Hacia 1853, unos trabajadores que excavaban las ruinas de Nínive, en lo que hoy es el norte de Irak, sacaron a la luz miles de tablillas de barro cocido de la biblioteca de un rey asirio. Casi veinte años después, en 1872, un asistente del Museo Británico llamado George Smith leyó una de ellas y, según se cuenta, se emocionó tanto que empezó a quitarse la ropa en la sala de lectura. La tablilla contaba de un hombre al que un dios avisa que construya un barco antes de un gran diluvio, y de las aves que suelta para buscar tierra seca. Era siglos más antigua que la Biblia, y la historia del diluvio sonaba asombrosamente conocida.
La tablilla pertenece al Poema de Gilgamesh, la historia larga más antigua que podemos leer. Esta pieza recorre ese mundo: los poemas de Mesopotamia, Grecia, la India, Roma, África occidental, Irán, las tierras altas mayas de Guatemala y la Castilla de hace ochocientos años, que vinieron antes que la novela. Y cuenta un descubrimiento sorprendente sobre cómo se hicieron casi todos.
Hay una razón para que el Cid y el Popol Vuh tengan aquí un lugar propio. El primero es el gran poema épico que se conserva en castellano, y en él se ve, verso a verso, la misma maquinaria de la épica oral que se descubrió estudiando a Homero. El segundo es el libro de los mayas k'iche', escrito en su lengua con letras latinas pocos años después de la conquista, y su único manuscrito conocido hizo un viaje de Guatemala a Chicago que es, en sí mismo, una lección de historia.
- Quién la cursa
- Estudiantes de Letras, Filología Hispánica, Lengua y Literaturas Hispánicas, Letras Clásicas y Literatura Comparada, normalmente en el año 1. En la UNAM, por ejemplo, la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas abre el primer semestre con Literatura Española 1 (Medieval), que dedica una unidad al Cantar de mio Cid y a sus "recursos nemotécnicos"; el núcleo de Humanidades de la Universidad de Columbia empieza con Homero. También está en la ruta de Historia (año 1): una epopeya es una fuente que hay que saber leer, ni crónica ni pura invención.
- Para qué sirve
- Para conocer las historias con las que discute toda la literatura posterior, y para entender que estas obras se recitaban o cantaban, no se leían en silencio.
- Viene después de:
- Narrativa (34/57), por el vocabulario de trama, tiempo y punto de vista; va junto a Lectura atenta y poesía (34/82).
- Lleva a:
- Teatro y tragedia (34/84), que nació del mito griego; La novela (34/85); Traducción y literatura mundial (34/88); Literatura en español: mil años de una lengua (34/89). En Historia: El mundo antiguo (34/91) y El mundo medieval, 500–1500 (34/93).
- Qué te da esta pieza
- No habrás leído el Mahabharata. Sabrás qué es cada una de estas obras, de dónde viene, por qué los especialistas siguen discutiendo sobre ella y por cuál empezar. Los textos religiosos se leen aquí como literatura; eso no toca lo que significan para los creyentes. Lectura más fácil, sobre los mayas y sus vecinos: Antes de Colón: las grandes civilizaciones (06/01).
Poemas hechos en voz alta: la composición oral y el hallazgo de Parry y Lord
¿Por qué Homero sigue diciendo "Aquiles, el de los pies ligeros" incluso cuando Aquiles está sentado, enfurruñado en su tienda? Un joven estudioso estadounidense, Milman Parry, notó en su tesis doctoral en la Sorbona, en 1928, que esos epítetos parecían elegidos no por su sentido sino por su sonido. Cada héroe tiene varias frases hechas de distintas longitudes, y el poeta toma la que llena el trozo de verso que le falta. Esas frases fijas son fórmulas: Parry definió la fórmula como una expresión que se usa con regularidad, en las mismas condiciones métricas, para expresar una idea dada.
Parry entendió que no era un estilo literario sino una herramienta para componer rápido, en público y con ritmo. Para comprobarlo viajó a Yugoslavia en 1933 y en 1935 y grabó a cantores vivos de épica oral. Su asistente, Albert Lord, siguió el trabajo tras la muerte de Parry en 1935 (un disparo accidental en Los Ángeles) y publicó The Singer of Tales en 1960. El hallazgo: esos cantores no memorizaban un texto fijo. Recomponían el canto cada vez a partir de fórmulas y esquemas de historia, y cada uno juraba que cantaba la misma canción de siempre.
El castellano tiene su propio laboratorio de esta idea. El Cantar de mio Cid no se mide como Homero (el verso griego cuenta sílabas largas y breves; el del Cid tiene un número variable de sílabas y una pausa en medio), pero cada tirada, el grupo de versos que comparten una misma asonancia al final, le exige al poeta un sonido. Y el Cid tiene epítetos para cada sonido: "el que en buen ora cinxo espada" ("el que en buena hora se ciñó la espada", es decir, fue armado caballero) termina en á-a; "el que en buen ora nasco" ("el que en buena hora nació") termina en á-o; y en una tirada en ó el mismo epíteto se dobla a "naçió". Pruébalo con el juguete: elige un héroe y el hueco que queda, y la página da la fórmula que cabe.
Frases homéricas reales, con las sílabas contadas en la transliteración; el hexámetro griego cuenta sílabas largas y breves, no solo sílabas, así que aquí es un juguete para enseñar. Versos del Cid según la edición de Ramón Menéndez Pidal (1913), con la ortografía algo simplificada; las vocales de la asonancia son las de la última palabra.
Ese es el corazón de la idea de Parry y Lord: una frase heroica es una unidad de ritmo tanto como de sentido. Los poemas pasaban de boca en boca por composición en la ejecución, y por eso no hay un "original" como lo imaginamos. Los especialistas siguen discutiendo cuánto de esto describe a Homero: cuánto de la Ilíada fue oral, cuándo se puso por escrito (la fecha habitual de su composición va de finales del siglo VIII a mediados del VII a. C.) y si un solo genio le dio forma. Y la idea misma de que el verso formulario sea una marca de composición oral se discute, como en la larga polémica sobre la poesía en inglés antiguo y, como se verá abajo, sobre el Cid. Lo que no está en duda es que tradiciones orales hicieron estas obras, y que para leerlas bien hay que pensar en una voz y en una sala.
Gilgamesh: la historia más antigua y su miedo a la muerte
Gilgamesh es el rey de Uruk, dos tercios dios y un tercio hombre, que oprime a su ciudad hasta que los dioses le fabrican un igual: Enkidu, un hombre salvaje hecho de barro. Se hacen amigos, matan al monstruo Humbaba y al Toro del Cielo, y los dioses deciden que uno de los dos debe morir. Enkidu enferma y muere. Gilgamesh no lo acepta hasta que, como dice el poema, un gusano cae de la nariz de su amigo. Aterrado, viaja al fin del mundo para encontrar a Utnapishtim, el único humano que recibió la vida eterna.
El texto tiene capas. Primero vinieron poemas sumerios sobre Gilgamesh, algunos quizá de hacia 2100 a. C. Las tablillas más antiguas de una epopeya única y continua son paleobabilónicas, de hacia 1800 a. C. La versión que más se lee es la babilónica estándar: doce tablillas reunidas por el erudito Sîn-lēqi-unninni en algún momento entre 1300 y 1000 a. C., con el título "El que vio lo profundo", halladas en la biblioteca de Asurbanipal en Nínive. La historia del diluvio que cuenta Utnapishtim en la tablilla XI es la que leyó Smith en 1872. Y la respuesta de Gilgamesh a la muerte no es la inmortalidad sino una muralla: vuelve a casa y le muestra al barquero los muros de Uruk, que son lo que queda.
Mira la tablilla un momento. Cabe en dos manos (unos 15 centímetros de alto). Cada marca es la huella de un cálamo de caña apretado en el barro fresco, y la raya vertical separa dos columnas de texto. Lo que ves es un fragmento: la parte izquierda está rota, y los asiriólogos reconstruyen los huecos comparando con otras copias. Así nos llega casi toda la literatura antigua: en pedazos, y en más de una versión.
La historia del diluvio aparece también, de otra forma, en el Atrahasis mesopotámico y en el Génesis. Especialistas como Andrew George sostienen que el Génesis sigue de cerca el relato de Gilgamesh y que un origen mesopotámico es ampliamente aceptado. Compáralos.
Resumido de las versiones estándar (la edición de Gilgamesh de Andrew George; el Atrahasis; Génesis 6–9). Cada uno es un texto rico, con variantes; esta tabla solo compara rasgos generales.
Homero: la cólera y el regreso
La Ilíada (15,693 versos en la edición estándar) no es la historia de la guerra de Troya. Es la historia de unas semanas cerca de su final, puesta en marcha por una pelea y un berrinche: Aquiles se retira del combate, su amigo Patroclo muere en su lugar, y la ira de Aquiles se vuelve contra Héctor. El poema no termina con la caída de Troya sino con Aquiles, en su tienda, devolviéndole el cuerpo de Héctor a Príamo, el padre de Héctor. La escena más devastadora de la literatura occidental es la de dos viejos enemigos llorando juntos a sus muertos.
La Odisea (unos 12,100 versos) es su espejo: un hombre que intenta volver a casa y una casa que espera que vuelva. Está llena de las herramientas de Narrativa (34/57): empieza en mitad de las cosas (in medias res), y Odiseo cuenta él mismo sus andanzas sentado en un banquete, de modo que el héroe es también el narrador y el lector puede preguntarse cuánto creerle.
Una nota breve sobre una lectura famosa. En Mímesis (1946), el crítico alemán Erich Auerbach contrapuso el estilo homérico, que lo saca todo a la luz, con el relato de Abraham e Isaac en la Biblia hebrea, que casi no da vida interior y deja que el lector llene el silencio. Muchos especialistas han llevado el contraste más lejos y muchos lo han discutido. Es una buena lección de cómo un lector atento construye un argumento.
El Mahabharata y el Ramayana: las historias más largas jamás contadas
Las dos grandes epopeyas sánscritas de la India son enormes. El Mahabharata, atribuido por la tradición al sabio Vyasa, tiene más de 100,000 shlokas (estrofas de dos versos) y, con sus largos pasajes en prosa, unos 1.8 millones de palabras: unas diez veces la Ilíada y la Odisea juntas. Cuenta la historia de dos ramas de primos, los Pandavas y los Kauravas, y de la guerra de dieciocho días que destruye a una generación. Dentro está la Bhagavad Gita, la conversación en el campo de batalla entre el guerrero Arjuna y Krishna sobre el deber y la acción. Los especialistas la ven como una obra compuesta que creció durante siglos: sus partes más antiguas no son mucho anteriores a 400 a. C., y alcanzó más o menos su forma actual a comienzos del periodo Gupta, hacia el siglo IV d. C.
El Ramayana, atribuido al poeta Valmiki, es más corto: unos 24,000 shlokas en siete libros. Su tema es Rama, príncipe de Ayodhya, desterrado catorce años con su esposa Sita y su hermano Lakshmana; Sita es raptada por el rey demonio Ravana, y Rama, con la ayuda del dios mono Hanuman, la recupera. Los especialistas sitúan su composición oral original a mediados del primer milenio a. C. Se ha vuelto a contar por toda Asia, desde la versión tamil de Kamban en el siglo XII y el Ramcharitmanas en hindi de Tulsidas en 1576 hasta el Reamker de Camboya y el Ramakien de Tailandia. Para mucha gente la pregunta no es "qué pasa en el Ramayana" sino "cuál Ramayana".
¿Qué tan largas son estas obras? Mueve el control a tu velocidad de lectura y compara, con el Cid como medida de casa.
Número aproximado de versos: Cantar de mio Cid 3,730 (más los dos del colofón); Eneida 9,896; Odisea 12,109; Ilíada 15,693; Ramayana unos 24,000 shlokas × 2; Shahnameh unos 50,000 dísticos × 2; Mahabharata más de 100,000 shlokas × 2. Un hexámetro griego, un verso del Cid y medio shloka no miden lo mismo, así que esto compara órdenes de magnitud, no tiempos exactos.
La Biblia hebrea como literatura
La Biblia hebrea (el Antiguo Testamento cristiano) es, entre otras cosas, una de las grandes obras literarias, y desde la década de 1980 críticos como Robert Alter (The Art of Biblical Narrative, 1981) han enseñado a ver su oficio: descripción escasa, diálogo rápido, palabras clave que se repiten y una manera de contar dejando cosas fuera. Un creyente la lee como Escritura; un estudiante de literatura puede leer la misma página por cómo funciona, y las dos lecturas no son rivales. Se compuso y se editó durante muchos siglos (las fechas se discuten; buena parte se sitúa, a grandes rasgos, entre los siglos VIII y II a. C.).
Su poesía descansa en el paralelismo: un verso dice algo, y el siguiente lo vuelve a decir con otras palabras, pero empujado un paso más. La Reina-Valera de 1909, una traducción clásica al español hoy en el dominio público, da así el Salmo 19:1:
Los cielos cuentan la gloria de Dios,
y la expansión denuncia la obra de sus manos.Salmo 19:1, Reina-Valera (1909)
La segunda mitad no repite la primera sin más. "Los cielos" se vuelven "la expansión" (el firmamento), "cuentan" se vuelve "denuncia" (en el español antiguo, "anuncia") y "la gloria de Dios" se vuelve "la obra de sus manos": la proclamación pasa de las palabras a las cosas hechas. La poesía hebrea piensa en pares, como el verso regulado chino (ver Lectura atenta y poesía, 34/82), y el lector en español lo siente incluso en traducción.
Virgilio: una epopeya para fundar un imperio
La Eneida la escribió en latín Virgilio entre el 29 y el 19 a. C. Murió en el 19 a. C. en Brindisi y pidió que se quemara el manuscrito sin terminar. El emperador Augusto lo desautorizó y ordenó a sus albaceas literarios que lo publicaran. El poema (9,896 versos) toma a Homero a propósito: los primeros seis libros, el viaje de Eneas desde la Troya en llamas hasta Italia, se comparan a menudo con la Odisea; los seis últimos, la guerra contra los latinos, con la Ilíada. Empieza "Arma virumque cano": "Canto las armas y al hombre".
Donde Homero no tiene nación, Virgilio tiene una: Eneas es un fundador, obediente al destino, que renuncia a una amante (Dido, reina de Cartago) para cumplir con su deber hacia la Roma que vendrá. Los lectores llevan dos mil años discutiendo si el poema celebra el imperio de Augusto o llora lo que cuesta, y su escena final, en la que el héroe mata con ira a un enemigo que le suplica, es la prueba más fuerte para cualquiera de los dos bandos.
El Cantar de mio Cid: la épica que habla castellano
El Cantar de mio Cid se conserva en un solo manuscrito, hoy en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid: 74 hojas de pergamino copiadas en la primera mitad del siglo XIV (probablemente hacia 1320–1330) a partir de un ejemplar anterior. Le faltan tres hojas, entre ellas la primera, así que el poema que leemos empieza ya empezado, con el héroe llorando al salir de su casa: "De los sos ojos tan fuertemientre llorando". Sus 3,730 versos se dividen, desde la edición de Menéndez Pidal de 1913, en tres cantares: el del destierro, el de las bodas de las hijas del Cid y el de la afrenta de Corpes.
La historia, en breve. El rey Alfonso VI destierra a Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. Sin tierra y sin el favor del rey, el héroe gana batallas, toma Valencia y manda al rey regalo tras regalo hasta recuperar su gracia. El rey casa a sus hijas con los infantes de Carrión, nobles de alto linaje que resultan cobardes; en el robledal de Corpes las golpean y las abandonan. El Cid no se venga por su mano: pide justicia en las cortes de Toledo, sus campeones vencen a los infantes en duelo, y las hijas se casan con los príncipes de Navarra y de Aragón. La afrenta se resuelve en un tribunal, no con una espada mágica.
Eso es lo que más sorprende a quien viene de otras épicas: el realismo. No hay magia. Hay dinero, y mucho: en el primer cantar el Cid, sin fondos, empeña con dos prestamistas de Burgos, Raquel y Vidas, unas arcas que dice llenas de oro y que en realidad están llenas de arena. Y hay una frase que resume el conflicto político del poema, en boca de los vecinos de Burgos que lo ven partir (verso 20):
¡Dios, qué buen vassallo, si oviesse buen señor!"¡Dios, qué buen vasallo, si tuviera buen señor!" Verso 20, edición de Menéndez Pidal
Leído como fuente, el poema hace lo que hace la épica: mezcla historia y arreglo. El Rodrigo Díaz histórico nació hacia 1045–1050, tomó Valencia en junio de 1094 y murió allí en 1099. Sus hijas reales se llamaban Cristina y María (el poema las llama doña Elvira y doña Sol) y se casaron con el infante Ramiro de Pamplona y con Ramón Berenguer III, conde de Barcelona. El poema dice al final que "oy los reyes d'España sos parientes son" (verso 3724), y Menéndez Pidal, en su edición, explica por qué un oyente de hacia 1200 lo sabía cierto: por un nieto, García Ramírez, rey de Navarra, y por una bisnieta, Blanca, la sangre del Cid llegó a los reyes de Castilla.
Mira la página con calma, porque cuenta tres historias. Primero, la fórmula: en la línea 9 se lee "al que en buen ora naçió", y tres líneas más abajo vuelve casi igual: la misma frase hecha cerrando dos versos de una tirada en ó. Segundo, la fecha: en las líneas 19 y 20, justo encima de los renglones desvaídos, está el colofón, "Per Abbat le escrivió en el mes de mayo / en era de mill e CC XLV años". La era hispánica se adelantaba 38 años a la cristiana, así que 1245 es el año 1207 (era el año del ejemplar que se copió; la copia que ves es del siglo XIV). Menéndez Pidal creyó ver en esa cifra una C raspada, lo que daría 1307; estudios posteriores, como los de Alberto Montaner, no encontraron rastro de esa raspadura. Tercero, las manchas: las de color marrón oscuro vienen de los reactivos químicos con que, desde el siglo XVI, los lectores intentaron hacer legible la tinta gastada. Y las líneas casi borradas de abajo son, según Menéndez Pidal, un añadido de otra mano del mismo siglo XIV: piden vino a quien escuchó el poema ("dadnos del vino; si non tenedes dineros, echad allá unos peños"), justo lo que pedía un juglar después de recitar.
¿Quién lo compuso y cómo? Aquí el Cid repite la discusión sobre Homero, con nombres propios. Ramón Menéndez Pidal, el gran filólogo español del siglo XX, defendió la postura que se llamó neotradicionalista: el poema nació de una tradición de juglares, cerca de los hechos, hacia 1140, y Per Abbat solo lo copió. Frente a él, los individualistas, con el hispanista británico Colin Smith (The Making of the Poema de mio Cid, 1983), vieron un autor culto, quizá el propio Per Abbat, escribiendo hacia 1207; Smith matizó después que Per Abbat pudo ser solo copista. Joseph Duggan aplicó la teoría de Parry y Lord y sostuvo (1989) que el poema se compuso hacia 1200, en lo esencial como lo tenemos, en el curso de la actuación de un cantor. Hoy la mayoría de los especialistas sitúa el poema tal como lo conocemos alrededor de 1200; Montaner propone entre 1195 y 1207, obra de un autor culto con formación jurídica (y el poema, en efecto, se resuelve en un juicio). Lo oral y lo escrito, en el Cid, no se excluyen: un autor que sabía leer pudo componer con la herramienta de los juglares.
Tres tradiciones vivas: Sundiata, el Popol Vuh y el Shahnameh
Sundiata. La epopeya de Sundiata Keita, que fundó el Imperio de Malí en el siglo XIII (su reinado se fecha hacia 1235–1255), todavía la interpretan en África occidental los jeliw (en singular, jeli; a menudo llamados griots), guardianes hereditarios de la historia y del elogio. Cuenta la historia de un príncipe que nació lisiado y no pudo caminar hasta los siete años; entonces se levantó, dobló una barra de hierro y llegó a ser el rey que venció al rey hechicero Sumanguru. No hay un texto único: la versión escrita más conocida es la francesa de Djibril Tamsir Niane, Soundjata ou l'épopée mandingue (1960), basada en lo que contó el jeli Mamadou Kouyaté y traducida al inglés por G. D. Pickett en 1965. Cada interpretación es distinta, que es exactamente lo que describieron Parry y Lord.
El Popol Vuh. Es el libro de los k'iche', un pueblo maya de las tierras altas de Guatemala. Su nombre suele traducirse como "Libro del Consejo" o "Libro de la Comunidad"; literalmente, el libro "de la estera", porque la estera tejida era el símbolo de la autoridad y de la unidad del pueblo. Empieza con los intentos fallidos de los dioses de hacer a los seres humanos: primero de barro, y se deshicieron; luego de madera, que no tenían sentimientos ni alababan a sus creadores, y fueron destruidos por un diluvio (de ellos, dice el relato, descienden los monos); por fin de maíz, y esa vez funcionó. Su centro es la historia de los gemelos héroes, Hunahpú e Ixbalanqué, que bajan a Xibalbá, el inframundo, vencen a sus señores en su propio juego de pelota y en sus pruebas, y se convierten en el sol y la luna. La última parte es historia: los linajes de los señores k'iche', una genealogía que los estudiosos han podido comparar con documentos coloniales.
Lo que sabemos del texto se sostiene sobre un solo manuscrito. Los k'iche' lo escribieron en su lengua, con el alfabeto latino que habían aprendido de los frailes, probablemente entre 1554 y 1558 (los estudiosos Adrián Recinos y Dennis Tedlock lo fechan comparando la genealogía del final con documentos coloniales). El propio preámbulo dice que lo escriben porque el antiguo libro ya no se puede ver. Ese texto se perdió. Lo que sobrevive es la copia que hizo, a comienzos del siglo XVIII, el dominico Francisco Ximénez, cura de Santo Tomás Chichicastenango: la portada da 1701–1703, y la Newberry Library, que la guarda, da un margen de 1700 a 1715. Ximénez copió el texto k'iche' en una columna y puso al lado su traducción al español.
Fíjate en las dos columnas. La izquierda abre en mayúsculas: "ARE V XE OHER tzih varal quiche vbi"; la derecha, también en mayúsculas, dice "ESTE ES EL PRINCIPIO DE LAS antiguas historias aqui en el quiche". Es una página bilingüe hecha por un fraile que conocía la lengua de su parroquia, y que por eso mismo salvó un libro que, de otro modo, no tendríamos. Las dos columnas resumen la situación de casi toda la literatura indígena de la época colonial: llega a nosotros por manos que no eran las de sus autores. Leerla bien exige preguntar, a la vez, qué dice el texto k'iche' y qué hizo con él quien lo copió.
Después vino el viaje. El manuscrito pasó de Chichicastenango a la biblioteca de la universidad en la Ciudad de Guatemala, de allí a Francia, a un coleccionista de Chicago y a una biblioteca donde estuvo casi olvidado hasta que un estudioso guatemalteco lo buscó. Recórrelo paso a paso.
Fechas de la Newberry Library (guía de investigación sobre el Popol Vuh), de los artículos de referencia sobre la obra y sobre Adrián Recinos, y del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala (2012). Donde las fuentes difieren, la etapa lo dice.
El Shahnameh. El "Libro de los reyes" de Ferdousí, terminado en 1010 d. C. en persa, tiene unos 50,000 dísticos, desde los primeros reyes míticos hasta la conquista árabe de Irán. Se le suele atribuir haber ayudado a mantener viva la lengua persa. Su tragedia más querida es la de Rostam y Sohrab: un padre que mata en combate a su propio hijo sin saber quién es.
Ponlas en el tiempo. Mueve el año y mira cuáles de estas obras existen ya por escrito.
Las fechas son la cifra más temprana en que la obra existía en algo parecido a su forma conocida, o en que se puso por escrito por primera vez; muchas son estimaciones de los especialistas, y en las epopeyas orales la tradición es más antigua que cualquier texto. Para el Cid se usa 1207, el año del ejemplar que copió Per Abbat; el códice conservado es del siglo XIV. Los años negativos son antes de Cristo.
Lo que un graduado ve sin pensarlo
- La literatura más antigua se hizo en voz alta; por eso repite, usa frases hechas y no tiene un único original.
- Una fórmula es una herramienta de ritmo tanto como de sentido. Aquiles es "el de los pies ligeros" porque el verso necesitaba ese hueco; el Cid "cinxo espada" o "nasco" según la asonancia de la tirada.
- Las epopeyas tratan del precio del heroísmo: el duelo de Aquiles, el terror de Gilgamesh a la muerte, la duda de Arjuna en el campo de batalla, el destierro del Cid.
- Las historias viajan y cambian. El diluvio del Génesis tiene primos mesopotámicos; el Ramayana tiene mil versiones.
- "La misma historia" nunca es del todo la misma: pregunta qué versión, qué interpretación, qué traducción, qué copia.
- Muchos textos antiguos dependen de un solo manuscrito; quién lo copió, cuándo y para qué forma parte de lo que leemos.
- La épica puede servir a una nación (la Eneida, el Shahnameh, Sundiata, el Cid leído en el siglo XX) y también cuestionarla.
- Los textos sagrados pueden leerse por su oficio sin leerse contra la fe.
- La escritura llegó tarde a la historia de contar historias.
Dónde aparece después
- Teatro y tragedia (34/84): la tragedia griega tomó sus argumentos de Homero y de otros mitos, y la Poética de Aristóteles construyó su teoría sobre ellos.
- La novela (34/85): el Quijote parodia los libros de caballerías, nietos de la épica; el Ulises de Joyce (1922) reconstruye la Odisea en un día de Dublín.
- Traducción y literatura mundial (34/88): cada epopeya nos llega en traducciones que difieren, y elegir una es ya interpretar. La columna española de Ximénez es una de ellas.
- Literatura en español: mil años de una lengua (34/89): el Cid abre esa historia, y la épica sigue viva en el romancero.
- El mundo antiguo (34/91) y El mundo medieval, 500–1500 (34/93), en la carrera de Historia: Gilgamesh, Homero o el Cid como fuentes que hay que saber leer.
- En el mundo: el cine y los videojuegos siguen usando el viaje del héroe, la búsqueda, el descenso al inframundo y la guerra larga. Toda épica fantástica les debe algo.
Si quieres profundizar
- 🌐 Gratis, en inglés y en español. Newberry Library: guía de investigación sobre el Popol Vuh, con una traducción al español de la guía en PDF y enlaces al manuscrito digitalizado de Ximénez, que puedes hojear entero.
- 🌐 Gratis (en inglés). Gregory Nagy, The Ancient Greek Hero in 24 Hours, libro completo en línea del Center for Hellenic Studies de Harvard: el héroe griego de la Ilíada y la Odisea a la tragedia, del profesor del curso de Harvard sobre el tema.
- 📘 Para leer en español. Cantar de mio Cid, edición, prólogo y notas de Alberto Montaner (Crítica, 1993), la que usan programas universitarios como el de la UNAM. Popol Vuh: las antiguas historias del Quiché, traducción de Adrián Recinos (Fondo de Cultura Económica, 1947, muy reeditada). Gilgamesh o la angustia por la muerte, traducción directa del acadio de Jorge Silva Castillo (El Colegio de México; 4.ª edición corregida, 2000).
- 📘 Libro de texto (en inglés). The Norton Anthology of World Literature (W. W. Norton), volumen A, el que asignan muchos cursos panorámicos: Gilgamesh, Homero, Valmiki y Virgilio traducidos, con introducciones.
- 📘 Libro de texto (en inglés). Albert Lord, The Singer of Tales (Harvard University Press, 1960; ediciones posteriores en 2000 y 2019). El libro del descubrimiento de la composición oral formularia.
- 📘 Más amable, en español. Martin Puchner, El poder de las historias (Crítica, 2021; traducción de Silvia Furió; original The Written World, 2017): un recorrido legible por los primeros libros, con capítulos sobre Gilgamesh, Homero y la Biblia hebrea.
- 📘 Para seguir con el Cid. Alan Deyermond, El "Cantar de Mio Cid" y la épica medieval española (Sirmio, 1987), breve y claro sobre la polémica de autoría.
Las primeras grandes historias las compusieron en voz alta cantores que llevaban toda la tradición en la cabeza, y cada texto escrito que tenemos es una foto de algo que seguía moviéndose: una tablilla rota, una copia del siglo XIV con un colofón discutido, una columna española al lado de una k'iche'. Tratan de pocas cosas: la lucha, el amor, el viaje, el duelo y el hecho de que morimos.
Prueba esto: esta semana lee en voz alta los primeros cincuenta versos del Cantar de mio Cid (o la primera página de Gilgamesh, que es el más corto). Subraya cada frase hecha que se repite y fíjate en qué sonido termina el verso donde aparece.
Fuentes. Gilgamesh (poemas sumerios quizá de c. 2100 a. C.; paleobabilónico c. 1800 a. C.; versión estándar de Sîn-lēqi-unninni, 1300–1000 a. C.; Nínive en la década de 1850; George Smith, 1872): Wikipedia, "Epic of Gilgamesh" y "Poema de Gilgamesh", que citan a Andrew George; la anécdota de Smith desvistiéndose es tradicional y se toma como relato. Tablilla K.3375 (neoasiria, siglo VII a. C., 15.24 × 13.33 cm): ficha de Wikimedia Commons con datos del British Museum. Atrahasis: Wikipedia. Parry (tesis de 1928, viajes de 1933 y 1935, muerte en 1935) y Lord (1960): Wikipedia, "Milman Parry" y "Oral-formulaic theory". Ilíada 15,693 versos; Odisea 12,109; Eneida 9,896 y la orden de Augusto; Mahabharata, Ramayana (Kamban, Tulsidas 1576), Shahnameh (1010, unos 50,000 dísticos), Sundiata (1235–1255; Niane 1960; Pickett 1965), Auerbach (1946): Wikipedia, artículos de cada obra. Salmo 19:1: Reina-Valera Antigua (1909, dominio público). Cantar de mio Cid (manuscrito único de la BNE, 74 folios, tres perdidos, c. 1320–1330; colofón de Per Abbat, era 1245 = 1207; lectura 1307 de Menéndez Pidal y su refutación por Montaner; reactivos químicos; 3,730 versos y tres cantares; Smith; Montaner 1195–1207; epítetos): Wikipedia, "Cantar de mio Cid", en español y en inglés. Versos 20, 78, 245, 3722 y 3724, el explicit añadido que pide vino y la nota sobre los descendientes reales del Cid: Ramón Menéndez Pidal, Poema de mio Cid (Clásicos Castellanos, Madrid, 1913), en Internet Archive. Duggan (1989): ficha de Cambridge University Press. Rodrigo Díaz (c. 1045–1050; Valencia, 1094; muerte en 1099; hijas Cristina y María y sus matrimonios): Wikipedia, "Rodrigo Díaz de Vivar". Programa de Literatura Española 1 (Medieval), UNAM, Facultad de Filosofía y Letras, 2025-1. Popol Vuh (1554–1558 según Recinos y Tedlock; preámbulo; nombre; barro, madera, maíz; gemelos; juego de pelota; Scherzer 1854 y 1857; Brasseur 1855 y 1861; Pinart; Recinos en la Newberry en 1941 y Lehmann en 1928; patrimonio cultural inmaterial de Guatemala, 22 de agosto de 2012): Wikipedia, "Popol Vuh", en español y en inglés; Newberry Library, guía de investigación (Ximénez 1666–1729, Chichicastenango, 1700–1715, compra de Ayer a Leclerc en 1887, en la Newberry desde 1912, Ayer MS 1515); Wikipedia, "Adrián Recinos" (FCE, 1947). Ediciones en español de Gilgamesh: Wikipedia, "Poema de Gilgamesh". Puchner en español: ficha de Planeta de Libros. Los números de los interactivos los calculó la página y se comprobaron en un navegador.
- 🌐 Newberry Library: Popol Vuh (gratis, en inglés, con guía en español)
- 🌐 Nagy, The Ancient Greek Hero in 24 Hours (gratis, en inglés)
- 📘 Cantar de mio Cid, ed. Montaner · Popol Vuh, trad. Recinos · Gilgamesh, trad. Silva Castillo (en español)
- 📘 Martin Puchner, El poder de las historias (en español)
- 📘 Albert Lord, The Singer of Tales · The Norton Anthology of World Literature, vol. A (en inglés)