Estás seguro de dónde dejaste el coche, de quién estuvo en la fiesta, de cuál de los dos autos te cerró el paso. Lo ves clarísimo. Entonces una foto, un recibo u otra persona te contradice, y la imagen de la que estabas tan convencido resulta haber sido armada poco a poco, después de los hechos.
O esto: estás en una mesa ruidosa, conversando, y al otro lado del salón alguien dice tu nombre. No oíste nada más de esa conversación, pero tu nombre te sacó de la tuya. O intentas retener un número de teléfono mientras un amigo te dicta otro, y uno de los dos simplemente desaparece.
La psicología cognitiva estudia esos momentos cotidianos: cómo una mente recibe un torrente de información, se queda con un poco, almacena una fracción de eso y reconstruye el resto cuando hace falta. Quien la estudia deja de fiarse de la sensación de «lo recuerdo perfectamente» y empieza a preguntar cómo se construyó ese recuerdo. Importa en las aulas, en las cabinas de los aviones y, como veremos, en los tribunales.
- Quién la cursa
- Toda carrera de Psicología, normalmente en el segundo año. Neurociencia, lingüística, informática (inteligencia artificial) y educación llevan una versión, y en la ruta de Derecho aparece en el cuarto año por su mitad de memoria (el testimonio de testigos).
- Para qué sirve
- Explicar cómo funcionan la atención, la memoria, el razonamiento y el lenguaje, con experimentos que miden tiempos, cuentan errores y comparan condiciones.
- Viene después de
- Sensación y percepción (34/21), que a su vez requiere Psicobiología (34/17).
- Lleva a
- Psicología del desarrollo (34/23), y fuera de la psicología a Economía conductual (34/27), Aprendizaje automático (34/30) y, para quienes estudian Derecho, Derecho procesal y prueba (34/08) y Derecho y proceso penal (34/05).
- Qué te da esta pieza
- No sabrás diseñar un experimento: de eso se ocupa Métodos de investigación en psicología (34/20). Sí habrás sentido en esta página los límites de tu atención y de tu memoria, y sabrás por qué un testigo muy seguro no es lo mismo que un testigo exacto. Lecturas previas más ligeras (en inglés): Memory: How to Make Things Stick (en inglés, 17/04) y The Biases That Fool Everyone (en inglés, 17/02). Las demos de abajo son juguetes de una sola persona, cronometrados en tu dispositivo, no estudios.
La atención es un haz estrecho y casi todo el mundo queda fuera
Recibes mucho más de lo que puedes procesar, así que la mente selecciona. En 1953 Colin Cherry puso a la gente a oír dos voces, una en cada oído, y les pidió repetir una. Podían, y de la otra voz apenas sabían decir nada, salvo que era una voz; si en ella aparecía su propio nombre, a menudo lo captaban. El modelo del filtro de Broadbent (1958) fue la primera respuesta: un cuello de botella deja pasar un solo canal. Los modelos posteriores hicieron el filtro más permeable, y el debate sobre cuán temprano o tarde actúa sigue vivo.
La versión moderna más vistosa es la ceguera por falta de atención (inattentional blindness). En el famoso experimento del «gorila» (Daniel Simons y Christopher Chabris, 1999), quienes contaban los pases de un equipo de baloncesto a menudo no notaban a una persona disfrazada de gorila que cruzaba la escena; en la mayoría de los grupos, cerca de la mitad no la vio. Los ojos están bien. Ves lo que atiendes, y no puedes saber qué te falta porque lo que falta no viene marcado.
La forma más limpia de sentir ese límite es el efecto Stroop (J. Ridley Stroop, 1935). Leer una palabra es tan automático que se cuela cuando intentas nombrar el color de su tinta. El conflicto cuesta un tiempo que se puede medir.
Toca el color de la tinta, no la palabra. Seis pruebas fáciles (palabra y tinta coinciden) y seis difíciles (no coinciden). Tu dispositivo cronometra cada toque.
Doce pruebas bastan para mostrar el efecto. No es una medición de ti, y el cronometraje en una pantalla táctil añade ruido.
La mayoría es más lenta en las pruebas con conflicto, a menudo por una décima de segundo o más, y comete más errores. No se «cargó» más información: dos procesos automáticos compitieron por una sola respuesta. Quien estudia esto se lleva la lección a todas partes: la atención es un único haz estrecho que solo se puede dividir pagando un precio, y por eso hablar por teléfono perjudica la conducción incluso con manos libres.
La memoria de trabajo guarda unos cuatro bloques, no siete dígitos
Cuando mantienes un número de teléfono en la cabeza usas la memoria de trabajo: la libreta donde guardas cosas mientras las usas. El artículo de George Miller de 1956, «El mágico número siete, más o menos dos», hizo famoso el 7. Trabajos posteriores, sobre todo la revisión de Nelson Cowan en 2001, sostienen que el límite real ronda los cuatro bloques cuando se impide ensayar y reagrupar. La palabra clave es bloque (chunk): una unidad que para ti es una sola cosa. Las letras U-N-A-M-I-B-M-O-N-U son diez elementos, o tres bloques si conoces las siglas.
Baddeley y Hitch (1974) describieron esa libreta como un pequeño conjunto de piezas: un bucle para los sonidos, una pizarra para las imágenes y un controlador que dirige la atención. Lo práctico que se queda es esto: el almacén es pequeño, se sobrescribe con facilidad, y la salida no es esforzarse más sino agrupar mejor. Por eso los expertos parecen tener una memoria enorme en su campo y una memoria corriente fuera de él.
Los dígitos se generan de nuevo cada vez y se muestran 0.7 s cada uno (los grupos tienen una pausa más larga entre ellos). Prueba 7 sueltos y luego 9 en tríos.
La mayoría logra unos seis o siete dígitos sueltos y rinde notablemente mejor con cadenas largas si van agrupadas, porque tres grupos de tres son tres bloques. No es un truco: es todo el mecanismo de la mejora de la memoria. El número de bloques sigue siendo pequeño; lo que crece es el bloque.
Codificación y recuperación: lo que entra decide lo que sale
Recordar tiene dos mitades. La codificación es cómo se procesa la información al entrar; la recuperación es cómo la sacas de nuevo. En 1972 Fergus Craik y Robert Lockhart sostuvieron que el procesamiento profundo (¿qué significa esto para mí?) vence al superficial (¿qué aspecto tiene?), y el resultado se ha sostenido bien. Una segunda idea, la especificidad de la codificación, dice que una pista funciona en la medida en que se parece a cómo se grabó el recuerdo. En un estudio conocido de 1975, Godden y Baddeley hicieron que buzos aprendieran listas de palabras en tierra o bajo el agua; las palabras se recordaban mejor en el lugar donde se habían aprendido. El efecto del contexto es real pero modesto y no siempre aparece, así que «estudia donde te van a examinar» es un pequeño extra, no una regla.
Luego está el tiempo. Hermann Ebbinghaus (1885) midió su propio olvido de sílabas sin sentido y vio que la pérdida es más rápida al principio y después se aplana. Una réplica de 2015 (Murre y Dros) encontró la misma forma. La conclusión práctica es el efecto de espaciado: repasar algo justo cuando empieza a desvanecerse frena la siguiente caída. El juguete de abajo usa un modelo exponencial sencillo con constantes inventadas, así que muestra la forma de la idea, no tu olvido.
Modelo: retención = e−t/S. Se parte de S = 3 días (inventado). Cada repaso devuelve la retención al 100% y multiplica S por 2.5 (también inventado). El olvido real depende del material y de la persona.
Sin repaso, en este modelo casi no queda nada al día 30 (menos de 0.01%). Con un repaso, cerca de 2%. Con cuatro repasos espaciados, cerca de 87%. Los números son inventados; lo que importa es el hallazgo de que el espaciado le gana al estudio de última hora.
La memoria se reconstruye cada vez, no se reproduce
La imagen popular es la de una grabación de video. La imagen de la investigación, que se remonta a Remembering (1932) de Frederic Bartlett, es la de una reconstrucción: al recordar, armas el recuerdo a partir de fragmentos más lo que sabes de cómo suelen ser las cosas. Eso hace a la memoria eficiente y propensa al error, y los errores no son al azar: se desplazan hacia lo que tiene sentido. Esa idea de una memoria que no es un archivo sino un tejido vivo tiene un antecedente en la lengua de este curso: en su conferencia Croonian de 1894 ante la Royal Society, Santiago Ramón y Cajal sugirió que las células piramidales de la corteza pueden volverse más elaboradas con el tiempo, como un árbol que crece y extiende sus ramas, una de las primeras ideas de que aprender cambia físicamente el cerebro.
Una forma clara de verlo es el paradigma que James Deese (1959) y luego Henry Roediger y Kathleen McDermott (1995) convirtieron en herramienta estándar. Estudias una lista de palabras que giran en torno a una palabra que no aparece, por ejemplo cama, descanso, cansado, soñar, siesta, y después dices qué palabras viste. Mucha gente «reconoce» la palabra ausente, aquí dormir, casi tanto como las que sí estaban. Pruébalo.
Aparecen quince palabras, 1.2 s cada una. Después siguen doce palabras, una por una; toca si cada una estaba en la lista.
Es una adaptación al español de la lista del estudio de Roediger y McDermott (1995), construida en torno a la palabra ausente «dormir»; no es la lista validada del estudio original, pero funciona con la misma lógica. En la prueba, la mitad de las palabras fueron estudiadas, cuatro no tienen relación y dos están relacionadas pero no se mostraron.
La misma maquinaria explica los resultados más conocidos de Elizabeth Loftus. En 1974 Loftus y John Palmer mostraron películas de choques de coches y preguntaron a qué velocidad iban los autos cuando «se estrellaron» o «se tocaron». El grupo de «estrellaron» calculó unos 66 km/h (41 mph); el de «tocaron», unos 51 km/h (32 mph). Una semana después, quienes habían oído «estrellaron» eran más propensos a decir que había vidrios rotos que nunca estuvieron en la película. En 1995 Loftus y Jacqueline Pickrell implantaron un falso recuerdo infantil de haberse perdido en un centro comercial, y cerca de una cuarta parte de los 24 participantes dijo recordarlo. Los críticos señalan que «recordar» en estos estudios es parcial y que implantar un recuerdo entero es más difícil que implantar un detalle. El punto firme es más estrecho y sigue siendo importante: la sugestión posterior al hecho puede cambiar lo que la gente cuenta, y no se nota el cambio.
Testigos presenciales: sinceros, seguros y a veces equivocados
Aquí la ciencia de la memoria se cruza con la ley. En Estados Unidos, el Innocence Project informa que en cerca de 69% de las primeras 367 exoneraciones por ADN que contabiliza hubo una identificación errónea por testigos (el porcentaje era cerca de 75% en recuentos anteriores, con menos casos). Los países difieren en cómo realizan y valoran las identificaciones: en España, por ejemplo, la Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1882 regula (arts. 368 y 369) el reconocimiento «en rueda», que exige colocar a la persona señalada junto a otras de circunstancias exteriores semejantes. Pero la memoria humana es la misma en todas partes. El informe de 2014 de la Academia Nacional de Ciencias de EE. UU., Identifying the Culprit, revisó la evidencia y recomendó prácticas como las ruedas «ciegas» (quien las dirige no sabe quién es el sospechoso) y registrar la confianza del testigo en la primera identificación.
El resumen más justo tiene dos mitades, y los investigadores discrepan en su peso. Muchos estudios muestran que la confianza en el juicio, tras meses de interrogatorios repetidos, dice poco sobre la exactitud. John Wixted y Gary Wells (2017) argumentaron que la primera declaración de confianza, tomada de una rueda no contaminada, es bastante informativa: las identificaciones iniciales con alta confianza suelen ser correctas, y las de baja confianza suelen ser erróneas. Ambas cosas pueden ser ciertas, porque «seguro» en el juicio no es lo mismo que «seguro» al principio.
Para ver la estructura, tomemos prestada la teoría de detección de señales. Un testigo recibe una señal de familiaridad por cada rostro. La del culpable es más fuerte en una cantidad d′ (sensibilidad). El testigo también tiene una vara (el criterio): qué tan familiar debe sentirse un rostro para elegirlo. La rueda pone al posible culpable entre cinco figurantes parecidos. Cuando el culpable no está, un testigo que siente presión para elegir elegirá igual.
Modelo de juguete: seis rostros, familiaridad normal de igual varianza; el testigo elige el rostro más familiar si supera la vara. Culpable presente y ausente son igual de probables. Un testigo real es más desordenado.
Fíjate en lo que muestran los controles. Con d′ en 0, el testigo no sabe nada y sus elecciones son ruido. Con la vara baja, el testigo señala a alguien casi siempre, y en las ruedas sin culpable ese alguien es inocente. Subir la vara cuesta identificaciones correctas, pero elimina casi todas las falsas. Por eso los reformistas se centran en el procedimiento: administración ciega, figurantes justos y no decirle al testigo «bien, señaló al sospechoso».
Heurísticos: reglas rápidas que casi siempre funcionan y a veces no
El artículo de Amos Tversky y Daniel Kahneman de 1974, «Judgment under Uncertainty: Heuristics and Biases», mostró que la gente juzga las probabilidades con atajos. Disponibilidad: lo que viene fácil a la mente parece frecuente, por eso tras una noticia se sobreestiman los accidentes aéreos. Representatividad: lo que se parece a un tipo parece probablemente de ese tipo, y así el problema de «Linda» (1983) lleva a muchos a juzgar «cajera de banco y feminista» más probable que «cajera de banco», aunque una parte nunca puede ser más probable que el todo. Anclaje: un número que acabas de oír arrastra tu estimación hacia él.
Gerd Gigerenzer y otros sostienen que los heurísticos no son solo errores: en el entorno adecuado, las reglas simples funcionan bien, y los «sesgos» son en parte artefactos de cómo se plantean los problemas. El bando de Kahneman dice que los errores son sistemáticos y costosos. Ambos coinciden en que importa cómo se presentan los números. Un caso clásico de Tversky y Kahneman vuelve a involucrar a un testigo.
Un taxi atropelló a un peatón de noche. Algunos taxis de la ciudad son azules y el resto, verdes. Un testigo dice que el taxi era azul. Probado con luz similar, el testigo acierta el color una parte de las veces.
Números ilustrativos; el 15% y el 80% son la versión clásica de los libros de texto. Imagina 1,000 taxis y cuéntalos.
Con 15% de taxis azules y un testigo con 80% de exactitud, la probabilidad de que el taxi fuera de verdad azul es de cerca de 41%, no 80%. De 1,000 taxis, 150 son azules y el testigo llama azules a 120 de ellos; de los 850 verdes, llama azules por error a 170. Así, 120 de 290 reportes de «azul» son correctos. En el informe de Tversky y Kahneman, la mayoría respondió cerca del 80% del testigo, ignorando la tasa base. Contar personas en vez de multiplicar probabilidades (las «frecuencias naturales» de Gigerenzer) vuelve mucho más fácil dar con la respuesta correcta.
Lenguaje y pensamiento: ¿la palabra moldea la idea?
A Edward Sapir y Benjamin Lee Whorf se les atribuye la idea de que el lenguaje moldea el pensamiento. La versión fuerte, que no puedes pensar lo que no puedes decir, ha sido rechazada: la gente piensa en cosas para las que no tiene palabra, y los bebés piensan antes de hablar. La versión débil, que el lenguaje empuja la atención y la memoria, tiene apoyo. Berlin y Kay (1969) mostraron que los términos de color en distintas lenguas siguen un orden casi universal, lo que sugiere que la biología limita el vocabulario. Y Winawer y colegas (2007) hallaron que los hablantes de ruso, cuya lengua tiene palabras básicas separadas para azul claro (goluboy) y azul oscuro (siniy), distinguían más rápido dos azules a ambos lados de esa frontera, una ventaja que desaparecía si debían repetir una cadena de dígitos al mismo tiempo. Otras afirmaciones, como que el género gramatical hace que los hablantes describan los objetos de otra manera, son más discutidas, y varios resultados famosos sobre lenguaje y pensamiento han sido difíciles de replicar. Di «el lenguaje empuja» y detente ahí.
La crisis de replicación toca todo este curso. En 2015 la Open Science Collaboration intentó repetir 100 estudios de psicología publicados; cerca de 97% de los originales tuvo resultados significativos y cerca de 36% de las réplicas. Los efectos de psicología cognitiva, que suelen ser dentro de una misma persona y medidos en milisegundos, resistieron mejor que los sociales. Stroop, la posición serial y los falsos recuerdos se replican con facilidad. Trata con cautela las afirmaciones muy grandes que salen de estudios pequeños, y consulta Métodos de investigación en psicología (34/20).
Lo que un graduado ve sin pensarlo
- La atención es un haz estrecho: lo que no atendiste no está «visto pero olvidado»; nunca se guardó.
- La memoria de trabajo guarda unos cuatro bloques. Agrupar mejor, no esforzarse más, es como la gente retiene más.
- Qué tan a fondo procesas algo al entrar decide qué tan fácil sale.
- Repasar al borde del olvido le gana a releer todo de una sentada.
- Recordar es reconstruir. Un recuerdo vívido, detallado y seguro puede estar equivocado.
- Las preguntas hechas después de un suceso pueden cambiar el recuerdo sin ninguna sensación de cambio.
- La exactitud de un testigo depende del procedimiento: cómo se hizo la rueda y qué tan pronto se registró su confianza.
- Cuando alguien te dé una probabilidad, pregunta por la tasa base; cuenta casos en vez de multiplicar fracciones.
- El lenguaje empuja el pensamiento; no lo encierra.
Dónde aparece después
- Psicología del desarrollo (34/23): la memoria, la atención y el razonamiento no son fijos. La memoria de trabajo y la teoría de la mente de los niños crecen, y en los mayores la velocidad de procesamiento baja mientras el vocabulario sigue creciendo.
- Economía conductual (34/27): el programa de heurísticos y sesgos es donde nació buena parte de ese campo; su historial de replicación es mixto, como dice la pieza de economía.
- Aprendizaje automático (34/30): la memoria humana como sistema que reconstruye a partir de pistas se parece a los modelos que rellenan huecos con contenido probable, lo cual es a la vez una fortaleza y la fuente de errores muy seguros de sí mismos.
- Derecho: Derecho y proceso penal (34/05) y Derecho procesal y prueba (34/08) se topan de frente con la memoria de los testigos. Los tribunales de cada país valoran las identificaciones de forma distinta, y varias jurisdicciones han adoptado reformas en las ruedas.
- En el mundo: control aéreo y diseño de cabinas (atención y carga de trabajo), diseño de interfaces, enseñanza (espaciado y práctica de recuperación), entrevistas policiales y la advertencia que merece cualquier «lo recuerdo clarísimo».
Si quieres profundizar
- 📘 Libro de texto. Michael Eysenck y Mark Keane, Cognitive Psychology: A Student's Handbook (Routledge / Psychology Press; en inglés). Muy usado en el Reino Unido y en el ámbito internacional, a fondo y centrado en la investigación.
- 📘 Libro de texto. Daniel Reisberg, Cognition: Exploring the Science of the Mind (W. W. Norton; en inglés). Muy usado en EE. UU., más amable en una primera lectura.
- 📘 Más ligero, en español. Daniel Schacter, Los siete pecados de la memoria (Ariel), y Daniel Kahneman, Pensar rápido, pensar despacio (Debate, 2012), teniendo en cuenta que algunos estudios de priming del segundo no se replicaron. La charla de TED de Elizabeth Loftus, «How reliable is your memory?» (en inglés), es corta.
- 🌐 Curso gratuito. MIT OpenCourseWare 9.00SC Introduction to Psychology (otoño de 2011; en inglés), cuyas clases incluyen memoria y cognición; los capítulos gratuitos de Noba (en inglés) cubren cada tema de esta pieza.
La mente es un haz estrecho de atención, una libreta de cuatro bloques y un almacén largo que reconstruye cada vez que lo usa. Ese diseño es eficiente, y significa que lo vívido y la seguridad no son prueba de exactitud. El buen procedimiento, como el repaso espaciado, las ruedas ciegas y contar casos en vez de fiarse de una sensación, es como la gente se protege de su propia mente.
Prueba esto: esta semana, cuando estés seguro de un detalle del mes pasado, busca algo que lo pueda comprobar (un mensaje, una foto, un recibo). Fíjate en cuántas veces lo esencial estaba bien y algún detalle se había movido sin que lo notaras.
Fuentes. Cherry 1953 y Broadbent 1958 (atención selectiva); Stroop 1935; Simons y Chabris 1999, Perception 28; Miller 1956, Psychological Review 63; Cowan 2001, Behavioral and Brain Sciences 24; Baddeley y Hitch 1974; Craik y Lockhart 1972; Godden y Baddeley 1975; Ebbinghaus 1885 y Murre y Dros 2015, PLoS ONE (réplica); Bartlett 1932; Ramón y Cajal, conferencia Croonian de 1894, Proceedings of the Royal Society of London 55; Deese 1959 y Roediger y McDermott 1995, JEP: Learning, Memory, and Cognition 21; Loftus y Palmer 1974, Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior 13 (estimaciones medias según el verbo: «smashed» unos 41 mph, o 66 km/h; «contacted» unos 32 mph, o 51 km/h); Loftus y Pickrell 1995, Psychiatric Annals 25 (24 participantes, cerca de una cuarta parte informó el falso suceso); Innocence Project (identificación errónea por testigos en 69% de 367 exoneraciones por ADN en su recuento actual, cifra anterior cerca de 75%); Ley de Enjuiciamiento Criminal de España (1882), arts. 368 y 369, texto consolidado en el BOE; National Research Council 2014, Identifying the Culprit; Wixted y Wells 2017, Psychological Science in the Public Interest 18; Tversky y Kahneman 1974, Science 185, y 1983 (Linda); Gigerenzer y Hoffrage 1995; Berlin y Kay 1969; Winawer et al. 2007, PNAS 104; Open Science Collaboration 2015, Science 349. Cada número que muestra un interactivo se calculó en node: problema de los taxis 120/290 = 41.4%; el modelo de la rueda con d′ 1.5 y vara 1.5 da 45% de elecciones correctas, 35% sin elección cuando el culpable está presente y 5.5% de elección del sospechoso inocente cuando está ausente; modelo de olvido, día 30: menos de 0.01% sin repaso, 2.1% con un repaso, 87.2% con repasos los días 1, 3, 7 y 14 (S crece de 3 a unos 117 días). La lista de palabras del falso recuerdo es una adaptación al español. Adaptada de la pieza en inglés Cognitive Psychology: A Narrow Beam and a Rebuilding Crew.
- 🌐 MIT OCW 9.00SC Introduction to Psychology (en inglés)
- 🌐 Elizabeth Loftus, «How reliable is your memory?» (TED) (en inglés)
- 📘 Schacter, Los siete pecados de la memoria
- 📘 Kahneman, Pensar rápido, pensar despacio
Esto describe investigación; no es asesoría médica ni legal. Si tienes dificultades con tu memoria, tu ánimo o tu bienestar, un médico o un servicio local puede ayudarte; findahelpline.com reúne líneas de ayuda gratuitas por país.