En 1899, según se cuenta la historia, un erudito de Pekín notó unos rasguños extraños en un "hueso de dragón" que una farmacia vendía para molerlo como medicina. Los rasguños eran escritura. Los huesos eran las preguntas que los reyes de la dinastía Shang habían hecho a sus antepasados unos 3,200 años antes, agrietados con fuego y luego leídos. Durante generaciones, los enfermos se habían estado tragando el archivo más antiguo de China.
Fíjate en las dos columnas de signos, grabadas junto a las grietas que el fuego abrió en el hueso: la pregunta y, a veces, la respuesta, escritas en el mismo objeto que sirvió para el ritual. Esa es la situación del historiador de la Antigüedad en una sola imagen. No tenemos "el pasado". Tenemos lo que sobrevivió, casi siempre por accidente, en los lugares donde pudo sobrevivir, y un juego de herramientas para preguntar qué puede decirnos y qué no. Un graduado de esta materia se queda con esas herramientas: de dónde sale la evidencia, cómo se fecha, a cuánta gente permite contar de verdad y cuáles de las grandes discusiones siguen abiertas.
Y para quien lee en español hay dos capítulos que un curso pensado en inglés suele contar de prisa: la América antigua, donde una escritura se descifró en el siglo XX y otras culturas enormes no dejaron escritura alguna, y la península ibérica antes y durante Roma, de donde viene la lengua en que lees esto. Aquí tienen sección propia.
Esta pieza enseña cómo trabajan quienes estudian las primeras ciudades y qué piensan hoy. Se apoya en estimaciones de principio a fin, y lo dice. No discute la política actual: donde un lugar antiguo es reclamado por un país moderno, describe la evidencia.
- Quién la cursa
- Estudiantes de Historia, normalmente en el primer año, como primer panorama del mundo antes de los siglos medios. En los grados de España suele llamarse Historia Antigua (con asignaturas aparte para la Prehistoria y para la Hispania antigua); en las licenciaturas de América Latina se suma la historia de Mesoamérica y los Andes antes de 1492. En el History Discipline Core de la American Historical Association y en la mayoría de los programas de historia mundial se enseña de forma global. También la toman estudiantes de Arqueología, Antropología, Filología Clásica e Historia del Arte.
- Para qué sirve
- Para ver cómo un historiador arma la imagen de sociedades que dejaron pocas palabras o ninguna, y qué tuvieron en común y en qué se diferenciaron las primeras ciudades, Estados e imperios de cada continente.
- Viene después de:
- Método histórico y fuentes (34/90).
- Lleva a:
- El mundo medieval, 500–1500 (34/93) y luego El mundo moderno temprano, 1450–1800 (34/94). También alimenta Historiografía (34/92) e Historia pública, memoria y patrimonio (34/97). En el mismo primer año va con Epopeya, mito y las primeras literaturas (34/83), y en la carrera de Historia del Arte la acompañan Arte de la Prehistoria y la Antigüedad (34/100) y Arte de la América antigua (34/101).
- Qué te da esta pieza
- No podrás leer cuneiforme ni glifos mayas. Sí sabrás qué tipo de evidencia tiene cada región, por qué importa tanto un eclipse del año 763 a. C., cómo se lee una fecha maya, cómo se convierte el plano de un sitio en un rango de población y dónde no se ponen de acuerdo los especialistas. Lecturas más fáciles en esta biblioteca: Antes de Colón: las grandes civilizaciones (06/01) y, para la península, España: historia condensada de al-Ándalus, imperio y democracia (27/05). Esta va más lejos y pone números y métodos a la historia.
Fuentes: lo que sobrevive no es lo que pasó
Todo historiador de la Antigüedad trabaja con una muestra sesgada, y el sesgo es físico. La arcilla cocida o secada al sol resiste incendios e inundaciones, así que Mesopotamia dejó varios cientos de miles de tablillas cuneiformes, muchas todavía sin publicar. El papiro solo sobrevive en aire seco, así que los bordes del desierto egipcio nos dan rollos y la humedad de Grecia no. Las ciudades del valle del Indo dejaron miles de sellos con una escritura de unos 400 signos, por lo general de apenas cinco signos cada inscripción; nadie la ha descifrado. Puede que exista una literatura perdida escrita en tela, madera u hojas que se pudrieron.
Los mayas escribían libros en papel de corteza (amate), plegados como biombos. En julio de 1562, en Maní (Yucatán), el fraile franciscano Diego de Landa presidió un auto de fe en el que se quemaron imágenes sagradas y códices. Hoy sobreviven cuatro libros mayas prehispánicos: los códices de Dresde, Madrid y París, y el que durante décadas se llamó Códice Grolier, cuya autenticidad se discutió desde que apareció en los años sesenta. Estudios coordinados por el INAH en 2018 la sostuvieron, el códice pasó a llamarse Códice Maya de México y se fechó entre los siglos XI y XII, lo que lo haría el más antiguo de los cuatro. (Hay quien todavía duda: el debate se cuenta así, abierto.)
Mira cómo está organizada cada página: en cada franja, una fila de glifos encima, números de puntos y barras (el punto vale uno, la barra cinco) en rojo y negro, y una figura de una deidad debajo. No es una crónica. Es un almanaque ritual y astronómico; el de Dresde tiene, entre otras cosas, tablas de Venus y de eclipses. Si solo hubieran sobrevivido estos cuatro libros, pensaríamos que los mayas escribían sobre dioses y planetas y nada más. Las piedras, como se verá más abajo, cuentan otra cosa.
Súmale la pregunta de quién escribía. Los templos y los palacios guardaban los archivos, así que sabemos mucho de grano y tributo y muy poco de lo que sentía un campesino. Los reyes escribían sobre sus victorias. Autores posteriores escribieron sobre reyes anteriores con sus propios fines: los historiadores griegos que cuentan el lado persa de las guerras médicas no leían persa, y no sobrevive ningún relato persa de esas guerras.
El oficio consiste en emparejar la pregunta con la fuente. Pruébalo con tres documentos inventados. Elige una pregunta y luego el documento en el que confiarías para responderla.
Los tres documentos son inventados para mostrar el razonamiento. Las valoraciones son juicios que haría un historiador, no una fórmula.
Sin JavaScript: el recibo es la fuente fuerte para cantidades y fechas porque se hizo en el momento, para llevar cuentas y no para lucirse. La inscripción es la fuente fuerte para saber qué quería el rey que se creyera, no para saber cuántos murieron. La crónica tardía es débil salvo que cite algo más antiguo que podamos comprobar.
Fíjate en la regla de fondo: una fuente es buena o mala para una pregunta concreta. El humilde recibo es la mejor evidencia que tenemos de las economías antiguas precisamente porque nadie intentaba impresionar a nadie con él. Un buen ejemplo es un diario en papiro hallado en 2013 en Wadi al-Jarf, en la costa del mar Rojo, llevado por un funcionario llamado Merer: registra barcos que transportaban piedra caliza hacia Guiza en el reinado de Keops, hacia 2560 a. C. Muestra a los constructores de la Gran Pirámide como cuadrillas de trabajadores organizados y pagados, y lo hace por accidente, en un cuaderno de bitácora.
Fechar: cómo se sabe cuándo
"El año en que el rey construyó la muralla" no es una fecha. Los pueblos antiguos contaban los años por reyes, por años con nombre, por funcionarios que daban su nombre a un año o desde alguna fundación. Los historiadores convierten esas cuentas a nuestro calendario encadenándolas. Los asirios llevaban listas de funcionarios, uno por año. Una de esas listas anota un eclipse de sol en el mes de Simanu. Los astrónomos pueden calcular que ese eclipse ocurrió el 15 de junio de 763 a. C., lo que fija esa entrada, y contando a lo largo de la lista en ambas direcciones, un tramo largo de la historia del Oriente Próximo recibe años exactos. Ese único eclipse es un clavo en una pared muy grande.
Hay otros clavos. El primer año fijado con seguridad en la historia china según el registro tradicional es el inicio de una regencia en 841 a. C., que respalda la cronología del historiador Han Sima Qian; antes de esa fecha, las fechas chinas tempranas son reconstrucciones (el Proyecto de Cronología Xia-Shang-Zhou, patrocinado por el Estado en los años noventa y en 2000, propuso fechas y recibió críticas por cómo eligió entre las fuentes). La Lista Real Sumeria enseña otra trampa: da a algunos reyes reinados de decenas de miles de años (a uno le atribuye 28,800), luego se encoge a duraciones razonables, y pone en fila como sucesivos a gobernantes que reinaron al mismo tiempo en ciudades distintas.
La física ayuda. El radiocarbono aprovecha que los seres vivos absorben carbono 14, que luego se desintegra con una vida media de unos 5,730 años. Mide cuánto queda y puedes leer una edad. Los anillos de los árboles dan un control año por año: la madera de árboles distintos se empata anillo con anillo en cadenas que hoy llegan a unos 12,000 años atrás, y el carbono de cada anillo fechado muestra cómo cambió el carbono 14 de la atmósfera. Por eso una edad de radiocarbono "en bruto" debe calibrarse (la curva estándar es IntCal20, publicada en 2020), y por eso los resultados calibrados vienen como un rango y no como un punto. Juega con la desintegración y el error.
Los laboratorios informan edades convencionales con la vida media antigua de Libby, 5,568 años, y luego calibran; este juguete usa solo la vida media física para mostrar la forma. La lección: el mismo error pequeño de medición son unas décadas de incertidumbre en una muestra joven y cientos o miles de años en una vieja.
Sin JavaScript: si queda la mitad del carbono 14, son unos 5,730 años; si queda un cuarto, unos 11,460; si queda un octavo, unos 17,190. Como la curva se aplana, un mismo error de medición cuesta muchos más años en las muestras antiguas: con ±0.5 puntos, una muestra con la mitad da un rango de unos 5,650 a 5,810 años; una con el 2% da de unos 30,500 a 34,700.
El caso egipcio muestra el método funcionando. Los egiptólogos fecharon el Imperio Antiguo con listas de reyes y algunos anclajes astronómicos; un estudio de radiocarbono de 2010 sobre restos de plantas de vida corta de reinados conocidos (Bronk Ramsey y colegas, en Science) coincidió en gran medida con las fechas históricas, con diferencias de unas pocas décadas. Dos métodos independientes que se encuentran: así se ve la confianza en este campo.
Las primeras ciudades, lado a lado
Las ciudades y los Estados aparecieron en varios lugares que no se conocían entre sí. Eso es lo primero que hay que ver, y es la razón por la que esta materia no trata de una sola cuna. Uruk, en el sur de Mesopotamia, era una ciudad de verdad hacia 3300 a. C., con las tablillas de escritura más antiguas conocidas en los archivos de su templo. Egipto se unificó bajo una sola corona hacia 3100 a. C. Las ciudades del Indo (Harappa, Mohenjo-daro, Dholavira) vivieron su fase madura de hacia 2600 a 1900 a. C., con calles planificadas, drenajes y pesas estandarizadas, y sin palacios evidentes. En China, Erlitou (hacia 1900–1500 a. C.) y los Shang (hacia 1600–1046 a. C., con la escritura de los huesos oraculares) llegaron después de milenios de pueblos neolíticos como Liangzhu. En África occidental, la cultura Nok trabajó el hierro y modeló asombrosas figuras de terracota entre aproximadamente 900 a. C. y 300 d. C. Los aborígenes australianos y los navegantes de la cultura Lapita en el Pacífico tuvieron formas distintas, y enormemente exitosas, de organizar a la gente. No toda sociedad construyó una ciudad, y no construirla no fue fracasar.
En América, la ciudad monumental más antigua que se conoce está en la costa de Perú. En el valle de Supe, la arqueóloga peruana Ruth Shady y su equipo excavan Caral, una ciudad con plataformas piramidales, plazas circulares hundidas y barrios residenciales. Las fechas de radiocarbono publicadas en Science en 2001 (Shady, Haas y Creamer) dieron, para bolsas de fibra usadas para cargar piedras de construcción, hacia 2627 a. C. La ciudad se ocupó de hacia 2600 a 2000 a. C., y la cultura que la rodea, la del Norte Chico o Caral-Supe, arranca hacia 3000 a. C. Es una sociedad "precerámica": levantó pirámides antes de usar cerámica. La UNESCO inscribió la Ciudad Sagrada de Caral-Supe como Patrimonio Mundial en 2009.
Fíjate en la escala y en la técnica: terrazas de piedra apilada que suben en escalones anchos y una escalera central que marca el eje. Es arquitectura para reunir a mucha gente frente a algo, levantada por una sociedad que no dejó escritura que podamos leer. Lo que sabemos de ella sale del suelo: las fibras fechadas, los restos de comida (mucho pescado y anchoveta de la costa), los instrumentos musicales, como unas flautas fechadas hacia 2170 a. C. Shady sostiene además que un cordel anudado hallado en el sitio es un antepasado del quipu; es una propuesta que todavía no se ha evaluado a fondo.
Mueve el control y lee qué pasaba, en paralelo, en diez regiones. Las barras muestran el periodo al que se fecha cada entrada; donde se solapan, ocurrían dos cosas a la vez.
Las fechas son convencionales, redondeadas y a veces discutidas (las de Mesopotamia usan la "cronología media"). Las fechas tempranas de China, América e Iberia son aproximadas.
| Hacia | Asia occidental | Egipto, Nubia, África | Asia del sur y del este | Mediterráneo e Iberia | América |
|---|---|---|---|---|---|
| 3300 a. C. | Uruk, primera escritura | Egipto unificado h. 3100 | Pueblos de Liangzhu | Neolítico y Calcolítico | Norte Chico, desde h. 3000 |
| 2500 a. C. | Primeras ciudades-estado | Pirámides de Guiza | Ciudades del Indo maduras | Creta minoica | Caral |
| 1200 a. C. | Cae el viejo mundo palaciego | Ramsés III; empieza Nok | Shang en Anyang | Bronce Final | Olmecas de San Lorenzo; Chavín |
| 300 a. C. | Reinos helenísticos | Meroe en Nubia | Maurya; Reinos Combatientes | Íberos; Roma se expande | Mayas del Preclásico |
| 200 d. C. | Partos, luego sasánidas | Surge Aksum | Fin de los Han; kushanes | Hispania romana | Teotihuacan; moches; Tiwanaku |
Números: personas, ejércitos y el margen de error honesto
Los números antiguos son de dos clases. Unos son afirmaciones de un texto: Heródoto dio para el ejército de Jerjes más de cinco millones de combatientes, y nadie le cree. Otros son estimaciones construidas con arqueología y unos pocos censos. Las estimaciones honestas vienen con un rango. La población mundial hacia el año 1 d. C. suele situarse entre unos 200 y 300 millones, y las estimaciones publicadas van de unos 170 a 400 millones. El Imperio romano en su apogeo se calcula en unos 50 a 70 millones de personas. Sobrevive un censo Han del año 2 d. C. que da entre unos 58 y 60 millones (la cifra depende de cómo se lea el Libro de Han), uno de los poquísimos recuentos reales del mundo antiguo, y contaba hogares para cobrar impuestos, así que deja fuera a la gente que el Estado no alcanzaba.
Para una ciudad sin censo, la receta es área × densidad: mide el área construida con prospección y multiplícala por un número razonable de personas por hectárea, tomado de lugares donde sí se sabe. El problema es que el rango razonable es amplio. Teotihuacan, en el valle de México, es el ejemplo de casa: la ciudad cubría unos 20 km² en su apogeo, y las estimaciones de su población van de un mínimo de unas 25,000 personas a 100,000 o más, con algunas propuestas de 150,000 y hasta 200,000. Todas usan la misma receta, con supuestos distintos sobre cuánta gente vivía en cada conjunto de departamentos. Muévela tú.
Números ilustrativos. Las estimaciones reales para Uruk, Mohenjo-daro, Teotihuacan o Roma usan la misma receta, con sus propias áreas y densidades discutidas, y siguen siendo inciertas en un factor de dos o más.
Sin JavaScript: 100 hectáreas a 150 personas por hectárea son 15,000 personas; la misma área a 50 o a 400 por hectárea da 5,000 o 40,000. La suposición de densidad pesa tanto como la medición del terreno.
Los pueblos antiguos también contaban en otras bases. Los escribas mesopotámicos escribían los números en base 60, y por eso todavía tenemos 60 minutos y 360 grados. Una tablilla escolar de hacia 1800–1600 a. C. de la colección de Yale (YBC 7289) muestra un cuadrado con su diagonal marcada 1;24,51,10 en base 60. Los mayas, por su parte, contaban en base 20, como se verá en la sección siguiente. El lector de abajo pasa la cifra de la tablilla a decimal.
Sin JavaScript: 1 + 24/60 + 51/3600 + 10/216000 = 1.41421296, y la raíz cuadrada de 2 es 1.41421356. El escriba acertó hasta la sexta cifra decimal: se quedó corto por unas seis diezmillonésimas.
América antigua: una escritura descifrada y culturas sin escritura
En la costa del golfo de México, en lo que hoy son Veracruz y Tabasco, los olmecas levantaron San Lorenzo y después La Venta. De ellos se conocen diecisiete cabezas colosales de basalto, traído de la sierra de los Tuxtlas: diez de San Lorenzo, cuatro de La Venta, dos de Tres Zapotes y una de La Cobata, de entre 1.5 y 3.4 metros de alto. La primera se encontró en 1862 en Tres Zapotes. Las de San Lorenzo ya estaban enterradas hacia 900 a. C. No sabemos qué lengua hablaban los olmecas ni cómo se llamaban a sí mismos: "olmeca" es un nombre moderno.
Más tarde, en el valle de México, Teotihuacan creció desde hacia 100 a. C. hasta ser una gran metrópoli. Su Pirámide del Sol estaba terminada hacia el año 100 d. C. Su influencia llegó lejos: en enero de 378, un señor de la guerra vinculado a Teotihuacan, Sihyaj K'ahk', tomó la ciudad maya de Tikal y cambió su dinastía; lo sabemos porque las inscripciones mayas lo cuentan. Hacia 550 se saquearon e incendiaron los edificios principales de Teotihuacan, quizá por un conflicto interno; la ciudad siguió habitada, menguada. Tampoco sabemos qué lengua se hablaba en ella: el náhuatl, el totonaco temprano y otras lenguas son candidatas, y probablemente fue una ciudad de muchos pueblos.
La escritura maya es el gran caso de desciframiento del siglo XX, y enseña tanto sobre los historiadores como sobre los mayas. Durante décadas, el especialista más influyente, el británico J. Eric S. Thompson, sostuvo que los glifos eran sobre todo símbolos de ideas y que las inscripciones hablaban de calendario y religión, no de historia. En 1952, el lingüista soviético Yuri Knórozov publicó en Moscú un artículo que leía el "alfabeto" que Diego de Landa había anotado en el siglo XVI de otra manera: no eran letras sino sílabas. El signo que el informante maya había dibujado para la "b" de Landa valía "be". Thompson atacó la idea con dureza, y la mayoría lo siguió. En 1960, la epigrafista Tatiana Proskouriakoff (nacida en Tomsk, Rusia, en 1909), trabajando con los monumentos de Piedras Negras (Guatemala), publicó un artículo en American Antiquity que mostraba que las fechas de las estelas formaban patrones de vida humana: un nacimiento, una ascensión al trono unos años después, una muerte. Identificó una secuencia de siete gobernantes a lo largo de unos 200 años. Las piedras contaban historia dinástica. El método silábico despegó en la Mesa Redonda de Palenque de 1973, donde se leyó una lista de gobernantes de esa ciudad, y se impuso del todo tras la muerte de Thompson en 1975.
Esta es la clase de piedra que convenció a Proskouriakoff. Fíjate en el nicho: un personaje sentado en lo alto, como en un trono elevado, con un tocado enorme; abajo, de pie, su madre, que según la lectura actual aparece como testigo. Su razonamiento, en resumen: en Piedras Negras, cada serie de monumentos de un gobernante empezaba con una estela de nicho, y entre sus fechas había otra, años anterior, que solo tenía sentido como un nacimiento. El nicho marcaba la subida al trono, y la serie terminaba más o menos lo que dura una vida humana. El patrón venía de las fechas, no de la lectura de las palabras: por eso pudo verlo antes de que el sistema de escritura estuviera descifrado.
Esas fechas se escribían en la Cuenta Larga: un recuento de días desde un día cero mítico, en una base casi vigesimal. Un k'in es un día; un winal, 20 días; un tun, 18 winales (360 días); un k'atun, 20 tunes; un b'ak'tun, 20 k'atunes (144,000 días). Para convertir una fecha maya a la nuestra hace falta una "correlación", y la que hoy aceptan casi todos los especialistas, llamada GMT (por Goodman, Martínez Hernández y Thompson), sitúa el inicio de la cuenta en el día juliano 584,283, el 11 de agosto de 3114 a. C. del calendario gregoriano. Prueba con fechas reales.
Correlación GMT 584,283. La fecha se da en el calendario gregoriano proléptico (el que usan casi todos los mayistas) y también en el juliano, unos días antes, que es el que usan muchos historiadores para fechas anteriores a 1582. Otras correlaciones propuestas difieren en un par de días o en siglos; la GMT es la de consenso.
Sin JavaScript: 8.12.14.8.15 (Estela 29 de Tikal, la fecha de Cuenta Larga maya más antigua en un monumento) son 1,243,615 días desde el inicio de la cuenta: el 6 de julio de 292 d. C. La Estela C de Tres Zapotes, 7.16.6.16.18, cae el 1 de septiembre de 32 a. C. (gregoriano). La fecha 10.4.0.0.0, de las últimas en monumentos (Toniná), es el 18 de enero de 909 (13 de enero en juliano). Y el famoso 13.0.0.0.0 de 2012, el 21 de diciembre de 2012, no era un fin del mundo: era el cierre de un ciclo de trece b'ak'tunes.
Dos lecciones salen de jugar con esto. La primera: la fecha de Cuenta Larga más antigua que se conoce no es maya. La Estela C de Tres Zapotes, en Veracruz, lleva una fecha del año 32 a. C., más de tres siglos antes que la Estela 29 de Tikal. El sistema nació en el mundo olmeca tardío y los mayas lo heredaron. La segunda: una fecha maya es exacta al día, pero solo si la correlación es correcta. Todo el edificio descansa en un único número, 584,283, defendido con documentos coloniales y con fechas astronómicas, del mismo modo que media cronología asiria descansa en un eclipse.
En los Andes, las grandes culturas no dejaron escritura que se haya podido leer, y aun así sabemos mucho de ellas. Chavín de Huántar, en la sierra norte de Perú, fue un gran centro ceremonial con galerías subterráneas, empezado antes de 1200 a. C.; su función religiosa se apagó hacia 500–400 a. C. (Patrimonio Mundial desde 1985). Los moches dominaron valles de la costa norte de hacia 100 a 800 d. C.: levantaron las Huacas del Sol y de la Luna, de adobe, y modelaron vasijas-retrato tan individuales que parecen personas concretas. En 1987, en Sipán, se encontró la primera tumba moche intacta, la del llamado Señor de Sipán, de hacia el año 300. Por qué decayeron los moches se discute: los núcleos de hielo andinos muestran episodios climáticos extremos entre 563 y 594, quizá un "súper El Niño", seguidos de décadas de lluvias y luego de sequía; hay quien ve además conflictos internos, y no hay pruebas de una invasión. A orillas del lago Titicaca, en lo que hoy es Bolivia, Tiwanaku se fundó hacia el año 110, según un análisis estadístico de sus fechas de radiocarbono fiables; creció entre 375 y 700 y su poder llegó al máximo después de 500, así que su gran historia pertenece ya a la materia siguiente. Sin textos, todo esto se sabe por estratigrafía, radiocarbono, iconografía y comparación: la caja de herramientas de la primera sección, usada a fondo.
Iberia antes y durante Roma: tartesios, íberos e Hispania
La península ibérica es un buen laboratorio para todo lo anterior, porque tiene de todo: un pueblo que conocemos casi solo por los griegos, una escritura que se sabe leer en voz alta pero no entender, y una conquista romana tan profunda que cambió la lengua para siempre.
Tartessos. Heródoto cuenta que un rey de Tartessos, Argantonio, vivió 120 años y reinó 80, y que trató durante años con los foceos, griegos de Asia Menor, a quienes dio plata para amurallar su ciudad. Es el único rey tartesio con nombre en las fuentes, y lo que dice Heródoto tiene el aire de leyenda (120 años). La arqueología cuenta otra historia, más lenta: en el suroeste peninsular, entre Huelva y el valle del Guadalquivir, hay una cultura que arranca hacia el siglo IX a. C., se transforma por el contacto con los comerciantes fenicios y se apaga hacia el siglo V a. C. Qué era exactamente "Tartessos" se discute: una cultura indígena que comerció con los fenicios, el resultado de esa aculturación, un reino con capital o un nombre griego para toda una región. En abril de 2023, en el yacimiento del Turuñuelo (Guareña, Badajoz), un edificio tartesio del siglo V a. C., aparecieron cinco bustos con rostros humanos, las primeras representaciones de personas o dioses de esa cultura. La evidencia sigue llegando.
Los íberos. En el este y el sur, los pueblos íberos escribieron desde fines del siglo V a. C. hasta fines del siglo I d. C., en varias escrituras propias. La del noreste la descifró casi por completo Manuel Gómez-Moreno en 1922: es un semisilabario, con signos para sílabas como ba o ka y otros para sonidos sueltos. Desde entonces se pueden leer en voz alta las inscripciones íberas, pero la lengua sigue sin entenderse: el significado de casi todas sus palabras son hipótesis, y no se sabe con seguridad si está emparentada con el vasco. Es el caso contrario al maya: aquí sabemos pronunciar y no comprender.
La conquista romana. Roma desembarcó en Ampurias en 218 a. C., en plena guerra contra Cartago. La conquista tardó dos siglos. La ciudad celtíbera de Numancia, cerca de la actual Soria, resistió años y cayó en el verano de 133 a. C. ante Escipión Emiliano, tras un cerco de más de un año; de ahí la expresión "resistencia numantina". Las guerras cántabras, en el norte, terminaron en 19 a. C. Augusto dividió Hispania en tres provincias (Bética, Lusitania y Tarraconense) y en 25 a. C. fundó Augusta Emerita, la actual Mérida, para asentar a soldados licenciados; fue la capital de Lusitania. Hispania dio a Roma emperadores (Trajano y Adriano, y más tarde Teodosio) y escritores como Séneca, nacido en Corduba, la actual Córdoba. Y dio, sobre todo, el latín hablado del que salieron el castellano, el gallego, el portugués y el catalán.
Mira a la gente al pie de los pilares: cada arco del piso inferior les saca varias veces su altura, y los dos pisos de arcos se apoyan en sillares encajados sin mortero. Y fíjate en una lección de método escondida en la fachada. El acueducto tenía una inscripción de letras de bronce que se perdió; solo quedan los agujeros donde se clavaban. A partir de esos agujeros, el epigrafista Géza Alföldy reconstruyó un texto que nombraba al emperador Domiciano (81–96) y propuso una fecha hacia el año 98. Un estudio arqueológico de 2016 sostiene que la obra es algo posterior, después de 112, en tiempos de Trajano o del primer Adriano. Ni siquiera el monumento romano más famoso de España tiene una fecha cerrada: tiene dos argumentos y un margen.
Un detalle que reaparece en la materia siguiente: durante siglos, los documentos de la península contaron los años por la "era hispánica", que empieza en el año 38 a. C. Castilla no la abandonó hasta un acuerdo de las Cortes de Segovia de 1383. Cuando leas "era de 1250" en un documento castellano, resta 38.
Por qué ciudades y Estados: la discusión que sigue abierta
¿Por qué la gente llegó a reunirse en ciudades, pagar impuestos y obedecer a reyes? Nadie conoce la respuesta completa, y hay varias teorías serias. Karl Wittfogel (1957) sostuvo que las grandes obras de riego exigían jefes; la evidencia de Mesopotamia y Egipto es mixta, porque muchos canales tempranos eran locales. Robert Carneiro (1970) sostuvo que donde la tierra cultivable estaba encerrada por montañas o desierto, los vencidos no podían irse, y se sometían; su ejemplo central fueron los valles estrechos de la costa peruana. James C. Scott (Against the Grain, 2017) subrayó que los primeros Estados se construyeron sobre cereales, que se ven, se cuentan y se gravan, a diferencia de las raíces o los rebaños. David Graeber y David Wengrow (The Dawn of Everything, 2021) argumentaron que muchas ciudades tempranas no tenían reyes evidentes y que la gente experimentó con muchas formas de organizarse; sus críticos responden que la evidencia es más escasa que la seguridad del libro y que algunos de sus ejemplos están en disputa.
La evidencia se sigue moviendo. En Göbekli Tepe, en Anatolia, se levantaron recintos monumentales de piedra hacia 9500 a. C. por gente que, hasta donde sabemos, todavía no era agricultora, lo que trastoca el viejo orden de "primero la agricultura, después los monumentos". La escritura se inventó de forma independiente más de una vez: en Mesopotamia hacia 3300 a. C. y en Egipto poco después, en China hacia 1250 a. C. (los huesos oraculares) y en Mesoamérica hacia 500 a. C. Y los Andes muestran que se puede gobernar un territorio enorme sin escritura en el sentido habitual (los incas lo harán con quipus). Que varios pueblos sin contacto llegaran a herramientas parecidas es el argumento más fuerte de que las ciudades no son un accidente único.
Finales: el colapso de la Edad del Bronce y la caída de Roma
El mundo antiguo es una historia de finales tanto como de comienzos, y los historiadores discuten sobre ellos en público. Hacia 1200–1150 a. C., el mundo palaciego del Mediterráneo oriental se rompió: se abandonó la capital hitita, Ugarit fue destruida, cayeron los palacios micénicos, y Egipto, que sobrevivió, dejó constancia en el templo de Ramsés III en Medinet Habu de haber rechazado a los "Pueblos del Mar". Eric Cline (1177 a. C., 2014) defiende un colapso de sistemas: terremotos, sequía, migraciones, rebeliones y comercio roto golpeando a la vez a una red interdependiente. Otros especialistas pesan de otro modo cada causa, y la propia evidencia climática se discute.
¿Por qué terminó el Imperio romano de Occidente?en discusión Edward Gibbon (1776–89) culpó a la decadencia moral y militar y al cristianismo. Peter Brown (1971) y la escuela de la "Antigüedad tardía" vieron una larga transformación, no una caída. Bryan Ward-Perkins (2005) sostuvo que el final fue violento y que el nivel de vida se desplomó de verdad, con la arqueología de la cerámica y la construcción como prueba. Peter Heather (2005) subrayó la presión exterior, sobre todo los hunos empujando a otros pueblos hacia el imperio. Kyle Harper (2017) añadió la peste y el clima: la peste antonina (desde 165), la de Cipriano (hacia 249–262) y la de Justiniano (desde 541).
Lo que no está en discusión: en 476, Odoacro depuso al último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo, y el gobierno central en Occidente terminó; el imperio de Oriente, que llamamos bizantino, siguió hasta 1453. En Hispania, el poder pasó a suevos y visigodos, y el latín siguió hablándose. Y la historia romana es solo uno de varios finales de este periodo. El Estado Han cayó en 220 d. C. y China se dividió en Estados rivales durante siglos; el reino Gupta, el reino kushita de Meroe y el imperio de los partos terminaron cada uno a su ritmo; Teotihuacan perdió su centro hacia 550 y los moches se fragmentaron después. Un graduado ve "la caída de Roma" como un caso entre muchos, no como la plantilla.
Lo que un graduado ve sin pensarlo
- Toda fuente es buena para unas preguntas y mala para otras: el recibo le gana al monumento para la economía, y el monumento le gana al recibo para la propaganda.
- Lo que sobrevive depende del clima, del fuego, del reúso y de quién pagaba a los escribas, y también de quién quemaba los libros; no de lo importante que era.
- Las fechas son cadenas ancladas en unos pocos puntos (un eclipse, un anillo de árbol, una lista de reyes, la correlación de la Cuenta Larga), y toda cadena tiene eslabones débiles.
- Una edad de radiocarbono es un rango, y cuanto más vieja la muestra, más ancho el rango.
- Las poblaciones antiguas son productos de área por densidad y merecen un margen de error de un factor de dos.
- Las ciudades y los Estados surgieron en varios lugares sin contacto, de Uruk a Caral, así que no hay una sola cuna.
- Descifrar una escritura no es lo mismo que entender una lengua: el maya se lee y se entiende; el íbero se lee y no se entiende; el del Indo ni se lee.
- "La caída de Roma" tiene al menos cuatro explicaciones serias y una sola fecha aceptada.
Dónde aparece después
- El mundo medieval, 500–1500 (34/93): los herederos de Roma, de los Han y de los Gupta, al-Ándalus, los reinos mayas del Posclásico, Tiwanaku en su apogeo, y las crónicas y archivos que sustituyen a las tablillas.
- Historiografía (34/92): Heródoto, Tucídides y Sima Qian son los primeros historiadores que conoces, como fuentes y como autores; y los cronistas de Indias, como Landa, son a la vez destructores y fuentes del mundo maya.
- Historia pública, memoria y patrimonio (34/97): quién es dueño de las tablillas mesopotámicas, de los mármoles del Partenón o de piezas precolombinas que hoy están en museos extranjeros es una discusión moderna sobre cosas antiguas.
- Epopeya, mito y las primeras literaturas (34/83), Arte de la Prehistoria y la Antigüedad (34/100) y Arte de la América antigua (34/101): las epopeyas más antiguas, la Dama de Elche o las cabezas olmecas también son fuentes históricas.
- En el mundo: arqueología, museos, gestión del patrimonio, el turismo de Teotihuacan, Caral o Mérida, y cualquier noticia sobre un sitio recién fechado.
Si quieres profundizar
- 🌐 Gratis, en español. Estudios de Cultura Maya, la revista científica semestral del Centro de Estudios Mayas de la UNAM, en acceso abierto: artículos de investigación sobre historia, epigrafía y arqueología mayas, para ver cómo se trabaja de verdad.
- 🌐 Gratis (en inglés). OpenStax, World History, Volume 1: to 1500, libro de texto abierto que cubre este periodo en todo el mundo; y Open Yale Courses, CLCV 205, Introduction to Ancient Greek History (Donald Kagan), con todas las clases grabadas.
- 📘 Libro de texto (en español). Mario Liverani, El antiguo Oriente: historia, sociedad y economía (Crítica, trad. de Juan Vivanco Gefaell), el manual clásico sobre Mesopotamia, Egipto y el Levante, de la revolución urbana a los imperios. Para un panorama mundial en inglés, Bentley, Ziegler y Streets-Salter, Traditions & Encounters (McGraw-Hill), muy usado en cursos de historia mundial.
- 📘 Más ameno (en español). Michael D. Coe, El desciframiento de los glifos mayas (Fondo de Cultura Económica, 2.ª ed. 2010, trad. de Jorge Ferreiro): la historia de Knórozov, Thompson y Proskouriakoff contada por uno de sus protagonistas. Y Eric H. Cline, 1177 a. C.: el año en que la civilización se derrumbó (Crítica, 2016, trad. de Cecilia Belza).
El mundo antiguo se reconstruye con una muestra sesgada de cosas que sobrevivieron, se fecha con cadenas que tienen unos pocos anclajes firmes y se cuenta con rangos. Las ciudades y los Estados surgieron de forma independiente en varios lugares, de Mesopotamia a Caral, y las grandes discusiones, de por qué se formaron los Estados a por qué cayó Roma, siguen abiertas de manera útil. En América y en la península ibérica se ve con especial claridad la diferencia entre leer una escritura, entenderla y no tener ninguna.
Prueba esto: la próxima vez que veas un titular sobre un hallazgo "de 5,000 años", pregúntate qué tipo de fechado se usó y si el artículo da un rango.
Fuentes. Listas epónimas asirias y el eclipse del 15 de junio de 763 a. C.; la Lista Real Sumeria (Electronic Text Corpus of Sumerian Literature, Oxford); vida media del radiocarbono, 5,730 años, e IntCal20 (Reimer et al., Radiocarbon 2020); Bronk Ramsey et al., "Radiocarbon-based chronology for dynastic Egypt", Science 2010; papiros de Wadi al-Jarf (Tallet 2017); Códice Maya de México (estudios del INAH, 2018; Coe, Miller, Houston y Taube, 2015); Códice de Dresde (SLUB Dresden); auto de fe de Maní, 12 de julio de 1562; Shady, Haas y Creamer, "Dating Caral, a preceramic site in the Supe Valley", Science 2001, e inscripción de la UNESCO (2009); cabezas colosales olmecas (inventario estándar de diecisiete); Teotihuacan: fechas, superficie, estimaciones de población y la conquista de Tikal en 378; Knórozov, "La antigua escritura de América Central", Sovetskaya Etnografiya 1952; Proskouriakoff, "Historical Implications of a Pattern of Dates at Piedras Negras, Guatemala", American Antiquity 25 (4), 1960; Estela 14 de Piedras Negras y Yo'nal Ahk III; Cuenta Larga y correlación GMT 584,283 (fechas calculadas en node); Chavín de Huántar (UNESCO 1985), cultura moche y Sipán (1987), Tiwanaku (UNESCO 2000; fundación hacia 110 d. C. por modelado de radiocarbono); Heródoto, I, 163, sobre Argantonio; Tartessos y el Turuñuelo (2023); Gómez-Moreno (1922) y la lengua íbera; Numancia (133 a. C.); Hispania romana; Mérida (25 a. C.); acueducto de Segovia (Alföldy; estudio de 2016); era hispánica y Cortes de Segovia de 1383; Van De Mieroop, A History of the Ancient Near East (2015); Cline (2014); Gibbon, Brown, Ward-Perkins, Heather y Harper, como se citan; Wittfogel (1957), Carneiro (1970), Scott (2017), Graeber y Wengrow (2021); Göbekli Tepe (Schmidt; Dietrich et al.); censo del Libro de Han según Scheidel y Hopkins; YBC 7289 (Yale Babylonian Collection). Los rangos de población vienen de compilaciones estándar (McEvedy y Jones 1978; HYDE). Las fechas de los Shang y los primeros Zhou son convencionales.
- 🌐 Estudios de Cultura Maya (UNAM) (gratis, en español)
- 🌐 OpenStax World History, Volume 1 (gratis, en inglés)
- 🌐 Open Yale Courses, CLCV 205 (gratis, en inglés)
- 📘 Liverani, El antiguo Oriente · Coe, El desciframiento de los glifos mayas · Cline, 1177 a. C.