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Arte de la Prehistoria y la Antigüedad: de Altamira a la Dama de Elche

Un bisonte pintado en el techo de una cueva de Cantabria, un relieve egipcio trazado sobre una cuadrícula, un toro alado con cinco patas, un joven de mármol que da un paso, un acueducto sin argamasa y una dama ibérica que guardó cenizas. Cómo se miran, cómo se fechan y por qué se hicieron.

22 min de lecturaA fondoInteractiva

En el verano de 1879, Marcelino Sanz de Sautuola excavaba la entrada de una cueva en Santillana del Mar, en Cantabria, acompañado de su hija María. La niña levantó la vista y vio en el techo unos animales pintados en rojo y negro. Sautuola publicó el hallazgo en 1880, y durante más de veinte años buena parte de los especialistas europeos lo trataron de ingenuo o de falsario: no podía ser que unos cazadores del Paleolítico pintaran así. En 1902, el prehistoriador francés Émile Cartailhac, uno de los que más lo habían rechazado, publicó un artículo con un título que la disciplina no ha olvidado: «Mea culpa d'un sceptique», el mea culpa de un escéptico. Sautuola había muerto catorce años antes.

La historia del arte antiguo está hecha de ese tipo de preguntas: ¿quién hizo esto, cuándo, para qué? Las obras de esta materia no se hicieron para un museo ni para ser «arte» en nuestro sentido: eran ritos, tumbas, ofrendas, guardianes de puertas, monumentos de un rey. Esta pieza aplica las herramientas de Cómo mirar una obra de arte (34/99) a cinco momentos, de las cuevas a la Hispania romana, y se detiene en los métodos con que se sabe lo que se sabe.

Una lectura previa más suave, en inglés: Art as the Mirror of Consciousness (en inglés, 08/01). Para el marco histórico de estas mismas culturas, El mundo antiguo (34/91), de la carrera de Historia.

La materia en una caja
Quién la cursa
Estudiantes de primer año de Historia del Arte (en muchos planes, como «Arte de la Prehistoria» y «Arte de la Antigüedad» o «Arte clásico»); también de Arqueología, Historia y Bellas Artes.
Para qué sirve
Conocer las primeras tradiciones de imágenes y su lenguaje (el canon egipcio, la escala jerárquica, el contrapposto griego, el retrato romano), saber cómo se fechan, y entender que su función era religiosa, funeraria o política antes que estética.
Viene después de
Cómo mirar una obra de arte (34/99).
Lleva a
Arte medieval: Bizancio, el islam y la Europa cristiana (34/102), que hereda el mundo romano, y Renacimiento y Barroco (34/103), que vuelve a la Antigüedad como modelo. Se cursa en el mismo año que Arte de la América antigua (34/101), y conversa con El mundo antiguo (34/91), Epopeya, mito y las primeras literaturas (34/83) y Filosofía antigua y medieval (34/74).
Qué te da esta pieza
No es un catálogo de todas las culturas antiguas (el arte de América, Asia y África tiene sus propias materias). Sí te da los conceptos con que se mira y se fecha este arte, y los debates abiertos, contados como debates.

Antes de entrar, una cuestión de escala. Las cuevas pintadas más antiguas que conocemos son decenas de miles de años más antiguas que las pirámides. Si pones toda la Antigüedad clásica en una regla junto a la pintura rupestre, casi desaparece:

Interactivo · ¿Cuánto hace?

Años contados hacia atrás desde 2026. Para las cuevas, las cifras son edades mínimas publicadas (la pintura es al menos así de antigua) o rangos; para las obras antiguas, fechas aproximadas de los museos y de las fuentes citadas al final. En escala lineal, todo lo posterior al año 3000 a. C. se amontona a la derecha: ese es el punto.

Altamira y el problema de fechar las cuevas

Mira el bisonte de la figura. Está pintado en el llamado Techo de los Polícromos de Altamira, donde una manada de bisontes esteparios, especie extinguida, comparte la roca con caballos y una gran cierva. Fíjate en tres cosas. Primero, el color: rojo de ocre o hematites para el cuerpo, negro de carbón para el contorno, la joroba y las patas. Segundo, la roca: los pintores aprovecharon los abultamientos naturales del techo para dar volumen a los cuerpos, y diluyeron los pigmentos para conseguir intensidades distintas, un efecto que se ha comparado con el claroscuro. Tercero, el contorno: el dibujo negro es seguro, de una sola línea, sin dudas. No es un arte «primitivo»; es un arte con oficio.

Un bisonte pintado en la roca de una cueva, de perfil hacia la derecha. El cuerpo es de un rojo intenso, con el contorno, la crin y la joroba trazados en negro. La superficie de la roca, amarillenta, está surcada de grietas; alrededor se adivinan restos de otras figuras.
Autores anónimos del Paleolítico superior, Bisonte polícromo, periodo Magdaleniense. Pigmentos rojos (ocre, hematites) y carbón sobre roca. Cueva de Altamira, Santillana del Mar (Cantabria); la cueva está cerrada al público y una réplica se visita en el museo. Museo de Altamira y D. Rodríguez · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

¿Cómo se sabe cuándo se pintó? Las excavaciones del suelo de la cueva encontraron restos de dos ocupaciones: una del Solutrense superior, hace unos 18,500 años, y otra del Magdaleniense inferior, hace entre unos 16,600 y 14,000 años; a esta segunda se atribuyen las pinturas magdalenienses. Hace unos 13,000 años un derrumbe selló la entrada, y la cueva quedó cerrada hasta el siglo XIX. Pero fechar el estrato del suelo no es fechar la pintura. Para eso hay dos métodos principales:

  • Radiocarbono: mide el carbono 14 que queda en una materia orgánica, como el carbón de un trazo negro. Fecha el carbón (la madera quemada), no necesariamente el momento en que se pintó.
  • Series de uranio (uranio-torio): muchas cuevas segregan finas costras de calcita que crecen encima de la pintura. Al formarse, la calcita incorpora uranio pero casi nada de torio; con el tiempo, el uranio 234 se desintegra en torio 230. Midiendo la proporción entre ambos se calcula la edad de la costra. Como la costra creció encima, la pintura es al menos así de antigua: es una edad mínima.
(²³⁰Th/²³⁴U) = 1 − e−λt  →  t = −ln(1 − razón) ÷ λλ = ln 2 ÷ 75,000 años (vida media aproximada del torio 230) · versión simplificada, que supone el uranio en equilibrio y nada de torio inicial

Con números: si la razón de actividades medida en la costra es 0.30, la edad es −ln(0.70) ÷ (0.693 ÷ 75,000) ≈ 38,600 años. Con 0.45, unos 64,700. Cuanto más se acerca la razón a 1, más lento crece: por eso el método pierde precisión con las edades muy antiguas.

En 2012, el equipo de Alistair Pike publicó en Science dataciones de uranio de once cuevas españolas: un disco rojo de El Castillo (Cantabria) resultó tener al menos 40,800 años, una mano en negativo, 37,300, y un signo rojo en forma de maza (claviforme) de Altamira, al menos 35,600. Altamira no era solo magdaleniense: se pintó durante unos veinte mil años. Y en febrero de 2018, Dirk Hoffmann y su equipo (entre ellos João Zilhão) publicaron, también en Science, edades mínimas de más de 64,800 años para un motivo lineal rojo en La Pasiega (Cantabria), una mano en negativo en Maltravieso (Cáceres) y espeleotemas pintados de rojo en Ardales (Málaga). Si esas cifras son correctas, el arte rupestre ibérico es anterior en al menos 20,000 años a la llegada de los humanos modernos a Europa, y sus autores tuvieron que ser neandertales.

La conclusión se discute. En 2020, un grupo de investigadores encabezado por Randall White respondió en el Journal of Human Evolution que seguía sin haber pruebas arqueológicas de que los neandertales hubieran pintado esas cuevas, y cuestionó las muestras y su interpretación; los autores de 2018 replicaron ese mismo año. Una de las objeciones al método es general: el cálculo supone que la costra fue un sistema cerrado, sin que el agua le robara uranio. Si se perdió uranio, la razón sube y la edad aparente es demasiado antigua. El mismo debate rodea las cifras de Indonesia: en 2024 se publicó en Nature una escena de figuras humanas y un cerdo en Leang Karampuang (Sulawesi) de al menos 51,200 años, y en 2026, en la misma revista, manos en negativo de la isla de Muna con una edad mínima de 67,800, cuestionadas por la misma razón. El interactivo te deja ver el mecanismo:

Interactivo · Fecha una costra de calcita

Modelo simplificado con fines didácticos: los laboratorios corrigen además el uranio 234 inicial y el torio detrítico, y miden varias capas de la costra. Los ejemplos toman las edades mínimas publicadas (Pike et al., 2012; Hoffmann et al., 2018; Nature, 2026) y calculan la razón que les correspondería con este modelo. La pérdida de uranio se modela como una fracción del uranio original que se va con el agua mientras el torio se queda.

Egipto: el canon y la vista compuesta

Durante unos tres mil años, el arte egipcio representó a las personas con unas reglas tan estables que un relieve de 1900 a. C. y uno de 1300 a. C. se parecen más entre sí que dos cuadros europeos separados por cincuenta años. No era falta de imaginación: era un sistema. Tres principios lo resumen, y se repiten en el arte oficial del Imperio Nuevo incluso cuando cambiaban los estilos: frontalidad y axialidad, escala jerárquica (la figura más importante es la más grande, sin importar la perspectiva) y composición compuesta.

La composición compuesta (a veces llamada «vista compuesta» o «aspectiva») muestra cada parte del cuerpo desde el ángulo en que mejor se reconoce. La cabeza, de perfil; el ojo, de frente; los hombros y el pecho, de frente; las caderas y las piernas, de perfil; los hombres con un pie adelantado, las mujeres con los pies juntos. No es como vemos a una persona en un instante, sino una suma de lo que sabemos de ella. El historiador del arte la lee como un diagrama, no como un error de perspectiva.

Un relieve de piedra caliza, fragmentado y recompuesto, con restos de pintura roja, negra y azul. Dos hombres de piel rojiza avanzan hacia la derecha cargando ofrendas: el de la izquierda lleva al hombro un haz de plantas y sostiene en alto una bandeja con ofrendas; el de la derecha, con peluca negra, lleva una cesta con flores de loto. Las piernas del primero, de perfil, dan un paso. Arriba, jeroglíficos y ofrendas; a la izquierda, una franja vertical de rectángulos de colores.
Artistas egipcios, Imperio Medio, Relieve con una procesión de portadores de ofrendas, dinastía XII, reinado de Senusret I, hacia 1961–1917 a. C. Caliza pintada, 146.2 × 128.3 cm. Del templo de la pirámide de Senusret I en Lisht; excavaciones del Metropolitan Museum, 1908–1909. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York · CC0 (dominio público)

Mira al portador de la derecha: cara de perfil, pero el ojo dibujado entero, de frente; hombros anchos vistos de frente; brazos que salen de ese pecho frontal. Mira al de la izquierda: el torso gira y las piernas avanzan de perfil, con un pie delante del otro. El color también es convención: la piel de los hombres se pintaba rojiza y la de las mujeres, más clara. Lo que queda del color son restos de rojo, azul y negro sobre la piedra.

Detrás de esa regularidad había una herramienta: la cuadrícula. En las tumbas sin terminar se conservan las líneas que los dibujantes trazaban antes de pintar. A partir de ellas, el egiptólogo danés Erik Iversen describió en 1961 el canon clásico: una figura de pie ocupa 18 cuadros desde la planta de los pies hasta el nacimiento del pelo, con el ombligo en la línea 11. Esa proporción ya aparece en la Paleta de Narmer, del siglo XXXI a. C. Iversen describió también un segundo canon, del periodo saíta (dinastía XXVI), con una cuadrícula de 21 cuadros desde los pies hasta la línea de los ojos; hay egiptólogos que matizan cuándo y cómo se aplicó cada uno.

Interactivo · La cuadrícula del dibujante

Toca una parte del cuerpo para ver cómo la dibuja el canon:

Canon de 18 cuadros: pies (0), ombligo (11), nacimiento del pelo (18), según Iversen. Segundo canon (saíta): 21 cuadros de los pies a la línea de los ojos. La figura es un esquema; la cuadrícula se calcula en vivo para la altura que elijas.

La gran excepción confirma la regla. Bajo el faraón Akenatón (Amenhotep IV), que impuso el culto al disco solar Atón hacia mediados del siglo XIV a. C., el arte oficial cambió de golpe: figuras alargadas, vientres abultados, escenas íntimas de la familia real. El busto de Nefertiti, hallado en 1912 por el equipo de Ludwig Borchardt en el taller del escultor Tutmosis en Amarna, y fechado hacia 1345 a. C., es la obra más famosa de ese momento; hoy está en el Neues Museum de Berlín. A la muerte del faraón, el estilo amarniense se abandonó. En Egipto, el cambio artístico podía ser una decisión de Estado.

Mesopotamia: imágenes del poder

Entre el Tigris y el Éufrates, las imágenes más ambiciosas servían al rey. En la Estela de Naram-Sin (hacia 2254–2218 a. C., hoy en el Louvre), el rey de Acad sube una montaña sobre los cuerpos de sus enemigos, los lulubi; es más grande que sus soldados, lleva un casco con cuernos (atributo divino) y mira hacia unos astros que representan a los dioses: se presenta como divino, pero bajo ellos. En la estela del Código de Hammurabi (hacia 1753 a. C., basalto de 2.25 metros, también en el Louvre), el rey de Babilonia está de pie ante Shamash, dios del sol y de la justicia; debajo, unas 4,130 líneas de escritura cuneiforme con las leyes. Ambas estelas las encontraron arqueólogos franceses en Susa, en el actual Irán, adonde habían llegado como botín siglos después. Una imagen de poder también se roba como trofeo.

Una enorme escultura de piedra en una sala de museo, vista en diagonal: un toro con alas largas y plumas talladas en detalle, cabeza de hombre barbado con tiara alta y cuernos. De frente se ven dos patas firmes; de costado, cuatro patas en actitud de caminar. Detrás, en la pared, un relieve con una figura alada.
Escultores asirios, Toro alado con cabeza humana (lamassu), hacia 883–859 a. C., reinado de Assurnasirpal II. Alabastro yesoso, 313.7 cm de alto. De Nimrud (la antigua Kalhu), en el actual Irak. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York · CC0 (dominio público)

Cuenta las patas del lamassu. De frente, dos patas juntas y firmes: el guardián está quieto, vigilando. De lado, cuatro patas en marcha: el guardián avanza. Desde la diagonal de la foto ves cinco. No es un error del escultor: es otra forma de vista compuesta, pensada para quien lo mira de frente al cruzar la puerta y para quien pasa a su lado. Estos seres protectores, toros o leones alados con cabeza humana, flanqueaban las entradas de los palacios asirios; el nombre lamassu significa algo así como «espíritu protector». Fíjate también en la superficie del cuerpo, entre las patas: allí hay una inscripción cuneiforme. En Mesopotamia, imagen y escritura conviven en la misma piedra.

Siglos después, en Babilonia, el rey Nabucodonosor II (siglo VI a. C.) revistió la Puerta de Ishtar con ladrillos vidriados, sobre todo azules, con animales en relieve. Una reconstrucción de la puerta se conserva en el Museo de Pérgamo de Berlín: otra obra que nos habla del poder que la hizo y del que la trasladó.

Grecia: del kurós al cuerpo helenístico

Hacia el año 600 a. C., los escultores griegos empezaron a tallar en mármol, a tamaño natural o mayor, figuras de jóvenes desnudos de pie: los kuroi (singular, kurós, «muchacho»). Durante mucho tiempo se pensó que representaban al dios Apolo; hoy se sabe que tenían varios usos: ofrendas en santuarios y, a menudo, monumentos funerarios en los cementerios. Su relación con la escultura egipcia es evidente (el pie izquierdo adelantado, los brazos pegados al cuerpo, los puños cerrados) y la investigación la ha estudiado con medidas: en 1978, Eleanor Guralnick comparó las proporciones de kuroi y de estatuas egipcias y encontró coincidencias con el segundo canon egipcio en varios kuroi.

Estatua de mármol de un joven desnudo de pie, de frente, sobre un pedestal. Tiene el pelo largo en mechones como cuentas que caen sobre la espalda, ojos grandes y almendrados, brazos rectos pegados al cuerpo con los puños cerrados, y el pie izquierdo adelantado. Rodillas y abdomen están marcados con líneas casi geométricas.
Escultor ático, Kurós (joven), hacia 590–580 a. C. Mármol de Naxos, 194.6 cm de alto. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York · CC0 (dominio público)

Mira este kurós del Metropolitan, una de las primeras estatuas de mármol de una figura humana talladas en el Ática. El pie izquierdo avanza, pero el peso no se mueve: las caderas y los hombros están perfectamente horizontales, y la figura no camina, se ofrece. El cuerpo es una suma de formas casi geométricas: las rodillas, abultamientos casi geométricos; el abdomen, líneas grabadas; el pelo, una peluca de cuentas. Unos cien años después, hacia el 480 a. C., una estatua encontrada en la Acrópolis de Atenas, el llamado Efebo de Kritios (hoy en el Museo de la Acrópolis), cambió las reglas: es la primera estatua antigua conocida que carga el peso en una pierna y relaja la otra. Las caderas se inclinan, los hombros compensan en sentido contrario, la columna se curva. Esa postura, que el Renacimiento llamaría contrapposto («contraposición»), convierte la piedra en un cuerpo que respira y piensa.

Interactivo · Del kurós al contrapposto

Figura esquemática: las inclinaciones crecen con el peso según una regla sencilla (hasta 8° en las caderas y 5.6° en los hombros, en sentido contrario), para mostrar el principio, no para medir ninguna estatua. Las posiciones de ejemplo son aproximaciones.

Hacia el 440 a. C., el escultor Policleto de Argos escribió un tratado, el Canon, hoy perdido, con las proporciones del cuerpo ideal, y lo demostró en una estatua de bronce, el Doríforo («portador de lanza»). Aquí aparece un problema que todo estudiante de arte griego tiene que aprender pronto: la mayoría de las grandes estatuas griegas que conocemos son copias romanas. Los griegos del siglo V a. C. preferían el bronce, que se fundía para reutilizarlo; los romanos, admiradores de Grecia, encargaron copias en mármol. El Doríforo original se perdió y lo conocemos por copias romanas; lo mismo el Discóbolo de Mirón. Los originales en bronce que sobreviven suelen venir del mar, como los dos guerreros que un buceador encontró frente a Riace (Calabria) el 16 de agosto de 1972. Saber si miras un original o una copia cambia lo que puedes decir: un detalle de la superficie puede ser del copista, no del autor.

Interactivo · ¿Original griego o copia romana?

Clasificación según los museos y las fuentes citadas al final. «Se discute» significa que los especialistas no están de acuerdo.

Después de Alejandro Magno (muerto en 323 a. C.), el mundo griego se extendió hasta Egipto y Asia, y el arte del periodo helenístico buscó otras cosas: el movimiento violento (la Victoria de Samotracia, hacia 190 a. C., uno de los pocos grandes originales conservados), el dolor (el Laocoonte), el carácter y la vida de la gente común: niños, viejos, borrachos, vendedores. Durante mucho tiempo se describió este arte como una decadencia tras la edad de oro clásica; hoy se estudia como una ampliación de lo que la escultura podía mostrar.

Estatua de mármol de una mujer anciana, encorvada hacia delante, con la boca entreabierta y el rostro arrugado. Lleva una corona de hojas en el pelo y un vestido fino que se le resbala de un hombro. Con la mano izquierda sujeta una cesta y unas aves; el brazo derecho está roto por encima del codo.
Escultor romano, Estatua de una anciana (a menudo llamada «la vieja del mercado»), hacia 14–68 d. C. (época julio-claudia). Mármol del Pentélico, 126 cm de alto. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York · CC0 (dominio público)

Esta anciana es obra romana, pero el tema es helenístico: la vejez mostrada sin piedad ni idealización, con la espalda vencida, los pómulos hundidos y la boca abierta. Compárala con el kurós: allí, un cuerpo joven y perfecto que no pertenece a nadie en concreto; aquí, un cuerpo gastado que parece de alguien. Y una advertencia que el mármol blanco esconde: la escultura griega y romana estaba pintada. Los restos de color, a veces visibles solo con luz ultravioleta, han permitido reconstrucciones que sorprenden a quien imaginaba una Antigüedad de mármol blanco. Como escribió André Malraux, «Atenas nunca fue blanca».

Roma e Hispania: retrato, ingeniería y ciudad

El arte romano tiene dos caras que conviene ver juntas. La primera es el retrato. En la República, los retratos de los políticos tendían a ser realistas, con arrugas y calvas (los historiadores hablan de «verismo»), y las familias nobles conservaban las imágenes de sus antepasados. Con el Imperio, el retrato se volvió propaganda.

Cabeza de mármol de un hombre joven, de rostro sereno y simétrico, con el pelo en mechones gruesos que caen sobre la frente formando una pequeña horquilla en el centro. La nariz está rota y la superficie tiene manchas ocres.
Escultor romano, Retrato del emperador Augusto, hacia 14–37 d. C. Mármol, 30.5 cm. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York · CC0 (dominio público)

Este retrato de Augusto se fecha hacia 14–37 d. C., es decir, en los últimos meses de su vida o después de su muerte, que llegó en el año 14 d. C., cuando tenía 75 años. Sin embargo, el rostro es el de un hombre de unos treinta y tantos, sereno y sin edad. No es un descuido: en sus retratos Augusto aparece siempre como un hombre de unos 35 años, aunque algunos se hicieron cuando tenía más de setenta. Fíjate en el pelo: los mechones sobre la frente se abren y se curvan en sentidos opuestos, como una pequeña pinza u horquilla, un rasgo que se repite en muchos de sus retratos y que ayuda a identificarlo. Su estatua más famosa, el Augusto de Prima Porta, toma la postura del Doríforo de Policleto: la Roma imperial se presentaba con el cuerpo ideal de la Grecia clásica.

La segunda cara es la ingeniería, que en Roma es también una forma de arte público. En Hispania quedan dos de los mejores ejemplos del mundo romano. Mérida, la antigua Augusta Emerita, fue fundada por orden de Augusto en el 25 a. C. para asentar a soldados veteranos de las legiones V Alaudae y X Gemina, y fue capital de la provincia de Lusitania. Su teatro, promovido por Agripa, se construyó en 16–15 a. C.; desde 1933 acoge un festival de teatro clásico, y el conjunto arqueológico es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1993.

Vista desde abajo de dos pisos de arcos de piedra gris contra un cielo azul. Los pilares están hechos de grandes bloques de granito apilados sin argamasa visible; cada arco es de medio punto y está formado por dovelas en abanico.
Ingenieros romanos, Acueducto de Segovia, finales del siglo I o principios del II d. C. Sillares de granito sin argamasa; hasta 28.5 m de alto. Segovia, España. Tissi · CC0 · Wikimedia Commons

El acueducto de Segovia llevaba agua desde el río Frío, en la sierra, a unos 17 kilómetros, hasta la ciudad; estuvo en uso hasta 1973. Su tramo elevado tiene una arquería completa de 167 arcos y alcanza 28.5 metros de altura (contando casi 6 de cimientos). Mira la foto desde abajo: los bloques de granito están apilados sin argamasa; los sostiene su propio peso y la geometría del arco de medio punto, en el que cada dovela empuja contra la siguiente. La fecha se discutió mucho: el epigrafista Géza Alföldy reconstruyó, a partir de los agujeros de las letras de bronce desaparecidas, una inscripción que atribuía la obra a Domiciano (81–96 d. C.) y propuso el año 98; en 2016 se publicaron pruebas arqueológicas que apuntan a una fecha algo posterior, después del 112, bajo Trajano o al comienzo del reinado de Adriano. El acueducto y la ciudad vieja son Patrimonio Mundial desde 1985.

La Dama de Elche y el arte ibérico

Antes y durante la llegada de Roma, la costa mediterránea y el sur de la península ibérica estaban habitados por los pueblos que los griegos llamaron íberos, con su propia escritura, sus ciudades y su escultura. Su obra más célebre apareció el 4 de agosto de 1897 en La Alcudia, a dos kilómetros de Elche (Alicante), cuando un muchacho, Manuel Campello, la desenterró en una finca.

Busto de piedra caliza de una mujer sobre fondo negro. Tiene el rostro sereno y de rasgos regulares, con un tocado alto sobre la frente y dos grandes ruedas decoradas a los lados de la cara. Sobre el pecho lleva tres collares superpuestos con colgantes en forma de ánfora y un manto de pliegues angulosos.
Escultor íbero, Dama de Elche, siglos V–IV a. C. Piedra caliza, 56 cm de alto. Museo Arqueológico Nacional, Madrid (inventario 26207). Relanzón, Santiago (photo) · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Mírala con el método. El rostro es idealizado, de rasgos regulares, con la boca cerrada y los ojos que no miran a nadie. El tocado es lo que la hace inconfundible: una mitra o diadema sobre la frente y dos grandes ruedas (los «rodetes») a los lados de la cara. Sobre el pecho, tres collares con colgantes en forma de pequeñas ánforas, y un manto de pliegues angulosos. El trabajo muestra influencias del arte griego, pero el conjunto es ibérico. Originalmente estaba pintada. En la espalda tiene un hueco que hizo pensar que sirvió de urna funeraria; y se ha propuesto que pudo formar parte de una estatua de cuerpo entero, como la Dama de Baza, que está sentada.

Su biografía de objeto es también historia del arte. El arqueólogo francés Pierre Paris la vio a los pocos días y el Louvre la compró por 4,000 francos; volvió a España en 1941, en un intercambio de obras entre el gobierno de Vichy y el de Franco; estuvo en el Prado y desde 1971 está en el Museo Arqueológico Nacional. En 1995 el historiador del arte John Moffitt sostuvo en un libro que era una falsificación de finales del siglo XIX. El interactivo recorre las pruebas en orden:

Interactivo · ¿Es auténtica? Las pruebas, en orden

Cada tarjeta dice qué consta y qué aporta a la pregunta. La pieza no resume el debate en una frase: la opinión mayoritaria de los especialistas la tiene por auténtica, y el análisis de 2011 es el dato más fuerte en ese sentido.

La Dama no está sola. En 2023 se encontraron en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), dos bustos femeninos de piedra del siglo V a. C. que recuerdan a la Dama de Elche. Cada hallazgo nuevo vuelve a poner a prueba lo que se creía saber, como pasó con Altamira en 1880.

Lo que un graduado ve sin pensarlo

  • La pintura rupestre es arte con oficio: contornos seguros, volumen aprovechado de la roca, pigmentos diluidos para dar matices.
  • Una costra de calcita sobre una pintura da una edad mínima: la pintura es al menos así de antigua.
  • El uranio-torio supone un sistema cerrado; si la costra perdió uranio, la edad aparente sale demasiado antigua. Por eso las fechas de 2018 sobre los neandertales se discuten.
  • Una figura egipcia es una suma de vistas: cabeza de perfil, ojo y hombros de frente, piernas de perfil; y un canon de 18 cuadros con el ombligo en la línea 11.
  • La figura más grande es la más importante: escala jerárquica, de Egipto a Mesopotamia.
  • Un lamassu tiene cinco patas porque está pensado para verse de frente y de lado.
  • Del kurós al Efebo de Kritios: cuando el peso pasa a una pierna, caderas y hombros se inclinan en sentidos opuestos.
  • La mayoría de las estatuas griegas famosas son copias romanas de bronces perdidos; los originales en bronce suelen venir del mar.
  • La escultura antigua estaba pintada: el mármol blanco es lo que quedó, no lo que se hizo.
  • Augusto nunca envejece en sus retratos: el retrato imperial es un mensaje político.
  • Un objeto tiene biografía: hallazgo, venta, intercambio, museo y debate sobre su autenticidad forman parte de su historia.

Dónde aparece después

  • Arte medieval: Bizancio, el islam y la Europa cristiana (34/102): el mundo romano se transforma; las basílicas, los mosaicos y los capiteles heredan sus formas.
  • Renacimiento y Barroco (34/103): el Laocoonte, desenterrado en Roma en 1506, y el contrapposto vuelven como modelo; Policleto y Vitruvio se leen otra vez.
  • Arte de la América antigua (34/101): las mismas preguntas (para qué se hizo, cómo se fecha, cómo se nombra «arte» un objeto ritual) en las culturas de América.
  • Historia pública, memoria y patrimonio (34/97) y Arte contemporáneo, museos y mercado (34/109): botines, intercambios, restituciones y la conservación de cuevas que el aliento de los visitantes dañaba.
  • En el trabajo: la arqueología, la conservación de arte rupestre, la datación en laboratorio, la museografía y el turismo cultural (Altamira, Mérida, Segovia) parten de lo que se ve en esta materia. Para el contexto histórico de la península, España: Historia Condensada de Al-Ándalus, Imperio y Democracia (27/05).

Si quieres profundizar

  • 📘 Libro (en español). E. H. Gombrich, La historia del arte (Phaidon). Sus primeros capítulos, sobre la prehistoria, Egipto, Mesopotamia y Grecia, siguen siendo la mejor entrada para quien empieza.
  • 📘 Libro (en español). Juan Antonio Ramírez (dir.), Historia del arte, volumen 1: El mundo antiguo (Alianza, 1996). Manual universitario escrito por especialistas españoles, de la prehistoria a Roma.
  • 🌐 Recursos gratis, en español. El sitio del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira y el del Museo Arqueológico Nacional (Madrid), donde está la Dama de Elche. En inglés, SmartHistory of Art en LibreTexts (gratis), con ensayos obra por obra.
  • 🌐 Curso de bajo costo, en español. Historia del Arte: Del Arte Prehistórico al Renacimiento, de la Universidad de Palermo (Argentina): empieza por las pinturas de las cuevas, las esculturas y los megalitos, y sigue con Egipto (Coursera: inscribirse es gratis; el acceso completo a materiales y tareas es de pago, con prueba gratuita).
Para llevar

El arte más antiguo se hizo para ritos, tumbas, ofrendas y reyes, y se mira con las mismas herramientas que un cuadro: forma, técnica, función y contexto. Pero aquí la pregunta «¿cuándo?» es un problema de laboratorio (el uranio-torio da edades mínimas, y sus supuestos se discuten), y la pregunta «¿cómo representa?» tiene respuestas que no son la nuestra: la vista compuesta egipcia, las cinco patas del lamassu, el paso inmóvil del kurós, el peso desplazado del contrapposto, el Augusto eternamente joven. Y cada objeto trae su biografía: cómo se encontró, quién se lo llevó y quién duda de él.

Prueba esto: busca en tu ciudad o en tu país una obra antigua (un resto arqueológico, una escultura en un museo, una ruina romana o prehispánica) y averigua tres cosas: para qué se hizo, cómo se sabe su fecha y cómo llegó al lugar donde está hoy.

Fuentes y para profundizar

Fuentes. A. W. G. Pike y otros, «U-Series Dating of Paleolithic Art in 11 Caves in Spain», Science 336, 2012; D. L. Hoffmann, C. D. Standish, M. García-Diez, P. B. Pettitt, J. A. Milton, J. Zilhão y otros, «U-Th dating of carbonate crusts reveals Neandertal origin of Iberian cave art», Science 359, 23 de febrero de 2018, pp. 912–915; R. White y otros, «Still no archaeological evidence that Neanderthals created Iberian cave art», Journal of Human Evolution, 2020 (artículo 102640), y la respuesta de Hoffmann y otros en la misma revista, julio de 2020; Erik Iversen, Canon and Proportions in Egyptian Art (1955; 2.ª ed. 1975); Eleanor Guralnick, sobre las proporciones de los kuroi (1978); Émile Cartailhac, «Mea culpa d'un sceptique», L'Anthropologie, 1902; John F. Moffitt, Art Forgery: The Case of the Lady of Elche (University Press of Florida, 1995).

Obras y datos. Fichas del Metropolitan Museum (kurós, lamassu, relieve de Senusret I, anciana, retrato de Augusto) consultadas por su base de datos abierta; ficha de la Dama de Elche (MAN, inventario 26207) en Wikimedia Commons; Wikipedia en español e inglés, «Cueva de Altamira» / «Cave of Altamira», «Uranium–thorium dating», «Cave of La Pasiega», «Liang Metanduno», «Karampuang cave», «Caves in the Maros-Pangkep karst», «Blombos Cave», «Chauvet Cave», «Lascaux», «Artistic canons of body proportions», «Art of ancient Egypt», «Narmer Palette», «Nefertiti Bust», «Amarna art», «Victory Stele of Naram-Sin», «Code of Hammurabi», «Lamassu», «Ishtar Gate», «Kouros», «Kritios Boy», «Contrapposto», «Polykleitos», «Doryphoros», «Discobolus», «Riace bronzes», «Apollo Belvedere», «Laocoön and His Sons», «Venus de Milo», «Winged Victory of Samothrace», «Hellenistic art», «Polychrome», «Roman portraiture», «Augustus of Prima Porta», «Mérida, Spain», «Roman Theatre (Mérida)», «Aqueduct of Segovia», «Lady of Elche» / «Dama de Elche», consultadas el 3 de noviembre de 2026. Las páginas de Wikipedia se usan como compilación y no sustituyen a las fuentes primarias que citan.

Para tu español
arte rupestre (cave and rock art) · costra de calcita (calcite crust) · mano en negativo (hand stencil) · escala jerárquica (hierarchical scale) · cuadrícula (grid) · kurós (kouros, Greek statue of a youth) · contrapposto (counterpoise stance) · sillar (ashlar block) · dovela (voussoir) · urna cineraria (cinerary urn)