidía quién contaba para repartir diputados (uno por cada 70,000 almas, según el artículo 31): solo los ciudadanos. La exclusión servía también para reducir el número de diputados americanos, como señalaron los propios representantes de ultramar. Calcula el efecto en una provincia.

Interactivo · ¿Quién cuenta para elegir diputados? (Constitución de 1812)
Población de una provincia de ultramar
Proporción de la población de origen africano

Provincia ilustrativa: tú eliges las cifras. Las reglas son las de la Constitución de 1812: un diputado por cada 70,000 almas (art. 31); un sobrante de más de 35,000 da un diputado más (art. 32); una provincia de 60,000 a 70,000 elige uno, y una menor se une a la vecina (art. 33); la base de población excluye a quienes por cualquier línea tenían origen africano (arts. 22 y 29), salvo cartas de ciudadanía individuales, que aquí no se cuentan.

Sin JavaScript: una provincia de 700,000 habitantes elegiría 10 diputados si contaran todos; si 30% es de origen africano, la base baja a 490,000 y elige 7.

Fernando VII volvió en 1814 y el 4 de mayo abolió la Constitución. En 1820 un pronunciamiento militar en España la restableció, y ese giro liberal empujó a las élites conservadoras de la Nueva España a separarse: el Plan de Iguala (24 de febrero de 1821) unió a Agustín de Iturbide y al insurgente Vicente Guerrero, y México se independizó ese año. En Sudamérica, la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, derrotó al último gran ejército realista. Brasil se separó de Portugal en 1822 como imperio, bajo un príncipe portugués, y por eso se mantuvo unido mientras la América española se dividía.

¿Fueron estas independencias revoluciones nacionales que esperaban su momento, o el resultado de una crisis de la monarquía entera? Durante el siglo XIX las historias nacionales contaron lo primero: pueblos que ya existían y se liberaban. Historiadores como François-Xavier Guerra (Modernidad e independencias, 1992) y Jaime E. Rodríguez O. leyeron lo segundo: una revolución política hispánica, con Cádiz en el centro, de la que las naciones salieron después. John Lynch (Las revoluciones hispanoamericanas, 1808–1826) puso el acento en las tensiones criollas acumuladas, sobre todo tras las reformas borbónicas. Historiografía (34/92) sigue esa discusión.

Caudillos, liberales y conservadores: el siglo XIX después de la independencia

Las guerras dejaron Estados nuevos, deudas, ejércitos y pocas reglas aceptadas por todos. En muchas repúblicas el poder lo tomaron jefes con tropas propias y clientelas locales: los caudillos. Juan Manuel de Rosas gobernó Buenos Aires durante dos décadas; Antonio López de Santa Anna ocupó la presidencia de México varias veces entre 1833 y 1855; José Antonio Páez dominó Venezuela; Rafael Carrera, Guatemala. El historiador John Lynch (Caudillos in Spanish America, 1992) sostiene que el caudillo no venía de un pasado español remoto sino de las guerras de independencia y del vacío de autoridad que dejaron. Otros subrayan la economía (haciendas, ganado, exportaciones) o la debilidad fiscal de los nuevos Estados. Chile, con el orden que impuso Diego Portales en la década de 1830, se cita a menudo como la excepción temprana.

Detrás de los caudillos había un conflicto de ideas que atravesó todo el siglo: liberales (federalismo o centralismo según el país, separación de Iglesia y Estado, propiedad individual, libre comercio) contra conservadores (Iglesia, corporaciones, orden y continuidad con el pasado colonial). México es el caso más dramático. Después de perder cerca de la mitad de su territorio ante Estados Unidos (1846–48), los liberales aprobaron las Leyes de Reforma y la Constitución del 5 de febrero de 1857. La Ley Lerdo (1856) obligó a vender las propiedades de corporaciones: sobre todo de la Iglesia, pero también las tierras comunales de los pueblos indígenas, que perdieron gran parte de ellas. Siguieron la guerra de Reforma (diciembre de 1857 a enero de 1861) y la intervención francesa, que instaló a Maximiliano de Habsburgo como emperador; la victoria mexicana en Puebla el 5 de mayo de 1862 no la detuvo, y Maximiliano fue fusilado en Querétaro en 1867. El presidente de esa época, Benito Juárez, era zapoteca, nacido en un pueblo de Oaxaca; para unos es el fundador del Estado laico, para otros también el de una política que deshizo la propiedad comunal indígena. Ambas cosas constan.

Al final del siglo, varios países encontraron una "paz" larga bajo gobiernos fuertes que atrajeron inversión extranjera y ferrocarriles: el porfiriato en México (1876–1911) es el ejemplo clásico, y su final abre El siglo XX y después (34/96). Los datos de ingreso de arriba muestran la otra cara: México apenas creció entre 1820 y 1870 y creció rápido después, mientras la Argentina, que exportaba carne y cereales, se convirtió en uno de los países de mayor ingreso por habitante del mundo hacia 1913.

Nacionalismo: un mapa hecho de una idea

En 1750 casi nadie pensaba que la unidad natural de la política fuera un pueblo que comparte lengua y pasado. En 1914 casi todos en Europa lo pensaban. Italia se proclamó reino el 17 de marzo de 1861, y el Imperio alemán el 18 de enero de 1871. Ernest Renan dijo en una conferencia en París en 1882 que una nación es "un plebiscito de todos los días", una voluntad compartida de seguir viviendo juntos además de un pasado común.

La discusión académica es si las naciones son antiguas o fabricadas. En 1983 aparecieron juntos tres libros: Comunidades imaginadas de Benedict Anderson (la imprenta y los periódicos hicieron que desconocidos se sintieran parte de una comunidad), Naciones y nacionalismo de Ernest Gellner (las sociedades industriales necesitan una cultura común y letrada) y La invención de la tradición de Eric Hobsbawm y Terence Ranger. Son explicaciones "modernistas". Anthony Smith respondió que las naciones modernas se apoyan en lazos y memorias étnicas más antiguas, así que no se inventan de la nada. Eugen Weber, en De campesinos a franceses (1976), sostuvo que la mayoría de los franceses del campo solo se volvieron "franceses" en lengua y costumbres entre 1870 y 1914: un aviso útil de que el mapa llegó antes que la gente.

Anderson le dedicó un capítulo entero a América: los llamó "pioneros criollos" y sostuvo que las repúblicas hispanoamericanas, cuyas fronteras siguieron las de las viejas divisiones administrativas coloniales y cuyos funcionarios y periódicos circulaban dentro de ellas, fueron de los primeros Estados nacionales del mundo, antes que muchos de Europa. Sus críticos (Guerra entre ellos) señalan que en 1810 las identidades eran sobre todo locales y católicas, y que la nación se construyó después, con escuelas, ejércitos, himnos y mapas. El experimento de Italia, que sigue, muestra lo lejos que podía estar la gente de la nación que se proclamaba.

Interactivo · ¿Cuántos italianos hablaban italiano en 1861?
De cada 100 personas, tu respuesta

Estimaciones resumidas en el artículo de Wikipedia en inglés sobre la lengua italiana: 2.5% según el lingüista Tullio De Mauro y 10% según Arrigo Castellani. Difieren porque "hablar italiano" es difícil de definir; la alfabetización en 1861 era de alrededor de 25%.

Sin JavaScript: De Mauro lo calculó en alrededor de 2.5% de la población, y Castellani en alrededor de 10%. Para 1951, De Mauro lo sitúa en 87%.

El nacionalismo también llegó más allá de Europa: el Congreso Nacional Indio (1885), los patriotismos criollos de América Latina y la construcción del Estado japonés lo usaron. Y tuvo un lado oscuro, porque una nación definida por la ascendencia convierte a las minorías en extranjeras. La pieza siguiente, 34/96, lo retoma con el derrumbe de los imperios otomano y austrohúngaro.

Taiping y Meiji: dos respuestas al mismo golpe

La guerra del Opio (1839–42) y el Tratado de Nankín mostraron a la China Qing que no podía frenar a los cañoneros europeos. Los barcos del comodoro Perry en la bahía de Edo, en 1853–54, le mostraron lo mismo a Japón. Lo que hizo cada país después es una de las comparaciones clásicas de la materia.

China: los TaipingJapón: la Restauración Meiji
El golpeDerrota en la guerra del Opio, Tratado de Nankín, crisis económica e inundaciones en el sur.Barcos de Perry (1853–54), tratados desiguales desde 1858 y un shogunato que parecía incapaz de resistir.
La respuestaHong Xiuquan, que se creía hermano menor de Jesús, fundó un movimiento que proclamó un Reino Celestial en 1851 y tomó Nankín en 1853. Prometía tierra compartida, prohibió el opio y el vendado de pies y dio a mujeres papeles en su ejército.Samuráis de Satsuma y Chōshū derrocaron al shogunato y el 3 de enero de 1868 se declaró soberano al joven emperador Meiji. Los dominios se abolieron en 1871, llegó un ejército de conscripción y la misión Iwakura (1871–73) recorrió Occidente para aprender.
El resultadoLos Qing, con nuevos ejércitos regionales dirigidos por Zeng Guofan y Li Hongzhang, retomaron Nankín en julio de 1864. Murieron decenas de millones (las estimaciones empiezan en unos 20 millones). El poder pasó de la corte a los jefes provinciales, y siguieron las reformas de "autofortalecimiento" (desde 1861).Ferrocarriles desde 1872, constitución en 1889 y victorias sobre China (1894–95) y Rusia (1904–05). Revisar los tratados desiguales tomó hasta 1911 en los aranceles. El costo recayó en los antiguos samuráis (rebelión de Satsuma, 1877), en los campesinos vía impuestos y, después, en Corea y Taiwán.

La comparación es tentadora y fácil de exagerar. Japón era más pequeño, tenía una economía comercial y letrada bajo los Tokugawa y una clase samurái que podía convertirse en funcionariado; China era más grande, más diversa y peleaba en varios frentes. Muchos historiadores leen el Estado Meiji como una revolución desde arriba; otros, como una restauración conservadora. Las cifras de muertos de los Taiping van de unos 20 millones hacia arriba porque no hubo censo y regiones enteras se despoblaron. La pregunta de por qué un país "fracasa" y otro "triunfa" ante la presión extranjera es la misma que se hace sobre América Latina en el mismo siglo, y merece la misma cautela.

El nuevo imperialismo: África, el Pacífico sudamericano y 1898

Los imperios europeos no eran nuevos en 1880; lo nuevo fue la velocidad y el alcance. Gran Bretaña ya gobernaba la India desde hacía más de un siglo y tomó el control formal de manos de la Compañía de las Indias Orientales tras la rebelión de 1857. En África, los europeos tenían alrededor de 10% del continente en la década de 1870, sobre todo en las costas (Argelia, la colonia del Cabo, Angola y Mozambique). En 1914 solo Etiopía y Liberia eran independientes. Se dice a menudo que la Conferencia de Berlín (noviembre de 1884 a febrero de 1885) "repartió África", pero lo que hizo fue fijar reglas de "ocupación efectiva" y resolver disputas sobre el Congo; las fronteras reales se trazaron después, en tratados entre potencias europeas y con guerras.

¿Por qué ocurrió? Cuatro explicaciones. J. A. Hobson (Estudio del imperialismo, 1902) y Lenin (1916) señalaron capitales sobrantes que buscaban ganancias fuera. Ronald Robinson y John Gallagher (1953, 1961) sostuvieron que los funcionarios británicos actuaban sobre todo para proteger las rutas a la India, y que las crisis en África y Egipto, no los planes de Londres, impulsaron la expansión; ellos mismos acuñaron el término "imperialismo del libre comercio", que muchos historiadores aplicaron a la influencia británica en la América Latina independiente. Daniel Headrick subrayó la tecnología: la quinina contra la malaria, los barcos de vapor y la ametralladora Maxim (inventada en 1884). P. J. Cain y A. G. Hopkins apuntaron a los intereses financieros de la City de Londres. La mayoría de los historiadores combina hoy estas explicaciones.

Los africanos no fueron pasivos. La victoria de Etiopía sobre Italia en Adua (1 de marzo de 1896), la victoria zulú en Isandlwana (1879) y el levantamiento Maji Maji contra el dominio alemán (1905–07) son los ejemplos más conocidos. Los costos del dominio imperial fueron enormes y discutidos. El Estado Libre del Congo (1885–1908), posesión personal de Leopoldo II, es el caso más claro: no hubo censo, pero varias líneas de evidencia, citadas por Adam Hochschild y Jan Vansina, apuntan a una pérdida de población de alrededor de la mitad, unos diez millones de personas, y otros historiadores dan cifras menores. En el África del Sudoeste alemana, la guerra contra hereros y namas de 1904–08 es reconocida por la mayoría de los especialistas como un genocidio, y Alemania la reconoció como tal en 2015.

En América, el fin de siglo trajo guerras por recursos y un nuevo imperio. La guerra del Pacífico (1879–1884) enfrentó a Chile con Bolivia y el Perú por el desierto de Atacama y su salitre, el fertilizante y materia prima de explosivos que el mundo industrial pedía. Empezó cuando Bolivia cobró un impuesto de diez centavos por quintal a una compañía salitrera chilena, contra un tratado de 1874, y Chile ocupó Antofagasta el 14 de febrero de 1879. Por el Tratado de Ancón (20 de octubre de 1883) el Perú cedió Tarapacá; con la tregua de 1884 y el tratado de 1904, Bolivia perdió su litoral y quedó sin salida al mar; Tacna volvió al Perú y Arica quedó en Chile por el acuerdo de 1929. La disputa siguió en tribunales: el 1 de octubre de 2018 la Corte Internacional de Justicia resolvió que Chile no está obligado a negociar una salida soberana al Pacífico para Bolivia. En Bolivia el 23 de marzo se conmemora el Día del Mar; en Chile la guerra se recuerda por héroes como Arturo Prat, y en el Perú por Miguel Grau: cada país la cuenta con sus propios nombres.

Y en 1898 terminó el imperio español en América. Cuba llevaba en guerra desde 1895 (José Martí murió en combate ese año), y el general Valeriano Weyler había impuesto la "reconcentración" de la población rural en zonas controladas por el ejército. Tras la explosión del acorazado estadounidense Maine en La Habana, el 15 de febrero de 1898, Estados Unidos entró en la guerra. Ganó en pocos meses: destruyó la flota española en la bahía de Manila el 1 de mayo y la de Santiago de Cuba en julio. Por el Tratado de París del 10 de diciembre de 1898, España cedió Puerto Rico, Guam y Filipinas (a cambio de 20 millones de dólares) y renunció a Cuba. Los filipinos, que habían declarado su independencia en junio de 1898, pelearon después contra Estados Unidos; Cuba fue república desde 1902, bajo una enmienda (la Platt) que daba a Estados Unidos derecho a intervenir. En España, "el Desastre" dio nombre a una generación de escritores, la del 98.

Caricatura en blanco y negro: un águila enorme con las alas abiertas sobre un mapa de Estados Unidos y un sol con estrellas y el año 1898; la punta de un ala llega a Puerto Rico, a la derecha, y la otra a Hawái, las Carolinas, las Ladrones y Manila, a la izquierda; abajo, en un recuadro, un águila pequeña sobre los Estados Unidos de 1798. Pie: Ten thousand miles from tip to tip, Philadelphia Press.
Philadelphia Press, "Ten thousand miles from tip to tip" (Diez mil millas de punta a punta), caricatura de 1898, reproducida en Marshall Everett, Exciting Experiences in Our Wars with Spain and the Filipinos (Chicago, 1899). Colección PJ Mode de cartografía persuasiva, Biblioteca de la Universidad Cornell. Unknown [illegible: Philadelphia Press] · dominio público · Wikimedia Commons

Esta caricatura de un periódico de Filadelfia celebra lo que en España se llamó el Desastre. Fíjate en el recurso central: la comparación entre el águila pequeña de 1798, encerrada en la costa atlántica, y la enorme de 1898, cuyas alas van de "Porto Rico" (así, en inglés de la época) a Manila. El mapa está deformado a propósito para que el Pacífico parezca un patio. Nota también lo que no aparece: ni cubanos, ni puertorriqueños, ni filipinos, solo nombres de islas. Una fuente así no dice lo que pasó en Manila o en San Juan; dice, con mucha claridad, cómo quería verse a sí mismo un sector de la opinión estadounidense en ese momento.

Interactivo · El reparto, año por año
Hasta el año

Cifras de referencia para África: alrededor de 10% del continente bajo control europeo en la década de 1870 y todo salvo Etiopía y Liberia en 1914 (Wikipedia en inglés, "Scramble for Africa"). Los hechos son una selección, no una lista completa.

Sin JavaScript: en África, las fechas clave son 1882 (ocupación británica de Egipto), 1884–85 (Conferencia de Berlín), 1896 (Etiopía vence a Italia en Adua), 1898 (Omdurmán y Fachoda), 1904–08 (genocidio de hereros y namas), 1908 (Bélgica toma el Congo) y 1912 (Marruecos y Libia). En América y el Pacífico: 1879–84 (guerra del Pacífico), 1895 (guerra de Cuba), 1898 (guerra hispano-estadounidense y Tratado de París), 1902 (república de Cuba con la enmienda Platt), 1904 (tratado entre Chile y Bolivia).

Lo que un graduado ve sin pensarlo

  • Una tasa como 1% anual es invisible en un año y enorme en tres generaciones; una tasa casi nula, como la de México entre 1820 y 1870, deja atrás a un país sin que nadie lo note.
  • "Occidente se enriqueció" hay que explicarlo región por región, y las escuelas difieren en carbón, salarios, instituciones, conocimiento e imperio.
  • Cada revolución de la época hizo una lista de quién contaba, y las listas no coincidían con los discursos: Cádiz llamó españoles a todos y dejó sin voto a los de origen africano.
  • Haití va en el centro de la historia de los derechos, no en una nota al pie.
  • Las independencias hispanoamericanas son también parte de una crisis de toda la monarquía, con Cádiz en medio, y no solo pueblos que esperaban su hora.
  • Los caudillos salieron de las guerras y del vacío de autoridad; las reformas liberales trajeron Estados laicos y también la pérdida de tierras comunales.
  • Las naciones se fabrican: lenguas, escuelas, periódicos, ferrocarriles y ejércitos las hacen tanto como la ascendencia.
  • El reparto de África fue rápido, armado, negociado y resistido, y Berlín fijó reglas, no fronteras; en 1898 el imperio cambió de manos en el Caribe y el Pacífico.
  • Las cifras de muertos de este periodo son estimaciones con rangos amplios, y un buen historiador lo dice.

Dónde aparece después

  • El siglo XX y después (34/96): la Revolución mexicana sale del porfiriato, los imperios de esta materia caen en 1914–18 y 1945–75, y las fronteras trazadas aquí sobreviven.
  • Las grandes preguntas de la historia latinoamericana (34/98): por qué la América española se fragmentó y Brasil no, por qué surgieron los caudillos, y el debate sobre el crecimiento exportador y la dependencia.
  • Relaciones internacionales (34/52): el sistema de Estados del siglo XIX es de donde viene buena parte de la teoría de las relaciones internacionales, y la doctrina Monroe y 1898 abren la relación de Estados Unidos con la región.
  • Historiografía (34/92): las historias nacionales, las escuelas marxista, revisionista, atlántica y global son las que discuten esta pieza.
  • Política latinoamericana (34/56) y Economía del desarrollo (34/39): el presidencialismo, la desigualdad y la dependencia de las materias primas tienen raíces en este siglo.
  • En el mundo: por qué Haití es pobre, por qué las fronteras africanas cortan pueblos, por qué Bolivia reclama el mar, por qué Puerto Rico no es ni Estado ni país, por qué Japón se industrializó pronto, por qué la India y China fueron alguna vez las mayores economías.

Si quieres profundizar

Para llevar

Entre 1750 y 1914 algunas economías aprendieron a crecer y otras se quedaron atrás; las revoluciones hicieron de los derechos un lenguaje político mientras discutían a quién incluían, de Haití a Cádiz; la América española se independizó en medio de una crisis de toda la monarquía y pasó décadas entre caudillos, liberales y conservadores; las naciones se volvieron la forma normal del Estado; China y Japón respondieron de forma distinta a la misma presión, y unos pocos imperios tomaron casi toda África en una generación mientras España perdía sus últimas colonias ante uno nuevo. Cada cosa tiene una fecha y un número, y cada una tiene una discusión viva sobre sus causas.

Prueba esto: busca en los datos de Maddison de Our World in Data el ingreso por habitante de tu país (o el de tus padres) en 1820, 1870 y 1913, y pregúntate cuál de las historias de esta pieza explica el cambio.

Fuentes y para profundizar

Fuentes. Bolt y van Zanden, Proyecto Maddison 2023, vía Our World in Data (PIB por habitante, dólares internacionales de 2011; archivo descargado el 3 de noviembre de 2026). Constitución política de la Monarquía española de 1812, texto en Wikisource (arts. 1, 5, 18, 22, 29–33). Wikipedia en español, "Cortes de Cádiz" (la exclusión de las castas redujo el número de diputados americanos; proclamación el 19 de marzo de 1812); Wikipedia en inglés: "Cortes of Cádiz" (diputados americanos y suplentes), "Plan of Iguala" (24 de febrero de 1821), "Battle of Ayacucho" (9 de diciembre de 1824), "Caudillo" (Lynch; Rosas, Santa Anna, Portales, Carrera), "Reform War" (17 de diciembre de 1857 a 11 de enero de 1861; Constitución del 5 de febrero de 1857; la Ley Lerdo y las tierras comunales), "War of the Pacific" (14 de febrero de 1879, impuesto de diez centavos, Ancón 20 de octubre de 1883, tregua de 1884, tratado de 1904, acuerdo de 1929), "Spanish–American War" (Maine, 15 de febrero de 1898; Manila, 1 de mayo; reconcentración de Weyler; 20 millones de dólares), "Treaty of Paris (1898)" (10 de diciembre de 1898), "Rail transport in Cuba" (19 de noviembre de 1837), "Mexican Railway" (1 de enero de 1873), "Línea Barcelona-Mataró" (1848), "Abolition of slavery timeline" (fechas de abolición), "Haitian Revolution" (población y producción de 1789), "Reign of Terror" (16,594 condenas), "Scramble for Africa", "Congo Free State" (Hochschild y Vansina), "Taiping Rebellion", "Meiji Restoration" (3 de enero de 1868), "Herero and Nama genocide" (reconocimiento alemán de 2015) e "Italian language" (De Mauro y Castellani). Corte Internacional de Justicia, caso 153, sentencia del 1 de octubre de 2018. Allen, "Engels' pause" (2009); Pomeranz (2000); Allen (2009); Mokyr (2009); Landes (1998); Acemoglu, Johnson y Robinson (2001, 2002); Parthasarathi (2011); Broadberry, Guan y Li (2018); Williams (1944); Anderson, Gellner, y Hobsbawm y Ranger (1983); Smith (1986); Weber (1976); Renan (1882); Hobson (1902); Lenin (1916); Robinson y Gallagher (1953, 1961); Headrick (1981); Cain y Hopkins (1993); Trouillot (1995); James (1938); Guerra (1992); Lynch (1973, 1992). Los cálculos de esta página (tasas, razones, diputados) se hicieron en node. Las cifras de esclavitud, muertes y poblaciones son estimaciones; donde las fuentes difieren, se dan rangos.

Para tu español
junta (governing council) · criollo (American-born Spaniard, creole) · caudillo (strongman, warlord) · ciudadanía (citizenship) · abolición (abolition) · salitre (saltpetre, nitrate) · reparto (carve-up, partition) · indemnización (compensation, indemnity) · el Desastre del 98 (Spain's loss of its last colonies in 1898)