Párate frente a la valla de Nogales. Del lado de Arizona, los ingresos de los hogares son mucho más altos, los niños terminan la escuela y los caminos y la electricidad funcionan. A pocos metros, en Sonora, México, la gente comparte el mismo desierto, buena parte de la ascendencia y la comida, y muchos familiares. Daron Acemoglu y James Robinson abren con este par de ciudades su libro de 2012, Por qué fracasan los países. Su respuesta: no es la geografía ni la cultura, son las reglas bajo las que vive cada lado, y quién las hizo.
No todos aceptan esa respuesta, y la historia de por qué es la historia de esta materia. La economía política está donde se encuentran la economía y la política. La economía pregunta cómo responde la gente a los incentivos; la política pregunta quién fija los incentivos, y para quién. Juntas permiten preguntar por qué unos gobiernos cobran impuestos altos y otros bajos, por qué algunos países petroleros son ricos y estables y otros ninguna de las dos cosas, y por qué unos pocos países de Asia oriental pasaron de la pobreza a la riqueza en una generación.
Esta pieza describe cómo interactúan la economía y la política; no es asesoría de inversión ni de política pública. Las cifras de los modelos de juguete son ilustrativas, no datos de ningún país.
- Quién la cursa
- Estudiantes de Ciencia Política y de Economía, normalmente en el tercer o cuarto año. Los programas de Oxford (PPE), el departamento de ciencia política y el de economía del MIT, Sciences Po y el programa de gobierno de Harvard enseñan versiones de ella, a menudo como "economía política del desarrollo" o "economía política comparada". En las facultades de habla hispana suele aparecer con ese nombre o como "economía política" dentro de Ciencias Políticas y Administración Pública.
- Para qué sirve
- Explicar cómo las instituciones, los intereses y las elecciones moldean los resultados económicos, y cómo las condiciones económicas moldean la política a su vez.
- Viene después de:
- Microeconomía (34/14), Teoría de juegos (34/15) y Política comparada (34/51).
- Lleva a:
- Es una materia de cierre; ninguna posterior la exige. Terrenos vecinos: Economía del desarrollo (34/39), Comercio y finanzas internacionales (34/38) y Economía pública (34/37).
- Lo que te da esta pieza
- No podrás estimar el efecto de una institución. Verás seis grandes afirmaciones del campo, el mejor argumento a favor de cada una y la objeción más fuerte. Lecturas más suaves para empezar: La economía mixta (en inglés, 31/05) y Los grandes debates (en inglés, 31/06), que tratan sistemas más que mecanismos, e Instituciones: las reglas invisibles que nos moldean (en inglés, 30/05). En español, El voto obligatorio (18/07) y La corrupción: cómo se mide y qué ha funcionado (18/10) tocan dos de los temas de abajo.
Instituciones y crecimiento: las reglas del juego
El historiador económico Douglass North definió las instituciones como "las reglas del juego" de una sociedad: las formales (una constitución, el derecho de propiedad, un tribunal) y las informales (normas, expectativas). North, que compartió el premio Nobel de economía de 1993, sostuvo que lo que separa a los países ricos de los pobres es menos lo que tienen que las reglas que le dicen a la gente si su esfuerzo será recompensado. Si una agricultora espera que le confisquen la cosecha, siembra menos. Si un inventor espera que vendan una copia en la calle de al lado, inventa menos.
Conviene exponer con justicia las explicaciones rivales. Geografía: enfermedades tropicales, suelos pobres y distancia de las rutas comerciales (Jeffrey Sachs, Jared Diamond). Cultura: creencias sobre la confianza y el trabajo, en una tradición que llega hasta Max Weber. Políticas: si las decisiones de un gobierno sobre comercio, gasto y moneda favorecen el crecimiento. La visión institucional dice que esas otras cosas importan, pero sobre todo a través de las reglas bajo las que vive la gente. El debate es cuánto, y si las instituciones son la causa profunda o un eslabón de una cadena más larga.
Instituciones extractivas e inclusivas, y sus críticos
La versión de Acemoglu y Robinson es audaz. Las instituciones económicas inclusivas protegen la propiedad de la gente común, hacen cumplir los contratos y dejan que cualquiera abra un negocio; descansan en instituciones políticas inclusivas que reparten el poder ampliamente. Las instituciones extractivas dejan que una élite estrecha se quede con lo que otros producen, y esa élite se resiste al cambio, porque una nueva tecnología o una competencia justa podrían amenazarla. Su argumento histórico incluye la colonización: donde los colonos europeos morían pronto de enfermedades, los colonizadores montaron sistemas para extraer riqueza en lugar de establecerse, y esos sistemas persistieron tras la independencia. En 2024 Acemoglu, Simon Johnson y Robinson compartieron el premio Nobel de economía por esta línea de trabajo.
Un caso de la región sirve para ver cómo se puede poner a prueba una tesis así. La economista Melissa Dell estudió la mita minera, un sistema de trabajo forzoso que funcionó en el Perú y Bolivia entre 1573 y 1812. Comparó distritos justo dentro y justo fuera del límite del área de la mita (un diseño de "discontinuidad", que verás en Métodos de investigación en ciencia política, 34/55) y encontró que hoy los hogares de los distritos que estuvieron sujetos a ella consumen alrededor de una cuarta parte menos y que la desnutrición crónica infantil es unos 6 puntos porcentuales mayor (Econometrica, 2010). Dell propone un mecanismo: en la zona de la mita hubo menos grandes haciendas, y hoy esos distritos tienen peor conexión vial y más agricultura de subsistencia. Es un estudio entre muchos, y su interés aquí es mostrar que la pregunta "¿cuenta la historia de las instituciones?" se puede someter a una prueba con datos.
Las críticas vienen de varias direcciones, y son serias. Jeffrey Sachs sostiene que el libro subestima la geografía, la tecnología y la política internacional, y señala que Singapur y Corea del Sur crecieron rápido sin ser democracias. Jared Diamond sostiene que la geografía pesa más y pregunta de dónde salen las buenas instituciones en primer lugar. Francis Fukuyama dice que la dicotomía inclusiva/extractiva es demasiado tosca y que el crecimiento de China encaja mal con la teoría. William Easterly dice que los estudios de caso carecen de respaldo estadístico; Arvind Subramanian plantea la causalidad inversa, pues los países ricos pueden costearse mejores instituciones. Un resumen justo: la mayoría de los economistas acepta que las instituciones importan; hay desacuerdo real sobre si la división inclusiva/extractiva explica tanto como afirma el libro.
Juguete ilustrativo, no el modelo de Acemoglu y Robinson: una economía de Solow (producción = capital elevado a 0.33; la gente invierte el 25 por ciento de lo que conserva; el capital se desgasta un 5 por ciento al año) en la que la élite se apropia de una parte de la producción y la consume. Las dos economías empiezan con el mismo capital.
Sin JavaScript: en el juguete, una parte del 40 por ciento deja el ingreso por persona a los 100 años en cerca del 82 por ciento del nivel con una parte del 10 por ciento, y una parte del 80 por ciento deja a la economía sin crecimiento alguno.
Fíjate en dos cosas. La producción a los 100 años baja cuanto más sube la parte, porque la gente conserva menos para invertir. Pero lo que recibe la élite a largo plazo es máximo con una parte de más o menos dos tercios, no del 100 por ciento: un gobernante que se lo lleva todo mata aquello de lo que vive. Es la idea de Mancur Olson del "bandido estacionario": incluso un gobernante egoísta quiere una base de impuestos que dure, y lo que lo frena es su necesidad de futuro. Lo que el juguete no puede mostrar es qué cambia el incentivo del gobernante, que es justo lo que discuten el libro y sus críticos.
La maldición de los recursos
Parece natural que el petróleo, el gas o los diamantes enriquezcan a un país. Sin embargo, en 1995 Jeffrey Sachs y Andrew Warner informaron que los países con más exportaciones de recursos naturales tendían a crecer más despacio. Los politólogos añadieron una historia política: Michael Ross sostuvo en 2001 que el petróleo en particular se asocia con menos democracia, porque un gobierno financiado por la renta petrolera no necesita cobrarle impuestos a los ciudadanos, y los ciudadanos a quienes no se cobra impuestos exigen menos voz. Los economistas señalan la "enfermedad holandesa", llamada así por los efectos del campo de gas de Groninga, hallado en 1959: un auge de recursos sube el tipo de cambio y perjudica otras exportaciones, como las fábricas y el campo. Los precios de los recursos, además, oscilan mucho, lo que hace que los presupuestos den latigazos.
Es una tendencia, no una ley. Un estudio de 2008 de Brunnschweiler y Bulte sostuvo que la abundancia de recursos, a diferencia de la dependencia de las exportaciones, no perjudica el crecimiento, y otro posterior sugirió que lo que causa los problemas es la volatilidad de los precios y no la abundancia. Noruega fundó su fondo petrolero en 1990, y su regla solo permite al gobierno gastar hasta cerca del 3 por ciento del fondo al año. Botsuana, exportadora de diamantes, se cita a menudo como otro éxito. Otra vez las instituciones: ambos tenían reglas que funcionaban antes de que llegara el dinero.
La región tiene su propio ejemplo con el cobre. Chile aplica desde 2001 una regla de balance estructural, que separa el gasto del gobierno del ciclo económico y de las oscilaciones del precio del cobre y del molibdeno. En 2007 constituyó el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES), con un aporte inicial de US$2,580 millones, casi todo el saldo de un fondo anterior de estabilización del cobre. Un fondo así está pensado para gastarse en los años malos: en octubre de 2024 el Ministerio de Hacienda informó un retiro de US$1,000 millones, tras otros retiros del mismo año. Es un diseño, no una garantía: lo que hace funcionar una regla es que se cumpla, y eso depende otra vez de las instituciones.
Ilustrativo: una trayectoria aleatoria del precio del petróleo a 30 años (semilla fija), con ingresos = 100 × precio. Gasto = ingreso promedio + (1 − parte ahorrada) × la distancia al promedio; el fondo rinde el 3 por ciento. Un fondo negativo significa que el gobierno se endeudó.
Sin ahorrar nada, el gasto sigue al precio: auge, luego caída y obras a medio hacer cuando el precio baja. Si se ahorra todo lo que pasa del promedio, el gasto es plano. Pero entonces el fondo depende de una buena estimación del "promedio", y una racha larga de precios bajos lo vacía. Por eso las reglas reales, la de Noruega incluida, se discuten sin parar.
Redistribución y votante mediano
En una democracia, si los pobres son más que los ricos, ¿por qué no votan para quitarles más? El modelo clásico es de Allan Meltzer y Scott Richard (1981), sobre las bases de Duncan Black (1948) y Anthony Downs (1957). Pon a los votantes en una línea según su ingreso. Si todos votan una sola pregunta, la posición ganadora es la del votante mediano, el que tiene exactamente la mitad de los votantes a cada lado. En una sociedad donde el ingreso promedio es mayor que el mediano (unos pocos muy ricos suben el promedio), el votante mediano gana si se grava a todos y se reparte por igual. Así que más desigualdad, dice el modelo, debería significar más redistribución.
Ilustrativo: los ingresos siguen una distribución lognormal con promedio 1. Cada votante elige la tasa de impuesto que maximiza su ingreso después de impuestos más la transferencia igual para todos, con un desperdicio que crece con el cuadrado de la tasa. No está calibrado a ningún país.
Sin JavaScript: con los valores iniciales, el votante decisivo gana cerca de 0.73 del promedio y prefiere un impuesto de cerca del 27 por ciento; si el 40 por ciento más pobre no puede votar, la tasa preferida baja a cero.
Sube la desigualdad y sube la tasa que prefiere el votante decisivo; excluye a los votantes pobres y baja. Los datos reales son más duros con el modelo. Los estudios encuentran algo de apoyo (uno halló una redistribución más agresiva donde el ciudadano mediano saldría ganando, en 79 países) y algunas contradicciones: el votante decisivo en algunos referendos no era el mediano, y muchas democracias desiguales redistribuyen poco. Entre las explicaciones propuestas están la participación electoral y el dinero, que favorecen a los ricos, las creencias de los votantes sobre la justicia y la movilidad, y la forma en que los partidos empaquetan los temas. Quién vota importa tanto que algunos países lo han vuelto una obligación legal: mira El voto obligatorio (18/07).
Hay otra explicación, que el modelo deja fuera: que el Estado pueda cobrar. En el informe Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe 2025, que la OCDE publica con otras instituciones (la CEPAL y el BID, entre ellas), el promedio simple de los ingresos tributarios de los países de la región fue del 21.3% del PIB en 2023, frente al 33.9% del promedio de la OCDE. Una diferencia así no se explica solo con lo que prefieren los votantes: depende también de qué se puede gravar, de cuánto se evade y de qué tan capaz es la administración tributaria. Es un buen punto de partida para Economía pública (34/37).
Variedades de capitalismo
No todas las economías de mercado funcionan igual. En Varieties of Capitalism (2001), Peter Hall y David Soskice dividieron a los países ricos en economías liberales de mercado (Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, Australia, Canadá y Nueva Zelanda) y economías coordinadas de mercado (Alemania, Japón, Suecia, Austria y otras). En las primeras, las empresas se coordinan sobre todo mediante mercados y contratos. En las segundas, dependen más de la negociación, de los organismos sectoriales y de relaciones largas. Su afirmación trata de las complementariedades: un rasgo en un área funciona mejor junto a rasgos que le correspondan en las otras. La financiación bancaria paciente combina con empleos de larga duración; las destrezas propias de una empresa combinan con empresas que no se quitan los trabajadores unas a otras. La contratación flexible y los mercados bursátiles combinan con destrezas generales que se mueven entre empleadores.
Esto muestra la lógica de la teoría, no datos. Los países reales mezclan; Francia, Italia y España no encajan limpiamente en ningún tipo, y Hall y Soskice trataron los dos tipos como los extremos de un espectro.
Hall y Soskice predijeron que las economías liberales se inclinan por la innovación radical (software, biotecnología) y las coordinadas por la mejora gradual (máquinas herramienta, automóviles). Los críticos responden que el marco subestima el cambio (Alemania reformó su mercado laboral desde los años noventa), trata a los actores como atrapados en las instituciones y descansa en parte en que Estados Unidos es un caso atípico. Sigue siendo una manera estándar de ver que el "capitalismo" tiene varios diseños. Se conecta con La economía mixta (en inglés, 31/05) de la biblioteca.
Desarrollo liderado por el Estado en Asia oriental
En los años sesenta Corea del Sur era pobre; un texto estándar de economía dice que su producción por persona creció cerca del 7 por ciento anual durante más de treinta años, y un documento de trabajo calcula el ingreso por habitante de 1962 en menos de cien dólares estadounidenses. El Estado no dejó esto solo al mercado. En Corea, Japón y Taiwán, los gobiernos dirigieron el crédito hacia industrias elegidas, empujaron a las empresas a exportar y protegieron industrias nuevas. El estudio de Chalmers Johnson sobre el ministerio de comercio de Japón (1982), el de Alice Amsden sobre Corea (1989) y el de Robert Wade sobre Taiwán (1990) describieron un "Estado desarrollista". El informe del Banco Mundial El milagro del Asia oriental (The East Asian Miracle, 1993) atribuyó el éxito sobre todo a políticas amigables con el mercado, con un papel menor para la intervención, una interpretación que sus críticos discutieron.
Las mismas herramientas fracasaron en otras partes: muchos gobiernos que escogieron ganadores escogieron perdedores. Lo que difirió, sostienen los estudiosos, es que los Estados de Asia oriental ataron el apoyo al desempeño (a las exportaciones, no solo a las promesas) y tenían burocracias capaces. La visión de libre mercado sostiene que los países triunfaron a pesar de la intervención, o que la lección es la apertura al comercio y la alta inversión. No está resuelto. Lo que no se discute es la aritmética del crecimiento compuesto, que explica por qué décadas de crecimiento rápido transforman a un país. Para ver los mismos temas desde el lado de la economía, lee Economía del desarrollo (34/39).
Aritmética pura: ingreso después de n años = (1 + g)n. El crecimiento real es irregular.
Al 7 por ciento anual, el ingreso por habitante se duplica cada diez años más o menos y es unas 7.6 veces mayor a los treinta. Al 2 por ciento es 1.8 veces mayor. Un país al 2 por ciento durante una generación se ve casi igual a ojos de sus ciudadanos; al 7 por ciento parece otro país.
Lo que un graduado ve sin pensarlo
- Las reglas importan al menos tanto como los recursos: pregunta quién las hizo y a quién benefician.
- Hasta un gobernante egoísta necesita una base de impuestos. Lo que frena el saqueo es la necesidad que tiene el gobernante de un futuro, o el poder de otros para controlarlo.
- Las instituciones son una explicación fuerte con críticos fuertes. Di qué afirmación quieres decir: "importa" o "importa más".
- La riqueza en recursos es un riesgo, no una maldición: oscilaciones de precio, un tipo de cambio que aprieta a otras industrias y un Estado que no necesita los impuestos de sus ciudadanos.
- En una democracia, la preferencia del votante mediano es una fuerza. Cuando no predice la política, pregunta quién vota de verdad y a quién se escucha de verdad.
- Un Estado que no puede cobrar impuestos no puede redistribuir, por mucho que lo quiera la mayoría.
- El capitalismo tiene varios diseños, y los rasgos tienden a venir en paquetes que combinan.
- La política industrial tiene un historial de éxitos y de fracasos: busca qué hizo responsables a los éxitos.
- Pequeñas diferencias en las tasas de crecimiento se acumulan en mundos distintos.
Dónde aparece después
- Economía del desarrollo (34/39): las mismas preguntas sobre los países pobres, desde el lado del economista.
- Comercio y finanzas internacionales (34/38): aranceles, tipos de cambio y política industrial en la economía mundial.
- Economía pública (34/37): los impuestos y el Estado de bienestar, donde se usa el modelo del votante mediano.
- Métodos de investigación en ciencia política (34/55): cómo tratan los estudiosos de poner a prueba afirmaciones como "las instituciones causan crecimiento".
- Política latinoamericana (34/56): presidencialismo, transiciones y reformas de la región, con las herramientas de esta materia.
- En el mundo: las reglas de los fondos soberanos, los debates sobre política industrial en Europa, Estados Unidos y China, y por qué los gobiernos de democracias desiguales redistribuyen o no.
Si quieres profundizar
- 🌐 Curso gratis, en inglés. MIT OpenCourseWare 14.75, Political Economy and Economic Development (Benjamin Olken, otoño de 2012): cómo los sistemas políticos afectan el crecimiento; corrupción, democracia, dictadura y guerra, y cómo evaluar la evidencia.
- 🌐 Curso gratis, en español. OCW de la UPV/EHU: Fundamentos de Análisis Político (licencia Creative Commons, acceso sin registro): estructuras, Estados fuertes y débiles, partidos y movimientos. No es de economía, pero da el vocabulario político para esta materia.
- 📘 Para empezar, en español. Daron Acemoglu y James Robinson, Por qué fracasan los países (Deusto, 2012). Léelo junto a un crítico, como la reseña de Jared Diamond o la de Francis Fukuyama.
- 📘 Clásico, en español. Mancur Olson, Poder y prosperidad (Siglo XXI, 2001): la idea del bandido estacionario y la superación de las dictaduras.
- 📘 Texto, en inglés. Torsten Persson y Guido Tabellini, Political Economics: Explaining Economic Policy (MIT Press, 2000): el tratamiento formal estándar; exigente.
- 📘 Texto, en inglés. Peter Hall y David Soskice (eds.), Varieties of Capitalism (Oxford University Press, 2001): el libro detrás de una idea, con los capítulos de casos.
La prosperidad depende mucho de las reglas y de quién tiene el poder de cambiarlas. Las instituciones, los recursos, los votantes y las estrategias de desarrollo explican algo cada uno, y cada uno tiene un crítico serio. Toma las afirmaciones como afirmaciones y pregunta de cada una qué evidencia la resolvería.
Prueba esto: elige un país que conozcas y nombra una institución que proteja la propiedad o los contratos de la gente común, y una que permita a los poderosos esquivarla. Pregunta quién perdería si cambiara.
Fuentes. North, Institutions, Institutional Change and Economic Performance (1990); Nobel de 1993. Acemoglu y Robinson, Why Nations Fail (2012; Nogales; críticos Sachs, Diamond, Fukuyama, Subramanian y Easterly, según los resume la entrada de Wikipedia del libro); el Nobel de economía de 2024 a Acemoglu, Johnson y Robinson. Dell, "The Persistent Effects of Peru's Mining Mita", Econometrica 78(6), 2010, 1863-1903 (mita de 1573 a 1812 en el Perú y Bolivia; diseño de discontinuidad de regresión; consumo de los hogares alrededor de una cuarta parte menor y desnutrición infantil unos 6 puntos mayor, según el resumen del artículo). Sachs y Warner (1995); Ross, "Does Oil Hinder Democracy?", World Politics (2001); Brunnschweiler y Bulte (2008); campo de Groninga descubierto en 1959. Noruega: fondo petrolero establecido en 1990, límite de gasto de cerca del 3 por ciento anual (Wikipedia, "Government Pension Fund of Norway"). Chile: Ministerio de Hacienda, ficha del Fondo de Estabilización Económica y Social (constituido el 6 de marzo de 2007 con US$2,580 millones, de los cuales US$2,563.7 millones eran el saldo del antiguo fondo de estabilización del cobre; retiro de US$1,000 millones informado en octubre de 2024) y Dirección de Presupuestos (regla de balance estructural desde 2001). Votante mediano: Black (1948), Downs (1957), Meltzer y Richard (1981); resultados empíricos mixtos (Milanovic 2000; Levitt 1996; Brunner y Ross 2010, según la entrada de Wikipedia sobre el teorema del votante mediano). Ingresos tributarios: OCDE y otros, Revenue Statistics in Latin America and the Caribbean 2025 (promedio simple de los países de la región, 21.3% del PIB en 2023; promedio de la OCDE, 33.9%; el número de países varía según la fuente: 26 o 27). Olson, "Dictatorship, Democracy, and Development", APSR (1993). Variedades de capitalismo: Hall y Soskice (2001); críticas de Crouch, Taylor y otros, según las resume la entrada de Wikipedia. Asia oriental: Johnson, MITI and the Japanese Miracle (1982); Amsden, Asia's Next Giant (1989); Wade, Governing the Market (1990); Banco Mundial, The East Asian Miracle (1993). Crecimiento de Corea: un texto de macroeconomía (Krugman y Wells) dice cerca del 7 por ciento anual durante más de 30 años; un documento de trabajo informa que el ingreso por habitante pasó de unos US$87 en 1962 a US$5,199 en 1989 (aproximado; las definiciones difieren). Los modelos de juguete y el cálculo del crecimiento compuesto son del autor, calculados y revisados. Ediciones en español: Deusto (2012) y Siglo XXI (2001), según los registros de Wikipedia y Open Library.
- 🌐 MIT OpenCourseWare 14.75 (gratis, en inglés)
- 🌐 UPV/EHU OCW: Fundamentos de Análisis Político (gratis, en español)
- 📘 Acemoglu y Robinson, Por qué fracasan los países · Olson, Poder y prosperidad · Hall y Soskice, Varieties of Capitalism (en inglés)